Sobre padres e hijos: padres helicóptero

Sobre padres e hijos: padres helicóptero
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Sobre padres e hijos: padres helicóptero

Hoy en día, al pensar en nuestros hijos en la calle, en la escuela, en la casa de un amigo o amiga, en un cumpleaños, con sus tíos, con sus abuelos, o bien jugando con sus amiguitos o al cuidado de sus hermanos. Con una niñera… ¿es posible deshacerse del temor? ¿Es posible estar seguros que están a salvo? La realidad es que resulta muy difícil para muchos padres sentirse seguros cuando sus hijos están con otras personas.

Esto hace que se ocupen permanentemente de sus hijos temiendo todo el tiempo por su seguridad. En principio esta dedicación podría parecer positiva, porque ya sabemos que “con nadie van a estar mejor que con sus padres”,  sin embargo, este temor  parental por supuesto se transmite a los niños, condicionándolos, y limitando de esta manera sus libertades para crecer y tomar sus propias decisiones.  

Cuando el vínculo padre-hijo se basa en el miedo, los adultos incurren en actitudes de sobreprotección, a veces excesiva, que con frecuencia termina siendo negativa para los niños. Este tipo de modalidad parental se conoce con el nombre de padres helicópteros y hace referencia a esos padres que están controlando permanentemente a sus hijos, metafóricamente, sobrevolándolos todo el tiempo. Pero lo más negativo de esta modalidad es que no se les permite a los pequeños investigar y explorar el mundo por ellos mismos. 

Estos padres están constantemente junto al niño desde que se levanta hasta que se acuesta, no lo pierden de vista. Controlan sus movimientos, sus acciones, sus juegos, impidiendo de esta manera el desarrollo de la autonomía, y la confianza en sí mismo. Por esta razón los niños hijos de padres helicópteros suelen presentar personalidades desafiantes, baja autoestima, intolerancia a la frustración, formas de apego dependientes muy negativas,  inseguridad,  y por supuesto dificultades en el manejo de sus propias emociones.

El niño, de por sí, es un explorador desde el primer momento de su vida.  Comienza explorándose a sí mismo y luego explora el mundo a su alrededor.  Es parte fundamental de su desarrollo y de su consolidación como persona. Necesita que sus padres confíen en él, que crean en él, porque de esa manera el niño crecerá creyendo en sí mismo.  Cuando el pequeño crece pensando que el mundo a su alrededor está lleno de peligros y que la única forma de salvarse de esos peligros es gracias a la (sobre)protección de sus padres,  difícilmente logrará ser un adulto autosuficiente, independiente, capaz de valerse por sí mismo.

 Si bien es cierto, como decíamos anteriormente, que en la sociedad actual es muy difícil deshacerse de ciertos temores, que es muy difícil confiar en que nuestros hijos están seguros en manos ajenas a las nuestras, no podemos ignorar, sin embargo, la importancia del desarrollo de la autonomía del niño. En su exploración del mundo, el niño va conociendo las reglas de la sociedad, lo que está bien y lo que está mal, lo que es aceptado y lo que no es aceptado. En su intercambio con pares, con docentes, con familia, el niño va asimilando patrones de conducta que le permitirán, más adelante, una adecuada inserción social.

Los hijos de padres helicópteros, al carecer de estas libertades y de estos aprendizajes, suelen quedar encapsulados en las reglas de sus padres, en los temores de sus padres, en los patrones de conducta de sus padres; generando comportamientos poco adaptativos que,  por ejemplo, se manifestarán en la escuela como problemas de conducta, o de aprendizaje. Comportamientos con otros adultos que podrían llegar a ser tanto desafiantes o incluso de sumisión o introversión. Y por supuesto todo esto deriva en serías complicaciones a la hora de adaptarse  al mundo social.

 Por supuesto, es sabido ya que nadie nace sabiendo ser padre y que los niños no traen un manual de usuario cuando nacen. Ser padres es un desafío permanente, un aprendizaje permanente. Un rol que nunca termina, porque nunca dejamos de ser padres. Y en el camino vamos adquiriendo nuevos tips, ya sea de otros papás, otras mamás, Nuestros propios padres,  maestros,  médicos,  en la web,  en la tele.  Lo cierto Es que hoy en día en muchos espacios se dan diferentes consejos respecto de las  formas correctas de ser padre o madre.  Y sí muchas veces es necesario apelar a ese tipo de consejos sin embargo es mirando  a nuestros hijos y viendo qué es lo que ellos necesitan cómo vamos a construir, junto con ellos, una parentalidad saludable. 

Como siempre sugerimos aquí a la comunidad,  no siempre es fácil,  y no siempre se puede solo. Es un signo importante de inteligencia y madurez saber pedir ayuda cuando nos vemos superados por los avatares de la vida. Después de todo, la idea es buscar lo mejor para nuestros hijos.

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Benicio
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