El Festival de la Cosecha Lunar
El pueblo de YinLing, tenía la particularidad de que estaba dividido en dos mitades, aunque ambas formaban parte del mismo pueblo. No había conflictos entre sus habitantes, todos vivían en armonía. Pero una vez al año, durante el Festival de la Cosecha Lunar aparecía la razón por la cual el pueblo estaba fragmentado en norte y sur. Se trataba de un antiguo conflicto entre dos grandes familias. Una lucha interminable por ser quien tenía la razón.
Los habitantes estaban bastante animados preparándose para dicho festival. Al parecer los aldeanos del norte iban a representar a Tai Wong Fu el ancestro de la familia Fu y dueño del pueblo. En cambio los aldeanos del sur iban a representar a An Ashura, la joven doncella de una antigua familia, la más rica del condado.
En el Festival de la Cosecha Lunar, se agradece al dios de la agricultura por una cosecha próspera para el siguiente año. Para mostrar su respeto montaban un teatro donde se representaba la batalla entre Tai Wong fu y An Ashura. Los aldeanos del norte creían que, si Tai Wong Fu ganaba, las cosechas serían más abundantes. Pero los aldeanos del sur decían que, si ganaba An Ashura, la tierra sería rica en alimentos durante las cuatro estaciones.
Estas diferencias se debían al antiguo rencor entre la familia Fu y An.
Pero en los últimos años, habían sentido que algo anda mal en el Festival de la Cosecha Lunar. No sabían que era, pero a pesar de que todos los años había excelentes cultivos en las regiones, de vez en cuando éstas no eran tan productivas.
—Y ¿Encontraste la causa? ¿O estuviste perdiendo el tiempo?
—No soy su alteza Xie Lian, así que no pude encontrar mucho.
—Lo imagine— Se burló Shi Qing Xuan.
Pei Ming no se ofendió. Se encogió de hombros y siguió con lo que hablaba.
—No encontré nada inusual, pero sí una historia interesante
En ese punto Pei Ming guardó silencio y se detuvo a mitad de un camino. Shi Qing Xuan se giró para mirar hacia atrás, vio a Pei Ming mirando una estatua de An Ashura
—¿Qué pasa? — También miró la escultura no encontrando nada inusual, sólo era una escultura de pie de la doncella.
—An Ashura fue amante de Tai Wong Fu, pero lo traicionó, fingió que lo amaba y se ganó su confianza para poder robarle el prestigio a la familia Fu que anteriormente los Fu le había arrebatado.
Un sabor muy amargo bajó por la garganta de Shi Qing Xuan cuando escuchó aquellas palabras
—¿Qué hizo Tai Wong Fu cuando descubrió la verdad?
—Tras descubrir su traición, Tai Wong Fun la mató con sus propias manos.
Un viento helado sopló entre ellos, las túnicas de Shi Qing Xuan se movieron de un lado al otro. El dios no apartaba sus ojos de la estatua de An Ashura.
—¡No crean esas tonterías jóvenes!
Una señora salió de la nada y golpeó a Pei Ming con un saco. Shi Qing Xuan río complacido con la mujer. Pei Ming tenía la política de no dañar a las mujeres por más ancianas que sean, por esa razón solo cubrió su cabeza y preguntó
—¿En qué me equivoqué? La historia me la contó una linda doncella de la parte norte del pueblo.
—¡Niño tonto! —Le gritó la anciana molesta—¡Esos tontos del lado norte inventan historias!¡An Ashura fue quien fue traicionada por Tai Wong Fu!
Esa declaración sorprendió a ambos dioses, siendo Shi Qing Xuan quien llamó la atención de la mujer
— Honorable dama ¿Podrías hablarme de eso?
La mujer mayor lo miró e inmediatamente olvidó su ira.
—Es como dije estimado joven, An Ashura fue quien fue traicionada por ese vil hombre, la doncella An era una mujer de carácter risueña, más que nada le gustaba estar libre de las ataduras de su familia, a pesar de ser clase alta se mezclaba con las personas del pueblo, pero Tai Wong Fu se aprovechó de su naturaleza gentil, para vengar la muerte de su padres y la usó para su descargar su ira sobre la familia An, al final An Ashura no soportó el peso de su traición y con la espada de Tai Wong Fu se apuñaló en el corazón.
—¿Por qué ambas historias son tan diferentes? —preguntó Pei Ming. — Lo único que tienen en común es que fueron traicionados por sus amantes.
—Esta anciana no sabe por qué hay diferentes versiones de esta historia, pero hay un hecho que ambas partes comparten y es que An Ashura murió, ya sea porque Tai Wong Fu la mató usando sus propias manos o porque An Ashura tomó su vida con la espada de Tai Wong Fu. Al final todo es culpa del heredero de los Fu, fue él quien la condujo a la desgracia.
Tras decir aquellas palabras, la anciana se retiró. Shi Qing Xuan miró con desprecio al dios marcial, claramente había estado perdiendo el tiempo, en vez de hacer su trabajo. Pei Ming no dijo nada en su defensa simplemente se encogió de hombros.
Muy tarde en la noche, Shi Qing Xuan y Pei Ming se volvieron a encontrar. Anteriormente habían acordado que visitarían los salones ceremoniales del pueblo para ver las estatuas de An Ashura y Tai Wong Fu para comprobar si había algo malo con ellas. Pei Ming dejó que el Señor de Viento fuera solo al salón donde estaba la figura de An Ashura ya que portaba su abanico no necesitaba preocuparse.
El gran salón donde residía la estatua original de An Ashura, era una habitación enorme, como las habitaciones de los templos con muchos pilares en lo que adoraban a algún dios, solo que esta no tenía una caja de ofrendas, pero había un montón de flores a sus alrededores y lo más llamativo era que había una espada a los pies de An Ashura.

Shi Qing Xuan la miró como lo había hecho durante el día, la misma sensación extraña se apoderó de su corazón y aquel sentimiento se intensificó cuando miró aquella espada vieja. No supo por qué razón, pero se acercó a ella. Al tomarla entre sus manos su alma se sintió vacía. Shi Qing Xuan sentía que estaba hundiéndose en lo profundo de un mar, no sentía miedo ni angustia, solo seguía sumergiéndose en aquellas aguas guiado por esa voz que lo había convocado. Como si hubiera estado mucho tiempo en la oscuridad, abrió los ojos con dificultad debido a que una frente luz que lo cegó.
Cuando finalmente se acostumbró a la luz, pudo contemplar que estaba en medio de un pueblo y no cualquier pueblo, era la aldea de YinLing, pero era ligeramente diferente, las casas no parecían tan viejas y no podía ver las estatuas del Festival de la Cosecha lunar.
Confundido Shi Qing Xuan intentó hablar con algún aldeano, pero para su sorpresa y horror no solo no lo veían sino que tampoco lo escuchaban.
—¿Qué está pasando?
Caminó sin rumbo sin saber a dónde dirigirse cuando de repente escuchó varios gritos de festejos viendo de una tienda de comida, curioso se acercó llevándose una nueva sorpresa.
Dentro había una delicada y hermosa joven comiendo un gran tazón de fideos contra otros tres hombres del doble de su tamaño. Lo más curioso era que comían tan rápido que la multitud se sorprendía y la alentaba. Shi Qing Xuan no solo estaba sorprendido por la forma en la que comía la joven si no por quien era ¡An Ashura!. Cómo lo sabía, no estaba seguro del todo, pero se parecía a las estatuas que había visto anteriormente.
An Ashura tenía el cabello negro como la noche atado con trenzas a cada lado de su cabeza, al estilo de mujer soltera1. Su piel era blanca y sus ojos claros, los cuales iban perfectamente bien con sus túnicas blancas y su delgada figura.
—¡Gane! — An Ashura bajo el enorme tazón de fideos revelando una gran sonrisa ante las muecas de los hombres.
—¡La señorita ganó otra vez! — Dijo el vendedor luciendo infeliz — Mi señora An, por favor tenga compasión de este servidor.
La multitud rió ante sus palabras y An Ashura lo miró con inocencia
— ¡Gane! ¡Por lo tanto la cena de hoy es gratis!.
El dueño solo podía lamentarse en su corazón sin embargo sonrió
—Lo tendré listo para cuando regreses por la tarde.
An Ashura se levantó de su asiento y río mientras se abría paso a la salida, agitó sus manos en señal de despedida, pero antes dejó algunas palabras
—¡Definitivamente vendré! ¡Espérame!
La multitud río al igual que Shi Qing Xuan, era exactamente como le había dicho aquella mujer, An Ashura era un espíritu libre. Cuando An Ashura pasó por su lado, Shi Qing Xuan pudo apreciar más sus finos rasgos, en ese instante sus miradas se cruzaron, al mirar sus ojos sintió algo, pero no sabía si estaba en lo correcto, al no estar seguro comenzó a seguirla. An Ashura hablaba con todos los aldeanos, también jugaba con los niños y les regalaba dulces, a los más ancianos le dejaba una pequeña bolsita con oro y medicamentos. Era amada por sus habitantes y ella correspondía con ese mismo amor.
Después de recorrer casi todo el pueblo An Ashura se dirigió al bosque cercano, lo atravesó a pasos lentos hasta llegar a una pradera llenas de flores de diferentes tipos, se sentó en ella disfrutando de las suaves brisas, el aroma de las flores y los cantos de los pájaros. Se dejó recostar sobre las hierbas como si fuera el más fino colchón, sin importarle que sus túnicas de seda se arruinaran.
Al mirar el vasto campo que se extendía a los lejos podía entender porqué le gustaba ese lugar, era tranquilo y relajante. An Ashura se levantó de nuevo con una sonrisa diferente a las anteriores
—Otra vez aquí “Yasha no Ou”2. ¡Estás interfiriendo de nuevo en mi deber! ¡Te he dicho muchas veces que no vengas aquí!
—El joven maestro Wang no tiene por qué enojarse — An Ashura sacudió su vestido y se dio vuelta encontrándose con un hombre un par de años mayor que ella. — Además yo llegué primera— añadió divertida.
Shi Qing Xuan sintió su pecho arder al ver de quien se trataba, era Tai Wong Fu, lo reconoció de inmediato porque la espada que portaba en su cintura, era la misma que él había visto en el templo de An Ashura, pero había algo que le inquietaba ¿Porque se hacía llamar “Wang”?
Tai Wong Fu rodeo los ojos
—¡No me importa si llegaste primero! ¡Este lugar es peligroso ya te lo he dicho muchas veces! — An Ashura soltó una pequeña risa, Tai Wong Fu frunció las cejas
—¿Qué es tan gracioso?
—Mientras vengas a verme, no estaré en peligro, el maestro Wang me salvará si algo me pasa —Dijo con suavidad An Ashura.
Tai Wong Fu sintió sus mejillas arder.
—¿Qué haré contigo? — Tai Wong Fu disimuló su vergüenza mirando hacia otro lado, suspiro después de uno momento y por la esquina de sus ojos miró a An Ashura.
Al notar que la miraba An Ashura extendió su mano colocando una pequeña flor blanca en los cabellos de Tai Wong Fu
—El joven maestro es tan hermoso que su belleza opaca a las flores.
El joven tomó de repente la mano de Ashura sorprendiéndola.
—¡Deja de búrlate Ashura!— Tai Wong Fu la miró de forma seria.
—No me estoy burlando — Ashura movió su mano hacia las mejillas de Tai Wong Fu — El maestro Wang debe ser un caballero noble, se preocupa por mi humilde yo, en el futuro estoy segura que será un buen esposo.
Sus palabras parecían haber hecho infeliz a Tai Wong Fu ya que soltó su mano y se alejó de su cálido tacto
—¿Cómo lo sabes?
—¡Solo nos hemos visto en un par de ocasiones!
—¡Por supuesto que lo sé! — Alegremente An Ashura le dio una brillante sonrisa— ¡Porque eres mi mejor amigo! y mi mejor amigo no puede ser una mala persona, pero debes ser más amable de lo contrario disgustarás a tu futura esposa— Lo regañó como si se tratara de un niño.
Tai Wong Fu resopló con fastidio
—¡Quién es tu mejor amigo! ¡Además no me casaré con una mujer tan delicada!

—Que envidia joven maestro— La joven se sentó de nuevo sobre las hierbas sintiendo la fragancia de una flor que obtuvo de la tierra —Los hombres son libres de escoger a una esposa que les guste, pero las mujeres solo debemos esperar ser de su agrado para traer honor a nuestra familia.3
Aunque no había tristeza en la voz de An Ashura, Tai Wong Fu se sintió mal por soltar la lengua tan rápidamente. En secreto entendía que la sonrisa de la joven era fingida. Ashura no se sentía mal, porque ese era el destino que los cielos le dieron, aunque fuera una herramienta para elevar el estatus de su familia.4
—Lo siento … No quise— Dijo tras una larga pausa cuando se sentó a su lado.
An Ashura comenzó a reír a carcajadas. Su risa molesto a Tai Wong Fu, iba marcharse, pero la joven apoyó su cabeza en su hombro sin dejar de reír. Su acción tan inocente hizo que su corazón se acelerara. Cuando terminó de reír, An Ashura se secó las lágrimas que se escapaban de sus ojos
— No debe preocuparse por mi joven maestro, mi familia es de tercera clase, no tenemos grandes riquezas ni sueño con ser la señora de grandes tierras. Esta vida humilde es mucho más divertida. Aunque sea sencilla soy feliz solo con esto. ¡Pero no te preocupes, aunque me case no dejarás de ser mi mejor amigo! —La joven aseguró aquellas palabras mientras sostenía el rostro de Tai Wong Fu—¡Te lo prometo!
Tai Wong Fu mantuvo una expresión seria cuando la miró a sus ojos, su corazón se llenó de amargura porque sentía que no tenía ninguna oportunidad de conquistar su corazón por más rico que fuera. Disimuló el dolor de su pecho golpeando la frente de Ashura
—Las mujeres no deberían ser tan atrevidas estando con un hombre que no es su prometido. Nadie querrá tomarte como su esposa siendo tan fea —apartó las manos de la joven, antes de ser presa de otra de sus travesuras se levantó y comenzó alejarse.
Ashura hizo un puchero y dijo sin pensar
—En ese caso, si nadie me quiere ¡Casémonos!
Tai Wong Fu se quedó inmóvil por un momento, luego lentamente se volteó para mirarla notando la cara molesta de Ashura y sus pucheros. Internamente sonrió, pero tampoco iba a darle el gusto.
— ¡No quiero! ¿¡Quien querría a una novia tan fea!?— Se despidió con la mano en el aire mientras reía.
—¡Si yo soy fea tú lo eres más! — Le gritó Ashura, pero aun así fue ignorada por el otro —¡Eres un idiota! —Continúo maldiciendo aun cuando lo había perdido de vista.
Shi Qing Xuan usó su abanico para ocultar el rubor que se había formado en su rostro, aunque sabía que no podía ser visto, sintió que presenció algo muy íntimo entre An Ashura y Tai Wong Fu. Miró como Ashura seguía maldiciendo a Tai Wong Fu. Su pecho comenzó a doler. No sabía porque estaba presenciando todo eso, pero sí entendió que la historia que contaban las personas de la ciudad de YinLing era diferente a lo que presenciaba.
Primero Ashura y Tai Wong se conocieron de casualidad en esa pradera y se volvieron amigos sin saber la verdadera identidad del otro. Aunque Ashura era famosa en el pueblo, eso era entre las personas humildes, una familia rica como la Fu no le prestaría atención a la clase baja. Curiosamente ninguno de los dos había revelado su apellido y el primero en enamorarse fue Tai Wong.
Después de descargar su ira, An Ashura camino por un sendero que la llevaba de nuevo al pueblo, pero esta vez no se detuvo en ningún puesto de comida ni fue detenida por ningún aldeano, siguió su camino hasta la parte final del pueblo donde había un gran palacio, a simple viste se veía imponente y con grandes riquezas, pero la familia An sólo estaba presumiendo de una reliquia del pasado de los tiempo en los que fue una familia de primera clase.
Al ingresar fue saludada por unos pocos sirvientes quienes le informaron que su padre la solicitaba. An Ashura les agradeció con una sonrisa y caminó a través de largos pasillos hasta una determinada puerta. Al abrirla se encontró con la mirada furiosa de An Yuran.
—¡Otra vez estabas perdiendo el tiempo en las calles! —An Yuran le dio una fuerte bofetada que la tiró al piso, luego sujetó sus cabellos estirando con fuerza para que sus ojos se encontraran.
—¡¿Cuántas veces te he dicho que te comportes como un miembro de la familia An?
—¡Lo siento padre! —An Ashura contuvo las lágrimas en sus ojos.
An Yuran no parecía satisfecho con su respuesta y volvió a abofetear su cara varias veces hasta dejarla roja. Solo entonces la soltó con rudeza
—¡Eres una desgracia! ¡Si tan solo hubieras sido un hombre, al menos la familia An estaría segura! ¡Eres un engendro que ni siquiera sirve para complacer a un hombre!
An Yuran la miró con desprecio.
—¡Capaz si te vendo como una esclava me seas más útil! —Escupió aquellas palabras con sumo odio.
An Ashura no se atrevió a mirarlo mientras era humillada, mantuvo su cabeza abajo esperando que la ira de su padre cesará. En el fondo de la habitación escuchó una suave risilla. Sabía que eran su madrastra y su hija,An Mo y An ChuMei. Ambas la odiaban por ser hija de la primera esposa de la familia An y esperaban el día donde fuera asesinada para tomar las posiciones de la familia.
La ira de An Yuran no pudo satisfacerse sólo con insulto
—¡Llévenla a la habitación del castigo, sin comida ni agua y castíguenla! —Ordenó a los sirvientes que estaban cuidando la puerta.
Rápidamente los criados agarraron a An Ashura sujetándola uno de cada brazo y la arrastraron fuera de la habitación hasta sacarla al patio de la mansión An. En la parte más alejada había una pequeña choza hecha de madera vieja sin ventana ni cama, solo contaba con un puñado de heno viejo.
—Lo lamento señorita Ashura, pero son órdenes— Dijo uno de ellos soltando su brazo.
An Ashura asintió comprensiva
—Lo sé, no quiero que te echen por mi culpa solo hazlo, pero antes podrían ir al puesto del señor que hace remen, él me había prometido un tazón de comida, por favor vayan en mi lugar y… — De un bolsillo sacó unas monedas —Entrégale esto de mi parte, el dueño es un hombre mayor no tiene mucho dinero pero aún así a veces me obsequiaba tazones de comida gratis, por favor llévenle estas monedas por mí—Pidió bajando la cabeza.
Los sirvientes la miraron frustrados, pero solo podían asistir con la cabeza. Su señorita había tenido la mala suerte de nacer en una familia como la An y no tenía medios para escapar de ellos. Con todo el dolor de su corazón procedieron a aplicar el castigo, el cual era una serie de latigazos.
An Ashura dejó que la golpearan hasta que sus túnicas blancas se volvieran rojas, soportó el dolor y las lágrimas porque no era la primera vez que era “castigada ” de esa forma. En el pasado muchos sirvientes intentaron ayudarla, pero todos fueron golpeados o asesinados por mostrarle compasión y como castigo fue obligada a presenciar esa crueldad. Desde ese entonces An Ashura tragó sus lágrimas y les rogaba a los sirvientes que siguieran las órdenes de su padre. Prefería sufrir ella a qué vidas se perdieran por su culpa.
—¡Perdóneme joven maestra! —El sirviente lloró al ver cómo la había dejado a su maestra.
An Ashura sonrió débilmente al ser recostada sobre el heno
—Estoy bien— Aseguró.
Pero la sangre que corría por su espalda demostraba lo contrario.
—No es tan profundo como parece, solo duele un poco.
Los sirvientes sabían que no solo “dolían un poco” por más alegre que fuera su joven maestra, su alegría no podría aliviar el dolor de 20 latigazos que perforaron su piel hasta casi llegar a sus huesos. El cuerpo de Ashura era débil y enfermizo ahora se había sido sometida a tal brutalidad solo causaría que volviera a enfermar.
—Señorita procure no moverse mucho, cuando el amo se haya ido vendré a aplicarle una hiervas para el dolor —Dijo uno de los sirvientes.
—No dejen que ChuMei los vea, se lo dirá a mi padre y podría echarlos— Les advirtió An Ashura —Estaré bien, nadie sospechará que me ayudaron si vienen cuando el sol salga de nuevo.
Los sirvientes se miraron dudosos, con esa herida podría no haber un mañana para su joven maestra, pero no tenían más opción que obedecer y rezar a los cielos para que no reclamaran su vida, con remordimientos la dejaron en aquella habitación, sin comida y agua como había ordenaron An Yuran.
An Ashura quedó recostada sobre esa fina capa de heno, algunas lágrimas bajaron por sus mejillas
—El joven maestro Wang tiene razón, nadie querrá casarse conmigo con estas heridas, mi cuerpo ya no es puro.5
Al mover un poco las telas de sus mangas, se elevaron dejando ver cómo sus pálidos brazos tenían cortes pequeños cicatrizados. Estos habían sido hechos por su madrastra cuando un futuro pretendiente de ChuMei le regaló una hermosa horquilla. An Mo la acusó de haber seducido a ese joven y arruinar el futuro compromiso de ChuMei. Como castigo hizo pequeños cortes en sus brazos.
La respiración de An Ashura se hizo suave de repente, Shi Qing Xuan sabía que solo estaba dormida, pero su pálido rostro y por la sangre que traía encima uno podría llegar a pensar lo contrario. Todo este tiempo soportó aquella escena, pero ahora las lágrimas bajaban por sus mejillas, se arrodilló a lado de An Ashura y con sus mangas intentó borrar aquellas lágrimas que había quedado en sus mejillas. Sabía que era una acción inútil. Todo lo que veía probablemente solo era una ilusión. Pero él era el único que estaba ahí.No podía aliviar su dolor ni salvarla, solo podía sostener su mano a la espera que vuelva abrir sus ojos de nuevo.
En la residencia Fu, Tai Wong fue solicitado por su padre Fu Yao en su estudio.
—Tai Wong, últimamente he escuchado un rumor que me inquieta.
Tai Wong Fu alzó una ceja
—¿Rumor?
—Si— Fu Yao miró a su hijo— Se dice que últimamente frecuentas a una mujer de clase baja
Fu Yao soltó esas palabras de forma desinteresada.
—Sabes que no me importa que juegues con algunas, pero no olvides que tienes un compromiso con la hija del señor de Ko del pueblo vecino, debes mantener una reputación limpia para no causar problemas.
—Lo se padre, seré cuidadoso — Tai Wong no tuvo más opción dejar que la amargura bajara por su garganta y estar de acuerdo con su padre, lo que menos quería era que Ashura estuviera bajo la mira de la familia Fu y le hicieran daño.
—Mientras lo entiendas hasta bien— Fu Yao sonrió complacido —Además de eso, hay otro asunto que quería tratar contigo—Dijo acariciando su barba negra —Se dice que la hija de los An ha estado causando problemas en las calles, a pesar de ser mujer no conoce su lugar e intenta ganarse el favor de las basuras con un falso actos de bondad.
Tai Wong frunció las cejas al escuchar esas palabras
—¡Cuán despreciables pueden ser los An! Solo porque en el pasado eran ricos no les dará derecho a molestar a los aldeanos, cuando fueron unos tiranos que los oprimían.
—Tienes razón hijo, es por eso que nuestra familia Fu se adueñó de estas tierras, sin embargo, la familia aún tiene influencias y buscan tomar el control de la ciudad.
Afortunadamente no tiene un heredero, si te haces cargo de esa joven la familia tendrá que inclinarse antes nosotros.
—¿A qué te refieres padre? —Tai Wong lo miró confundido.
Fu Yao lo miró con astucia saboreando las palabras que estaban en su labios
—Tienes buena apariencia Tai Wong, cualquier jovencita caerá a tus pies, por eso— Hizo una pausa para mantener en suspenso a su hijo, pero Tai Wong tuvo un mal presentimiento— Quiero que te acerques a esa chica y averigües qué traman los An.
Sus palabras sorprendieron a Tai Wong, no le gustaban los métodos cobardes ni muchos abusar de los débiles y aprovecharse de las mujeres, pero si era una mujer de la familia An, no dudaría.
—¡Haré todo lo que pueda por la familia!
Fu Yao quedó complacido por su respuesta, no podía estar más orgulloso de su hijo.
Varios días después An ChuMei se paseaba por las calles como si fuera dueña del pueblo, sus ojos despreciaban a todo aquel que se cruzara por su camino, pero le gustaba presumir su belleza cuando notaba algunas miradas indecentes sobre ella y alardeaba de lo que nunca iban a tener sobre su cama.
Por la misma calle, Tai Wong Fu la vio pasar, hizo una mueca desagradable al ver lo despreciable que era esa mujer. Era de esperarse de un miembro de la familia An con tan solo pensarlo su corazón se volvía negro, en ese momento pensó en Ashura y sonrió de forma inconsciente, sin embargo, le había dado su palabra a su padre, pero lo haría a su modo.
ChuMei iba tan concentrada en alardear que no se dio cuenta que habían interceptado su camino. Al chocar contra algo duro frunció las cejas arruinando su bello rostro
—¡Qué te pasó…! — Sus palabras quedaron atoradas en su garganta cuando vio al apuesto joven con el que había chocado. Solo con verlo se sonrojó y su actitud se volvió tímida.
Los ojos de Tai Wong Fu se volvieron sombríos, al verla más de cerca su disgusto aumento y no pudo evitar que sus verdaderas intenciones salieran a flote
—Que tenemos aquí, una flor en medio del fango.
Las mejillas de ChuMei se volvieron aún más rojas, usó las mangas de sus vestidos para ocultar parte de su rostro. Al hacerlo parte de sus túnicas que cubren su cuello se corrieron dejando su piel visible a la vista.
Sus actos disgustaron aún más a Tai Wong.
—Mi hermosa ciudad ha sido ensuciada por la basura
Los ojos de Chu Mei se ampliaron, su mirada se volvió fea al ser llamada basura. Rápidamente abandonó su actitud linda y frunció las cejas
—¿A quién llamaste basura? ¡No sabes quién soy!
—¡Una zorra de la familia An! — Tai Wong la miró de forma burlona.
La cara de ChuMei se volvió roja de la ira, levantó su mano para abofetearlo, pero fue detenida por los sirvientes que hacían de guardaespaldas.
—¡No debes señorita, este joven es Tai Wong Fu, hijo de Fu Yao!
La expresión de ChuMei se volvió aún más fea después de escuchar a su doncella de compañía. Se liberó de la mano de la sirvienta, que la sostenía y tomó una postura arrogante
—¡Solo un Fu sería tan grosero con una mujer! ¡Era de esperarse de unos bárbaros que presumen lo que no tienen!
Esta vez quien puso una expresión fea fue Tai Wong Fu, si hubiera sido un hombre ya le habría enseñado una lección
—Puedo ser un bárbaro, pero nunca me daría la vuelta para mirar a una mujer tan vulgar…O mejor dicho a una puta. —La miró de arriba abajo — No tiene nada de encanto.
—¡Tu! – ChuMei estaba a punto de saltar sobre Tai Wong Fu y arrancarle los ojos, pero fue sujetada por sus sirvientes.
Contento Tai Wong sonrió de felicidad y con esa sonrisa fue, dejando que An ChuMei soltara humo por la cabeza.
—¡Me la pagarás maldito bárbaro!
Ignorándola, Tai Wong Fu se fue alejando del pueblo para ir aquel prado, esperaba que después de algunos días sin ir, Ashura regresaría para presumirle que había llegado primero, aunque siempre la regañaba, su corazón saltaba de alegría cuando llegaba y notaba que estaba esperándolo. Afortunadamente hoy, la encontró ahí. Estaba sentada mirando a lo lejos, pero por alguna razón le pareció que estaba más delgada que antes y era raro que usara una túnica que no fuera blanca. Extrañado se sentó a su lado, encontrándose con su dulce sonrisa, que hizo que se olvidara de que se había encontrado con un An.

—¿Hoy no estás de buen humor maestro Wang? — An Ashura encontró extraño que no le hubiera regañado, pero de alguna forma le alegró. No tenía muchas fuerzas para molestarlo ya que las heridas aún dolían. Había tenido ganas de ir al pueblo, pero temía que su padre volviera a enojarse así que se conformó con venir a verlo.
—Tuve un encuentro desagradable — Se quejó Tai Wong recordando a An ChuMei.
—¿Desagradable?
—Sí. Me encontré con la hija de la familia An — La expresión de Tai Wong Fu se volvió seria y oscura, en cambio la Ashura se volvió pálida.
—Nunca vi a una mujer tan despreciable, pero tratándose de un An, todos son unas basuras que no merecen vivir.
An Ashura comenzó a temblar
—¿Odias a la familia An? —Murmuró en voz baja.
—¡Por supuesto! —Tai Wong la miró sin notar como sus manos temblaban —¡Son arrogantes y abusan de su poder para hacer lo que quieren, aunque sean la familia más rica de la ciudad de YinLing, esas basuras han matado inocentes! ¡Además cuando era joven mataron a mi hermano menor! — Tai Wong Fu recordó con sumo odio y rencor aquel día.
Comparado con las heridas que había recibido, An Ashura sentía que su corazón dolía tanto que no podía seguir respirando, todo su cuerpo temblaba al sentir el fuerte odio, furia y rencor que guardaba esta persona por la familia An. Pero esa no era la única razón. Reuniendo todo el valor que pudo se levantó.
—L-Lo siento …Será mejor que no nos volvamos a ver.
Sus repentinas palabras sorprendieron tanto a Tai Wong Fu que se quedó petrificado en su lugar. Solo pudo reaccionar cuando vio que Ashura comenzaba a alejarse lentamente de él.
Rápidamente se levantó y sujetó su muñeca deteniéndola.
—¡Perdóname no debí decir todo eso!
An Ashura negó por la cabeza
— No has dicho nada malo, sé muy bien que hay personas que odian a los An, no es por eso.
—¿Entonces por qué? — En su desesperación Tai Wong Fu apretó su agarre sobre las muñecas de An Ashura notando que estaba temblando.
Tanto así que la había asustado, nunca fue intención ponerla en ese estado solo por dejar escapar su ira, solo pensó que lo regañaría como siempre por ser un bastardo sin corazón.
—¡Por favor no me dejes!
Finas lágrimas se deslizaron por las mejillas de An Ashura, por un momento el miedo de su alma se dispersó, pero un nuevo dolor se apoderó de su corazón
—No puedo …No quiero que me odies.
Los ojos de Tai Wong Fu se ampliaron, no esperaba esa respuesta. Muchas razones surgieron en su corazón, pero solo una gobernó su alma “descubrió que soy un miembro de la familia Fu”. La familia Fu no tenía tan mala reputación como los An, pero todos sabían que no debían meterse con ellos. Tai Wong Fu se mordió fuertemente los labios y con todo el dolor de su alma dijo
— Ven a verme una vez más, hay algo que deseo decirte, pero no aquí, a las afueras de la ciudad de YinLing hay una mansión abandonada ven a verme esta noche.
—Es peligroso andar por la noche— Ashura se negó —Dime…
—¡No! —Alzo la vos Tai Wong Fu — ¡Si no vienes ya no serás mi mejor amiga y te odiaré por la eternidad!
En ese punto An Ashura no sabía porqué lloraba Si era porque Tai Wong Fu la reconoció como su amiga, porque le dolía tener que separarse de él. No lo sabía, pero esas palabras fueron muy pesadas para su corazón, porque ya no podrían ser amigos.
Se inclinó hacia adelante intentando olvidar todos esos sentimientos y dejó que lo que guardaba hace mucho en su alma se hiciera cargo de sus acciones. Guiada por ese impulso besó suavemente a Tai Wong Fu. El contacto fue muy fugaz y casi no les dio tiempo de guardar aquel momento en sus corazones. Sin embargo, Tai Wong no iba a desperdiciar esa oportunidad, colocó su mano detrás de sus cabellos y volvió a unir sus labios en un beso más profundo.
Al separarse se miraron mutuamente
—Si sientes lo mismo que yo, tienes una razón más para venir, estaré esperándote cuando la luna esté en su punto más alto en el cielo.
Con dificultad, Tai Wong Fu la soltó
—Y si eso no eso no te da suficiente motivo… — Sacó su espada de la funda, la depositó en las manos de An Ashura y sin esperar su respuesta se alejó.
Ashura se quedó viendo su espada mientras se alejaba. Estaba confundida y no sabía qué hacer, lo mejor sería que no volvieran a verse, pero fue ella quien le dio esperanza y ya no quería causarle más dolor.
Ambos no se habían dado cuenta que dos personas los habían visto, uno era ChuMei, quien tuvo una idea maliciosa para vengarse por la humillación que sufrió. En cambio, el otro era un sirviente de Fu Yao que tenía órdenes de su amo vigilar a su hijo. La información llegó a los oídos de ambos líderes de la familia y sin que el otro lo supiera comenzaron a prepararse.
El día acabó con rapidez y la noche llegó en poco tiempo. La luna se posó en lo alto del cielo nocturno iluminando la tierra con tenue luz. An Ashura salió de la mansión An a escondidas con ayuda de algunos sirvientes. En sus manos llevaba la espada y se dirigió al lugar acordado. Por cada paso que daba su miedo aumentaba, pero lo había decidido, sería la última vez que lo vería, si se enteraba que era un An, no podría soportar saber que la odiaba.
Al llegar a la mansión ingresó percatándose que era sumamente vieja y apenas contaba con puertas y ventanas. Se dirigió a la habitación más cercana y en ella su figura fue iluminada por la luz de la luna por algunos minutos. Escuchó algunos pasos dirigiéndose hacia donde ella estaba.
El recién llegado era Tai Wong Fu, quien al ver a su amada sonrió con alegría
—¡Viniste! — Se apresuró en ir a su lado, pero antes de poder hacer cualquier acción una voz los interrumpió.
—¡Bien hecho hermana mayor!
En la entrada apareció ChuMei con una sonrisa maliciosa. Tai Wong Fu lo miró incrédulo y confundido.
—¿ChuMei qué haces aquí? — An Ashura también estaba confundida, no puede ser que la haya visto salir de la mansión o sí.
—¡Hermana mayor! — Repitió ChuMei — ¡Ya no necesitas fingir!
—¿Eh? — Tai Wong Fu se giró hacia An Ashura buscando una explicación
—¿Eres su hermana?
Pregunto, pero no espero la respuesta
—¡Dime que no es cierto! — Gritó Tai Wong
An Ashura no sabía que decir, no esperaba que ChuMei llegara y confundiera las cosas
—¡No lo que piensas! — Se apresuró en decir.
—¡Hermana mayor, no te preocupes, padre está orgulloso de ti, por primera vez has sido útil para la familia An! Si matas a este bárbaro de la familia Fu seguro se alegrará mucho— agregó Chu Mei yendo al lado de Ashura.
—¿La familia Fu? — Repitió incrédula Ashura.
Cada fibra de su cuerpo tembló de un intenso miedo y su rostro perdió color.
—Sí — Respondió ChuMei— sabías que este idiota era la familia Fu, por eso los sedujiste como padre te dijo.
La mirada de Tai Wong Fu se llenó de odio al escuchar las palabras de ChuMei, sintió que su corazón era perforado por una lanza y la herida se hacía más profunda a medida que pasaban los minutos.
—¿Me engañaste? ¡Todo este tiempo me estuviste engañando!
—¡Te equivocas! — An Ashura intentó acercarse, pero Tai Wong Fu retrocedió.
—¡Aléjate! ¡Traidora!
Incapaz de sostenerse por más tiempo, An Ashura cayó de rodillas al suelo, sus lágrimas se desbordaron por sus mejillas y el temblor de su voz aumentó
— ¡Por favor escúchame maestro Wang! Es cierto que soy un An, pero nunca te engañaría, por favor créeme.
—¿¡Maestro Wang? —ChuMei río a carcajadas — ¡Te equivocas hermana mayor! ¡Este hombre no se llama Wang, es el heredero de la familia Fu! — La sonrisa maliciosa en el rostro de ChuMei se amplió al ver el sufrimiento de su hermana. — Tai Wong Fu, es él quien mató a tu madre y te dejó sola hace siete años.
La revelación no sólo sorprendió a An Ashura sino que también a Tai Wong Fu. Hacía 7 años la familia An había sido detenida por la familia Fu, porque abusaban de sus poderes y se aprovechan de los más pobres. En aquel entonces a causa de la gran batalla que se llevó a cabo entre ambas familias, la primera esposa de la familia An murió y su hija había sido supuestamente asesinada por el hijo mayor de los Fu para vengarse por matar a su hermano menor.
—”Tai Wong Fu” —murmuró ella
—¿Tu eres aquella niña de entonces? —Murmuró conmocionado Tai Wong Fu.
Las imágenes de aquel día seguían frescas en su memoria. En medio de la disputa entre ambas familias logró encontrar a la primera esposa de los An quien se había escondido junto con su hija. Las encontró en una habitación secreta y, cegado por el odio, apuñaló en el corazón a la primera señora An y a su hija la había arrastrado por toda la mansión hasta llegar a la cocina, donde encontró un palo de hierro y lo hizo arder con fuego, con él quemó los ojos de aquella niña. Pensó que había muerto después de escuchar sus gritos desgarradores, pero al parecer sobrevivió.
A pesar que aquel recuerdo lo sacudió con fuerza. Lo que conmocionó a Tai Wong Fu fue una cosa “está ciega”, si ella perdió la vista significa que todo este tiempo no lo reconoció, no sabía quién era ¿Por qué no lo encontró raro? Él era muy conocido, casi todo el mundo sabía quién era, pero ella nunca le preguntó sobre su familia o algo personal. Al darse cuenta de ese detalle se percató que había sido engañado por ChuMei.
An Ashura también recordó aquel día, donde la oscuridad comenzó a formar parte de su vida. Ese dolor quedó grabado en su corazón a tal punto que temía a la familia Fu. Todo este tiempo pensó que nunca volvería encontrarse con ese joven que la privó de la luz. Su alma lo había odiado con todas sus fuerzas. Incluso su rostro aparecía en sus sueños persiguiendola, lastimándola de miles de formas y no parecía satisfecho de ninguna manera. Durante esas noches lo odió, lo maldijo y deseó su muerte, una mucho más cruel de las que él había provocado, pero esa persona siempre estuvo a su lado.
Sus cristalinas lágrimas se volvieron rojas cuando enfocó su rostro hacia donde estaba Tai Wong fu
— Te odio.
Tai Wong sintió que su alma se partía con esa palabras, pero lo aceptó, su corazón moría a medida que veía esa lagrimas
—Ashura…Lo..
—¡Te odio! —Repitió An Ashura — ¡Ojalá nunca te hubiera conocido!
—¡Si no te hubiera conocido aún te seguiría amando!8 Pero aquellos que estuvieron en sus últimos momentos supieron de su triste historia y para honrar su memoria a también tallaron una escultura de su persona.
Al principio, aquellos que conocían la verdad, querían que en la vida inmortal An Ashura y Tai Wong Fu se volvieran a encontrar, por eso una vez al año sacaban aquellas esculturas y la lucían mostrando una danza donde sus vida eran reflejadas, así nació el Festival de la Cosecha Lunar, pero con el tiempo el odio de ambas familia siguió ahí y cada uno inventó una historia para su conveniencia, al pasar las décadas su historia fue olvidada y no había nadie que la recuerde.
Shi Qing Xuan miró a su costado donde estaba An Ashura, luego volvió a mirar al frente donde presenciaba cómo se celebraba el primer Festival de la Cosecha Lunar
— ¿Fuiste tú quien me trajo aquí? —preguntó el dios
—Si. —dijo la joven
—¿Por qué?
—Mi señor tengo un favor que pedirle. ¿Escucharía mi deseo?
—¿Qué es?
—Cuando regrese podría…
Los ojos de Qing Xuan se ampliaron
—¿Estás segura? Si lo que deseas es ir con Tai Wong Fu debes….
La joven colocó su dedo sobre los labios de Shi Qing Xuan impidiendo que continuara hablando
—Así está bien, no se preocupe, definitivamente podré ir a su lado
Shi Qing Xuan miró por encima de Ashura notando que Tai Wong Fu también había aparecido, el joven extendió su mano hacia ellos como invitación.
An Ashura le sonrió una vez más a Shi Qing Xuan luego caminó hacia donde estaba su amado tomando aquella mano y juntos miraron al Señor del Viento.
— Gracias, por escuchar mi historia y mi deseo.
La pareja se miró con cariño, el mismo que se profesaron muchos años atrás. Sus cuerpos se volvieron esferas brillantes con un resplandor puro, brillante y sumamente cálido.
—Solo pasaron unos minutos y ya te metiste en problemas. —dijo Pei Ming
—¡¿Eh?!
La confusión adornó el rostro de Shi Qing Xuan, para él no habían pasado solo unos minutos, estaba casi seguro de que estuvo en aquel sitio durante horas.
—¿Y bien? — Pei Ming interrumpió sus pensamientos —¿Qué descubriste?
En la ciudad de YinLing el primer día del Festival empezaba con una danza donde mostraba la enemistad entre ambas familias y cómo Tai Wong Fu mató a An Ashura. Shi Qing Xuan relató lo que descubrió a medida que veían la obra, no omitió ningún detalle de su triste historia de amor y por qué el Festival de la Cosecha Lunar nació ni su propósito.
—Entiendo. ¿Cuál fue el deseo de An Ashura?
La mirada de Shi Qing Xuan se volvió triste al escuchar la pregunta
—Quiere que se sepa la verdad sobre el Festival de la Cosecha Lunar.
—¿Solo eso? — Pei Ming estaba ligeramente sorprendido —¿Por qué?
—Para convertirse en una deidad. En esta vida no pudieron estar juntos, pero si sus almas renacen a través del festival, podrán volverse a encontrar— Explicó Shi Qing Xuan mirando a la distancia aquellas dos estatuas.
Fragmento de
Pequeña Gran Calamidad
de Izuna
Editado y adaptado para Afectos por Benicio

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- Las mujeres en la antigua china llevaban cabello suelto si no estaban casadas, en cambio las que estaban comprometidas o casadas usaban peinados más complejos para diferenciarse.
- Se traduce como rey demonio
- En la antigüedad los matrimonios eran arreglados por los padres de ambas partes, pero el hombre tenía derecho a negarse si la novia no era lo suficientemente hermosa o no le gustaba.
- Pero si le gustaba la posición social de la familia de la novia se elevaba, en caso que no tuvieran en la misma clase.
- Aparte de mantener su castidad hasta el matrimonio, era muy importante que las mujeres no tuvieran heridas, porque se consideraba que su cuerpo ya no era puro, sobre todo esto era aplicado para las esposas del emperador.
- Esta parte puede sonar confuso, pero Ashura se refiera a que si nunca hubiera sabido que era realmente Tai Wong Fu, podría amarlo6 —Tomando la espada que portaba en su mano Ashura apuntó a su corazón.
—¡No! ¡Espera! — Gritó Tai Wong Fu.

Ashura atravesó su corazón sin dudarlo, sus ojos sin luz en ningún momento se apartaron de los de Tai Wong Fu incluso cuando su alma lentamente se marchitaba susurró unas últimas palabras
—N-No me odies.
Su cuerpo cayó lentamente y suavemente como los pétalos de una flor que se ha marchitado. Tai Wong Fu la sostuvo entre sus brazos antes de que tocara el piso y le quitó la espada del pecho. Lloró amargamente y, con varios gritos de desesperación que se escapaban de su garganta, llamó a Ashura incontables veces esperando escuchar su voz de nuevo, pero no obtuvo una respuesta.
Frente suyo Chu Mei se rió
—¡Por fin se murió esa estúpida! ¡Solo era una puta que no servía ni para complacer a los sirvientes! ¡Te lo mereces!
Esas últimas palabras no logró pronunciarlas, porque fue atravesada por una espada. Frente suyo Tai Wong Fu sostenía la empuñadura de su espalda y con ella la atravesó hasta que la punta salió del otro lado de su cuerpo. Luego la quitó, repitiendo el proceso hasta que de un solo tajo le cortó la cabeza. Sólo entonces Tai Wong Fu estuvo satisfecho.
Tomó el cuerpo sin vida de An Ashura, limpio su rostro cubierto de sangre con sumo cuidado y con una sonrisa triste besó su frente.
— Te amo …Ashura sin importar que seas un An ¿Quieres ser mi esposa? Para compartir esta corta vida terrenal juntos. Sin estatus, sin responsabilidades ni ataduras, sin dolor. Solo tú y yo …
Lloró, lloró hasta quedarse sin lágrimas aún así siguió llorando sintiendo una gran tristeza, arrepentimiento y sobre todo culpa. Cuando la familia An y la familia Fu llegaron al lugar todo lo que encontraron fue la vieja mansión envuelta en llamas y Tai Wong Fu frente a ella cubierto de sangre.
Lanzó a los pies de An Yuran la cabeza de su segunda hija. Después de golpearlo obligó a su padre a no atacar a los An ni hacer nada contra ellos. Desde entonces no volvió a involucrarse con ellos.
Shi Qing Xuan miraba con tristeza cómo las personas del pueblo habían llorado cuando se enteraron de la muerte de An Ashura. En ese momento todos comenzaron a tallar estatuas en su memoria ya que la familia An ni quiera había preparado una tumba para Ashura. No pasó mucho cuando Tai Wong Fu murió, había enfermado del corazón y abandonó a una muy temprana edad el mundo terrenal para alcanzar la eternidad.
Los miembros de la familia Fu también habían estado muy en desacuerdo con sus acciones por esa razón quitaron su nombre del árbol de la familia e impidieron que tuviera una sepultura digna7Para la cultura oriental es muy importante los funerales, no hacerlo era como deshonrar a la muerte y condenarlo a la vergüenza.


