Sobre los hábitos que llevan al Éxito

Sobre los hábitos que llevan al Éxito
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Sobre los hábitos que llevan al Éxito 

Algunas corrientes psicológicas principalmente orientadas en la conducta sostienen que las ideas de alguna manera condicionan la conducta y la emoción. Proponen entonces qué para alcanzar determinada meta se deben adoptar ciertas formas de pensar que habiliten emociones positivas por supuesto generando conductas enfocadas hacia el cumplimiento del objetivo. 

El vínculo idea – emoción – acción es un entramado en el que los tres elementos se afectan mutuamente. Es decir qué la conducta(acción) va a afectar las ideas y estás las emociones convirtiéndose entonces en un sistema sólido, funcional y complejo.

Partiendo de estos lineamientos, y si lo que estamos buscando es el éxito, algunos sugieren eliminar ciertas ideas o frases o acciones que podrían interferir en el alcance de los objetivos. Algunas expresiones pueden manifestar inseguridad por lo tanto sí lo que pretendemos es el éxito la inseguridad debemos dejarla de lado del mismo modo deberíamos dejar de lado frases como las siguientes:

  • Lo intentaré : está expresión denota que ni siquiera nosotros mismos creemos que podemos realizar la tarea encomendada. Nos hace ver incapaces, inseguros y, definitivamente, poco exitosos.
  • No hay problema : con esta frase podemos sugerir que puntualmente en esa situación no hay problema, pero que en otra sí podríamos encontrar un problema. La presencia de un problema, podría no ser muy positiva a la hora de pensar en el “éxito” de una empresa. Por lo tanto, eliminar la palabra problema parecería ser una buena idea
  • No es justo : está expresión resulta infantil, y a la hora de buscar el éxito debemos dejar de lado lo pueril, porque sabemos que la vida en realidad no es justa y que incluso la justicia no es justa para todos. Debemos tener en cuenta el valor subjetivo que tiene en sí misma la idea de justicia. Esto nos ayudará a ver con más claridad el panorama.
  • No me contrataron para eso :  es posible que a veces se nos soliciten ciertas encomiendas que no corresponden a la tarea para la que fuimos llamados. Sin embargo, no debemos perder de vista que una persona exitosa es capaz de desempeñar diversas tareas con la misma idoneidad. Por supuesto que esto no implica, de ninguna manera, la explotación o el que se aprovechen de la buena predisposición (nunca faltan los vivillos) sino, por el contrario, el reconocimiento de las propias competencias en beneficio del equipo.
  • ¡Qué cansancio! : El cansancio denota deficiencia. Una persona cansada no tiene sus reflejos ni sus respuestas en las condiciones necesarias para un buen desempeño. Esta expresión produce en el resto la sensación de desgano. Es lógico que podemos estar cansados, pero podemos también no decirlo, o hacerlo de una manera que resulte más estimulante para el equipo.
  • No es mi culpa : a veces surgen errores, resultados inesperados, negativos y quizás no dependen de uno, pero esta expresión sugiere cierta falta de compromiso. Por lo tanto, cuando los resultados son adversos, y aún si no depende de nosotros ese resultado, sí podemos intentar hacer algo que revierta la situación. Es decir, buscar dar solución al inconveniente que se ha presentado. Si no es culpa nuestra, los demás lo saben; pero lo que queremos que sepan es que somos capaces de encontrarle una solución, porque las personas exitosas saben cómo resolver cada problema.
  • No le digas al jefe : Esta frase habla por sí misma. Sí cometimos un error debemos afrontarlo y siendo personas exitosas seguramente sabremos como. Y es fundamental que nuestros superiores sepan que hemos cometido un error y que sabemos cómo afrontarlo. Las personas perfectas no existen, no tenemos que ser perfectos, pero tenemos que ser capaces de alcanzar la excelencia en nuestro desempeño. 

Además de estas frases, que se sugieren apartar del vocabulario de una persona exitosa, algunas conductas también son muy negativas. Como por ejemplo, el hablar mal de las demás personas. El éxito no debe sostenerse en el demérito del otro, sino en el propio mérito. Nuestro enfoque debe ser siempre en nosotros mismos, en mejorar, en superarnos a nosotros mismos, en aprender. Nuestro crecimiento personal y el de nuestro equipo de trabajo es lo que importa para alcanzar el éxito. Perder tiempo, energía y reputación desprestigiando a otra persona, no es propio de las personas exitosas.

En una sociedad “exitista” donde lo único que se evalúan son los resultados, con frecuencia nos vemos forzados a obtener logros tras logros, siempre alcanzando o superando las expectativas y siempre buscando ser el mejor. Pero nunca debemos perder de vista qué más allá de todo, y por encima de las demandas que recaigan sobre nosotros,  una persona exitosa es aquella capaz de escoger su camino, elegir la forma en que quiere transitarlo y es responsable de lo que suceda. El éxito radica en una forma de pensar muy sencilla: en todo lo que hagas siempre ganas o aprendes, o ambas en el mejor de los casos.

¡Éxitos!

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Benicio
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