Un día… Ella me llenó de Ternura

Un día… Ella me llenó de Ternura
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Un día… Ella me llenó de Ternura

Después de un día hermoso. Intenso. Romántico. No podía más que desear ir a la cama y acurrucarme a su lado. Envolviéndome con el calor de su cuerpo y arrullandome con el sonido de su respiración. A su lado todo se hace más fácil. Es realmente un remanso para mi, para mi mente.

Cerré mis ojos y su aroma me invadió. Su olor se quedó en mis sentidos. Ella siempre me llena. Deslicé mi brazo a su alrededor y la acerqué a mi. Quería sentirla cerca, pegada, fundida a mí. En silencio me incliné sobre ella mirándola aún dormida. Me recargué en su cuerpo, me acerqué a su rostro y le besé los labios. Acaricié su rostro. Ella se movió con deleite buscando mi mano, más caricias. 

La llené de besos. Finalmente abrió su ojos y sonrió. Recosté mi cabeza en su pecho y sus manos se deslizaron entre mi cabello. Claro que me llena. Me llena tanto de ternura. No sé cuánto tiempo pasó, porque cerré mis ojos una vez más y perdí la noción del tiempo. 

Ella se levantó y caminó por la habitación. Aún era temprano para mi. Yo la miraba recoger su ropa. Se acercó a mí, se inclinó, besó mis labios y me acarició. Su mano suave se deslizó por mi mejilla, mi cuello, mi hombro, mi pecho, mi abdomen. Alzó la mirada, que iba siguiendo su mano, y me miró a los ojos con una sonrisa pícara y preciosa. Sus dedos se deslizaron bajo del boxer. Se movían, subían y bajaban suavemente. Volvió a mirarme y mordió su labio inferior. Coloqué mi mano detrás de mi nuca, y la observé.

Estoy convencido de que en verdad le gusta jugar con mi cuerpo. Sus ojos brillan. Mientras la observo y disfruto de sus caricias, susurré “Si continúas, se despertará… ¿te quedarás conmigo si eso sucede?”. Ella, en silencio, retiró su mano y se acercó a mí. Acarició mi rostro y me besó los labios, mis manos se enredaron en su cabello. Dijo que no podía quedarse, que era tarde ya para ella. Su dedo en mi boca la recorría mientras me miraba a los ojos. Besó mi frente y me dijo que descanse un rato más.

Salió de la habitación. Un suspiro me abandonó y se fue detrás de ella. Sí, ella siempre me llena de ternura… pero también de deseo, de pasión, de urgencias… Y adoro que lo haga.




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