Cuando el amor no es suficiente
“Contigo, pan y cebolla”
Seguramente para muchos de nosotros decir que el amor no es suficiente Suena hasta ridículo. Aquellas personas que leen con frecuencia nuestras propuestas nuestros artículos, sabrán que desde afectos siempre hemos priorizado por sobre todas las cosas el amor. en todos los vínculos, en todas las áreas, en todas las edades, en todas las etapas de la vida.
¿Cómo es entonces que planteamos en estas líneas que el amor puede no ser suficiente? Pues bien, vamos a partir de la base de que el amor conduce nuestras relaciones interpersonales, Como así también todas aquellas cosas que nos gustan y nos dan placer, y algunas de las que sabemos muy bien que le dan placer a las personas que amamos.
En otros apartados hemos hablado sobre la supuesta incondicionalidad del amor, y volvemos a sostener que esto no es posible en los vínculos interpersonales, porque todos estamos atravesados por nuestras propias subjetividades, y estas son las que condicionan al amor. Podría sugerir que el único amor incondicional se da entre madre e hijo, pero incluso en este vínculo no deja de haber decepciones, frustraciones, expectativas, celos, miedo, etcétera. Cuando el amor está teñido por todas estas otras emociones de las que todas las personas somos presas en algún momento, deja de ser incondicional.
Entonces, ya desde el punto en el que nuestro amor está atravesado por nuestra subjetividad, deja de ser un amor incondicional. Por esto es que vamos a esperar cierta cuota de reciprocidad, la cual puede ser, también según la subjetividad, de diferentes formas. Ya sea, desde lo económico, desde lo afectivo, desde lo físico, desde lo material, esto es absolutamente particular de cada uno. Pero, por lo general, la mayoría de nosotros esperamos algo de la persona a la que amamos, aún si ese algo es una simple sonrisa, una mirada.
Con todo esto que hemos pensado hasta ahora ya podemos empezar a entender por qué decimos que con el amor no es suficiente. Hace tiempo atrás, y para aquellos que ya cruzamos el medio siglo resultará muy familiar, solía decirse “contigo pan y cebolla”, para hacer referencia a que solo por estar con la otra persona se estaba dispuesto a hacer grandes sacrificios. Uno podría pensar que estos sacrificios sólo pueden alcanzarse en nombre del amor. Sin embargo esta expresión involucra muchas otras cosas además del amor.
En un vínculo afectivo basado en el amor, se requiere también del reconocimiento mutuo. Esto implica aceptar que el otro es diferente, y en su individualidad posee sueños, sentimientos, deseos, y formas diferentes a uno. Por supuesto para poder reconocer al otro, necesitamos entablar canales de comunicación efectivos que nos permitan expresar lo que sentimos y comprender lo que el otro nos está expresando también. Con frecuencia, en las parejas se presentan numerosos malentendidos que conducen a discusiones y malos ratos innecesarios, que podrían evitarse si ambas partes fueran capaces de comunicar adecuadamente sus intereses y sentires.
Aún con una buena comunicación y siendo reconocidos por el otro, encontramos que no es suficiente. El amor, para poder sostener la relación, requiere además de compromiso. Es decir, que ambas partes deben estar decididas a seguir adelante y a poner un poco de cada uno para que la relación prospere. Esto incluye, muchas veces, la decisión de resignar ciertas cosas, en pos de un objetivo en común. Como así también, la constancia y la perseverancia, y, por supuesto, la firme convicción de que vale la pena el esfuerzo que la relación conlleva. Algo que se suma al compromiso y es fundamental en toda relación es la confianza. Cuando hablamos de confianza hablamos, entre otras cosas, de la seguridad que brinda la palabra del otro, así como la certeza de que sus actitudes no buscan dañarnos, ni hacernos sufrir. Este conocimiento va a permitir que, ante los conflictos que suelen suscitarse en la cotidianeidad, éstos puedan solucionarse partiendo de una base sólida que facilite el encontrar el camino, aún en las situaciones más tormentosas. Muchas parejas atraviesan instancias conflictivas que tienen que ver con la falta de confianza, son esos momentos en que surgen dudas, celos, y resentimientos, que deterioran el vínculo, principalmente cuando se reiteran una y otra vez. Por otro lado, cuando sumado a esto encontramos falta de compromiso, ante la menor duda, o problemática, la tendencia es a simplemente bajar los brazos, o incluso cortar la relación.
Como podemos ver, para llevar adelante una relación (hablamos de relación de pareja, pero es aplicable a todo tipo de relaciones) sólo el amor no es suficiente. Necesitamos por lo menos estos cuatro elementos de apoyo: reconocimiento mutuo, comunicación, compromiso y confianza, que sostengan el sentimiento, fortaleciendo la unión y consolidando la pareja.

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