Sobre Padres e Hijos: Padres Democráticos

Sobre Padres e Hijos: Padres Democráticos
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Sobre Padres e Hijos: Padres Democráticos

Los estilos de crianza son las formas en las que los padres se vinculan con sus hijos, las formas en que los ven, en que los tratan; las formas en qué se involucran con ellos en su desarrollo, en su crianza, en su aprendizaje. Diana Baumrind1, como resultado de sus estudios, ha propuesto tres modelos de crianza, que luego fueron ampliados a cuatro: el modelo autoritario, el modelo permisivo, el modelo negligente y finalmente el modelo autoritativo o democrático.

En este apartado vamos a conocer cuál es el modelo paternal democrático, cuáles son sus características y los efectos que provoca en los niños, y entenderemos porqué hemos sugerido que es el modelo más recomendable.  

Por lo general, en este tipo de crianza, los padres suelen ser muy afectuosos pero a la vez son exigentes y firmes. Se involucran en la tarea de educar a sus niños, estimulan su madurez, colocando los límites y estableciendo normas que enseñan a respetarlas desde una posición comprensiva y afectuosa.

Reconocen las necesidades de los niños, les permiten expresarlas y se comprometen en atenderlas. Promueven la autonomía del niño proporcionando una guía permanente desde el cariño. La asimetría de la relación padre-hijo, en este modelo, siempre está muy clara y es evidente. Los niños reconocen la autoridad de sus padres, y la respetan sin necesidad de imposiciones violentas. 

Baumrind asocia este modelo de crianza con el modelo Montessori, y explica que la disciplina se regula desde tres fuentes: desde el entorno mismo, desde el adulto y desde el niño. El niño es libre de hacer lo que desea, pero no es libre de hacer lo que no debe hacer, entendiendo por “lo que no debe hacer” aquellas conductas socialmente inaceptables: romper cosas, dañar a otros, etc. 

Las normas en este estilo parental, por lo general, se establecen desde el lado de los padres pero se construyen con los niños desde una perspectiva coherente para que ellos puedan comprender por qué deben respetarlas. Asimismo, estos padres suelen estimular la iniciativa de los niños, tanto para el planteamiento de objetivos como para que puedan alcanzar sus metas. Suelen buscar que sus hijos experimenten y luego puedan asumir sus errores como instancias de aprendizajes. 

El vínculo entre los padres y los hijos se basa en el diálogo, el respeto, y reconocimiento mutuo. Estos padres tratan de guiar las actividades de los niños desde una perspectiva racional, prestando atención a su edad, a su desarrollo y a cada circunstancia particular de cada uno de sus hijos.

Son padres seguros, que tienen confianza en sí mismos. Corrigen cuando es necesario, favorecen el diálogo, no forma parte de su estilo el utilizar castigos físicos, sus castigos son más bien coherentes con lo que están sancionando y el niño suele aceptar el castigo porque reconoce el error.

Los niños de padres democráticos acostumbran ser también seguros, aprenden a desarrollar poco a poco su independencia de manera saludable. Tienen habilidades sociales muy desarrolladas, establecen vínculos sólidos y duraderos, en algunos casos son líderes marcados positivos, lo que los hace ser muy populares entre sus pares. No presentan, en general, rastros de agresividad en su conducta, ya que pueden manejar correctamente sus emociones. Tienen una buena autoestima, son activos y no presentan complicaciones a nivel de aprendizaje.

En estos niños la autorregulación es mucho mayor debido a que ya son capaces de discernir, aún en ausencia de sus padres, cuáles son las conductas socialmente aceptables y cuáles no, porque ya lo han aprendido de una forma coherente que les ha permitido asimilarlo.

Sostiene Baumnrid: 

Para que una persona se comporte de manera autónoma, debe aceptar la responsabilidad de su propio comportamiento, lo que a su vez requiere que crea que el mundo está ordenado y es susceptible de dominio racional y que tiene o puede desarrollar las habilidades necesarias para manejar sus propios asuntos

Sin dudas este estilo de crianza, permite establecer un entorno ordenado y coherente en el que el niño desarrolle todas sus potencialidades, y crezca siendo capaz de respetar al otro en sus diferencias, creando vínculos sanos empáticos y amorosos.

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  1. Baumrind, D. (1966). Effects of Authoritative Parental Control on Child Behavior. Child Development, 37(4), 887-907. https://arowe.pbworks.com/f/baumrind_1966_parenting.pdf

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