Los amantes mariposa

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Los amantes mariposa

Esta leyenda de origen chino cuenta la historia de la bella Zhu Yingtai y el gallardo Liang Shanbo. Vivían en la ciudad de Hangzhou, en la provincia china de Zhejiang. Por esos tiempos, la educación estaba dirigida exclusivamente a los hombres. Zhu, que era una joven de buena familia, quería estudiar, y como eso le estaba negado por ser mujer, decidió saltarse las normas sociales de la época e ir a la escuela disfrazada de hombre. 

Allí conoció a Liang Shanbo, un hombre pobre del que Zhu queda prendada desde el momento en que lo ve. El disfraz de la joven fue tan convincente que por años nadie notó que era una chica. Liang y Zhu entablaron una bonita amistad. Cuando terminaron los estudios y llegó el momento de despedirse, Zhu sintió que no estaba dispuesta a alejarse de ese joven. Estaba decidida a confesarle que era mujer, y que lo amaba; pero temía que él la odiara por haberlo engañado durante tantos años. Entonces ella mencionó que tenía una hermana gemela y que le gustaría que él la tomara por esposa. Liang al principio estuvo sorprendido, pero finalmente aceptó y, luego de acordar la fecha en la que él iría por ella, se despidieron.

Naturalmente al verla, Liang no pudo evitar enamorarse de ella, al descubrir que era mujer. El joven pidió formalmente la mano de Zhu a la familia, pero el padre de la joven lo rechazó por los orígenes humildes del muchacho, sumiendo a Liang en una profunda depresión que lo llevaría a la muerte.

Temiendo que su hija se fugara con el joven pobre, el padre de Zhu acordó casarla con una familia. La joven estaba desolada, pero no tenía fuerzas para rebelarse a la voluntad de su padre. Accedió al matrimonio, y con el corazón roto esperó el día del enlace. El día de la boda, aún con todos los adornos de oro y joyas, la joven no podía brillar. Su tristeza era más pesada que todo aquello que llevaba encima. 

El camino del cortejo se le hizo lento y eterno. Pero de pronto, un fuerte viento se desató interrumpiendo el viaje. Casi no podía ver nada, porque el viento obligaba a cerrar los ojos, ella sintió que una fuerza la envolvía y la empujaba. No podía sostenerse, fue arrastrada hasta un sitio en el que, sólo después que llegó y el viento se detuvo, pudo ver que se trataba de la tumba de Liang, su amado Liang.

La tumba se abrió y ella sin dudarlo saltó dentro. Apenas ella desapareció, la tierra volvió a cerrarse, dejando salir en ese instante, dos bellas mariposas azules que se elevaron juntas hacia el cielo. Finalmente sus almas permanecieron unidas por toda la eternidad.





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