Sobre padres e hijos: La difícil tarea de Maternar

Sobre padres e hijos: La difícil tarea de Maternar

Sobre padres e hijos: La difícil tarea de Maternar

La Mamá Monstruo

Cuenta la leyenda que cuando una mamá está cansada, sobre pasada, estresada, nerviosa o triste, llega la mamá monstruo. 

Ésta es una mamá grande, con una boca abierta llena de palabras feas. Tiene un par de ojos rojos que fulminan, sus manos son como látigos y pegan. Saca fuego de la nariz, resopla y dice ¡me tienes harta!. Y un montón de cosas horribles. La mamá monstruo posee unos pies peludos, con los que arrima, como escobas, los juguetes del piso. No tolera llantos ni tampoco gritos, quiere todo a la primera. No carga en sus brazos, no consuela, no acuna ni espera. Solo grita y grita. Su cabeza es realmente gigante, siempre está llena, de tareas, ocupaciones, listas de compras, actividades pendientes, trabajo en casa, tareas de la escuela. 

Cuenta la leyenda que nadie la ve si no es un monstruo. Regularmente pasa inadvertida. Cuando no se queja, o está en paz, cuando ha hecho exactamente lo mismo desde hace años, todos los días, se queda sola con sus hijos (pequeños monstruos, a veces) así nadie la mira ni le dice nada. Pero cuando llega el monstruo, todo mundo voltea para juzgarla, y recordarle que es muy mala mamá. Que sus gritos son un fracaso, que sus pequeños no tienen la culpa. 

Entonces la mamá monstruo es señalada, la ponen en la jaula de la culpa, donde ella llora, se quiere arrancar las garras y ponerse alas, para volar, volar, volar. Sentirse libre, descansar. 

La mamá monstruo también sufre, no lo olvides, ella no puede sola, si alguna vez te visita trata de mirar las huellas que dejó pasos atrás ¿qué me está faltando decir o qué necesito conectar? Así podrás encontrar para ella una gota de compasión, la mamá monstruo es una mujer asustada, no la dejes sin ayuda.

Diana Zamora Muñoz

Maternar es una palabra muy nueva. Es un verbo qué proviene de la palabra maternidad y que implica, entre muchas otras cosas, el cuidado basado en el amor, en la atención. Pero también se refiere a educar, acompañar, proteger, nutrir, brindar seguridad emocional, establecer vínculos primarios de apego. Es establecer reglas, es hacerlas cumplir, es firmeza y cariño a la vez, es un regazo amoroso, pero también es fijar pautas y reconducir. Es contención, amparo, normas, estructura, orden.

Hace un tiempo encontré en Facebook la leyenda de la mamá monstruo y me llamó la atención porque precisamente contrastaba con la novedosa palabra maternar. Contraste no en el sentido de oposición, sino más bien en el sentido de la otra cara de la misma moneda. Porque, si bien es real que maternar es desde el amor, la ternura, el cuidado, la presencia de la mamá monstruo no implica de ninguna manera la ausencia de lo anterior.

La mamá monstruo es esa mamá que llegó a un punto en el que difícilmente pueda encontrar sola el camino de vuelta. Y lamentablemente esta leyenda es tan frecuente, tan real, que pone sobre el tapete las numerosas falencias que se encuentran en las familias que no brindan apoyo a aquellas personas que desempeñan la tarea de maternar.

Es muy importante la contención, el acompañamiento, el apoyo permanente, la escucha. Las personas que están maternando no deberían estar solas, el acompañamiento es fundamental, porque si de algo estamos todos absolutamente seguros es de que nadie nace sabiendo ser papá o mamá ningún bebé viene con un manual qué nos explique cómo ser buenos padres y buenas madres. Por lo tanto, vamos a insistir en que, a la hora de maternar, el acompañamiento, el apoyo y la contención son fundamentales. 

Todos tenemos que conocer nuestros propios límites, para cualquier tarea que realicemos. Maternar no es la excepción, incluso es más importante, porque aquí estamos tratando con seres muy pequeños e indefensos que requieren de toda nuestra atención. Por esto resulta de vital importancia pedir apoyo, pedir consejo, pedir ayuda, cuando más se lo necesita, para no llegar al punto de saturación y desborde.

Quien tenga niños o haya trabajado con niños o esté cerca de algún niño sabe y tal vez haya sentido en algún momento que los niños demandan mucha energía, ya sea en la atención, en la predisposición, en el juego, en lo que sea. Muchos adultos sienten en el contacto con los niños que recargan sus energías, sus pilas y se llenan de ganas de hacer muchas cosas. Otros en cambio sienten que el trabajo con niños es absolutamente desgastante y exigente, llegando a manifestar que suelen quedar absolutamente vacíos de energía cuando salen de sus escuelas, de sus casas, o de cualquier grupo de niños con el que trabajen. Algunas personas que maternan están dotadas de una paciencia sublime y no sienten el acercamiento o la presencia de estás mamá monstruo. Otras, por el contrario, lo sienten y con más frecuencia de la que desearían. En todo caso, sí estamos en presencia o sentimos que se aproximan algunas de estas mamá monstruos, debemos saber que lo que necesitan es contención, apoyo y empatía. Algunos monstruos se aplacan con música, pero las mamás monstruo, solamente con amor.

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Benicio
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