Trilogías para la vida

Trilogías para la vida

Trilogías para la vida

Por lo general encontramos en muchos escritos y conversaciones la presencia de dualidades. Una dualidad es cuando dos cosas se dan a la vez, ya sea en la misma persona, como por ejemplo: cuerpo-mente, yin–yang, etc. O bien, en el universo, porque lo cierto es que estamos rodeados de dualidades: lo bueno y lo malo, el día y la noche, la vida y la muerte, etc.  No obstante, en este caso, vamos a trabajar sobre algunas trilogías que marcarán una gran diferencia en nuestras vidas. 

Si pensamos en trilogías, encontraremos que algunas quizás nos resulten bastante familiares puesto que han sido popularizadas por canciones muy famosas que alguna que otra vez habremos escuchado.

Tres cosas hay en la vida:
Salud, dinero y amor
El que tenga estas tres cosas,
que le dé gracias a Dios

Alma para conquistarte
Corazón para quererte
Y vida para vivirla junto a ti

Y, aunque las canciones nos sirven para recordar y para repetir ciertas cosas, las siguientes tríadas que vamos a mencionar deberán enraizar mucho más profundamente para lograr un cambio psicoafectivo que mejore nuestra calidad de vida. Por eso, para que tengan el impacto que deseamos en nosotros mismos, vamos a tener que cultivarlas. Antes que nada, vamos a aclarar que cuando hablamos de cultivo, nos referimos a la adquisición de prácticas y conocimientos que nos enriquecen y nos elevan tanto intelectual como espiritualmente. El cultivo en la manera en que lo entendemos, abarca no solo la mente, sino también el cuerpo y el espíritu. 

El esfuerzo que implica este tipo de cultivación radica, fundamentalmente, en la constancia. Ya sea que se trate de conocimientos, así como de valores, se requiere una disciplina firme para alcanzar la meta. En este caso vamos a orientarnos al cultivo de valores que nos van a conducir a tener una vida mucho más sana y menos conflictiva. 

En primer lugar vamos a plantear que debemos ser: caritativos, justos y honrados. Caritativo es poder dar de nosotros lo mejor al otro, ya sea en tanto posesiones o en tanto tiempo, trabajo, esfuerzo, dedicación. No importa qué, la caridad es un don que debemos cultivar para dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos. Respecto de ser justos, es simplemente ser capaces de dar a cada quien lo que le corresponde. Implica, entre otras cosas, el no emitir juicios previos, el actuar éticamente en todo momento, y ser equitativo con todas las personas. Finalmente, ser honrado es ser sincero, y actuar conforme a los lineamientos éticos y morales, antes que nada, los propios y por supuesto, los de los demás.

En segundo lugar vamos a buscar tener: amabilidad, laboriosidad y empatía. Amabilidad es tratar a todos con afecto, con respeto, con bondad. Independientemente de la manera en que seamos tratados, responder con amabilidad puede dar vuelta una situación incómoda y convertirla en un momento agradable. Laboriosidad, el trabajo es una expresión de nosotros mismos, ser laboriosos es una forma de realizar la tarea con idoneidad, compromiso y responsabilidad. Es cierto que muchas veces no estamos en un trabajo que sea de nuestro agrado, pero aún en ese caso, nuestro desempeño tiene que estar siempre marcado por el esmero, el esfuerzo y la dedicación. Empatía, es la capacidad de poder ponernos en el lugar del otro. Esto nos permite saber o por lo menos imaginar lo que el otro siente en determinada situación. Nos permite ser más comprensivos en momentos de crisis, y estar más preparados para detectar las potencialidades del otro. Así como conectar con las emociones y los sentimientos de quienes nos rodean.

En tercer lugar están las cosas que deberíamos poder alcanzar: bondad, alegría, estima. No solamente en nosotros mismos. Sí, claro, tenemos que poder cultivar estas tres maravillosas cualidades, pero también tenemos que poder cultivarlas en las personas que nos rodean, principalmente los más allegados. Bondad, si pensamos que lo bueno es lo que hace bien, podemos decir que la bondad es eso que tienen las personas y que nos hace bien. Y es eso que nosotros tenemos, y que hace bien a los demás. Radica puntualmente, es hacer el bien y evitar el mal. Alegría, es una emoción que se expresa mediante la sonrisa, y el bienestar. La alegría incluso a nivel biológico, beneficia al organismo. Una persona alegre es una persona sonriente, positiva, satisfecha, entusiasmada. Su humor es bueno y contagia. Contagiar alegría es una de las mejores acciones que podemos hacer. Estima es la forma en que valoramos lo bueno, ya sea en nosotros mismos, como en los demás. Cultivar la estima, y la autoestima, implica conocer nuestras virtudes y nuestros defectos, amarnos tal y como somos, pero trabajar en superarnos, poco a poco, todo el tiempo. 

En cuarto lugar vamos a decir esas cosas que debemos desechar: arrogancia, ingratitud, crueldad. Arrogancia es percibirnos superiores a los demás y actuar en consecuencia. Desechar este tipo de actitud es necesario porque nos volvemos despreciables para los demás. Perdemos oportunidades, recibimos rencores y nos llenamos de sentimientos negativos. Ingratitud es uno de defectos más tristes que puede tener una persona. Es la ausencia de valor hacia los demás, hacia el medio, hacia la vida misma. Debemos desecharla cuanto antes, para poder establecer vínculos sólidos y duraderos. Crueldad es cuando nos satisface el dolor del otro o cuando nos satisface provocarlo. La crueldad busca dañar, destruir. Desecharla debe ser lo más importante, porque al fin de cuentas acaba destruyéndonos a nosotros mismos.

Por último vamos a postular las tres cosas que se deben amar en la vida: a uno mismo, al otro, a la naturaleza. El amor a uno mismo es el que marca el comienzo de todo. Inicia con el respeto, la lealtad a las propias convicciones, a los gustos, la apariencia, los deseos. Amarnos a nosotros mismos nos conduce a amar al otro de una manera sincera y saludable. El amor al otro, independientemente de que se trate de familia o desconocidos, se basa en principios como el de la bondad, amabilidad, caridad. Entonces si vamos a trabajar en nosotros mismos estas capacidades, sin duda tenemos que partir del amor al otro. Ver al semejante con amor es lo que va a trazar la diferencia en nuestros vínculos. El amor a la Naturaleza sin dudas es el punto de partida, porque amar a la Naturaleza es amar lo que nos rodea y de ahí, desarrollar características como caridad, honradez, justicia, empatía, estima, bondad, etc. será solo cuestión de tiempo.

Para cerrar solo resta agregar que nada es sencillo cuando se trata de cambios, todo implica un desafío, y por supuesto una renuncia. Responder con amabilidad al maltrato implica una fortaleza de carácter que no todos logramos alcanzar. Pero es justamente ahí donde está el punto. Se trata de trabajar con constancia, poco a poco. No pensando en una especie de meta a la cual llegar, sino pensando en ser siempre un poquito mejor de lo que éramos.

Benicio
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