El Peluquero
Se cuenta que un día martes, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.
El florista quedó agradecido y dejó el negocio. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.
Esa mañana, entró un panadero para cortarse el pelo, y al ver las rosas decorando la peluquería felicitó al peluquero. Cuando el panadero fue a pagar, el peluquero respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.
El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente, cuando el peluquero volvió al negocio para comenzar su día de trabajo, había una nota de agradecimiento y una docena de donas y bizcochos esperándolo en la puerta.
Cerca del mediodía. entró en el local un senador, fue a cortarse el pelo. Al entrar, pensó que la peluquería adornada con rosas, y el aroma de las donas y los bizcochos hechos recientemente, hacían del lugar un espacio muy agradable. Cuando el político fue a pagar, el peluquero nuevamente dijo:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.
El senador, contento, se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de senadores, 10 diputados, 15 concejales, el alcalde con sus secretarios, la esposa del alcalde y 6 hijos, haciendo cola para cortarse gratis.
Llegado el fin de semana, el peluquero tomó lápiz y papel y se puso a pensar en lo que había aprendido esa semana de trabajo comunitario. Escribió:
1.-El ladrón vulgar te roba: El dinero, el reloj, la cadena, el coche, el móvil y cualquier bagatela más. Y arriesga su vida.
2.-El Político te roba: La salud, la vivienda, la educación, la pensión, la recreación, el trabajo y hasta la conciencia. Su vida no corre riesgo y lo aplauden.
1.-El primer ladrón te elige… ¡A TI!
2.-El segundo ladrón… ¡LO ELIGES TÚ!
La Democracia es el sistema por el cual el criminal, el improductivo, el inmoral tienen el mismo valor a través del voto, que los humanos decentes y productivos.
Un sistema que iguala hacia abajo.
Lo leyó y pensó que era muy injusto lo que decía ese papel. Pero lo que más le molestaba es que una semana de trabajo comunitario no podría dejar ese tipo de sentimientos. Cerró sus ojos, luego de suspirar, hizo un bollo con el papel, y tomó otro. Pensó en ese martes en que comenzó su semana. Esta vez escribió:
La buena gente hace que el mundo sea más bello y agradable.
Atentamente,
El Peluquero
Se abre debate
¿Tú crees que aún queda gente buena en el mundo? ¿Conoces algún caso que te gustaría comentar?

- El tempo de las cosas importantes - julio 17, 2026
- La mañana después - julio 16, 2026
- Límites verbales sin sostén - julio 15, 2026

