El águila, la liebre y el escarabajo

El águila, la liebre y el escarabajo
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El águila, la liebre y el escarabajo.

Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo que encontró en el camino. Pasó rápidamente suplicándole que le ayudara. El escarabajo al ver el predicamento en que se encontraba la agitada liebre, le pidió al águila que le perdonara la vida a su amiga. Pero el águila, no pudo más que despreciar, por la insignificancia de la pequeñez, al escarabajo, y sin dudarlo ni por un instante, devoró a la liebre en su presencia, saboréandose con plena satisfacción. 

Desde entonces, buscando vengarse cada vez que puede, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a la tierra. El águila estaba desconcertada, ¿cómo era posible que estuviera huyendo de un ser tan pequeño e insignificante?. Donde quiera que fuera, el condenado bicho la encontraba y se deshacía de sus huevos. Ya sin saber qué hacer, el ave recurrió al dios Zeus, era su última oportunidad de librarse de ese escarabajo. 

Voló entonces hacia el Olimpo y le explicó a Zeus lo que estaba sucediendo, y luego le pidió un lugar seguro para depositar sus huevos, y que estén protegidos. Luego de deliberar un rato, Zeus le ofreció colocarlos en su regazo. El águila estuvo de acuerdo, seguramente sus preciados huevos no podrían estar más seguros en otro sitio. Sin dudas el regazo de Zeus era el mejor lugar. 

Pero el escarabajo, que siempre estaba viendo lo que hacía el águila, comprendió la táctica escapatoria, y pensó la manera de alcanzar su objetivo. Subirse hasta el regazo de Zeus no era una alternativa viable, así que hizo una bolita de estiércol, voló lo más cerca que pudo, sin ser visto y con una puntería casi increíble, la dejó caer sobre el regazo del dios de dioses. Zeus se levantó apurado para sacudirse aquella suciedad, y entonces tiró hacia la tierra los huevos sin darse cuenta. 

El águila comprendió que no podría escapar de ese diminuto y aterrador insecto. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.

Moraleja:Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.




Benicio
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