Reflexión: El burro y el representante del Gobierno

Reflexión: El burro y el representante del Gobierno
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El burro y el representante del Gobierno

Un representante del gobierno visita oficialmente una finca y habla con su dueño, un señor ya entrado en años. El empleado del gobierno, entonces, le dice al dueño que desea inspeccionar sus recursos acuíferos. El anciano le dice que no hay problemas, pero le pide que por favor no pase por el terreno cercado. El representante, demostrando su autoridad le dice:

– No sabes nada viejo; yo tengo la máxima autoridad del gobierno que cabalmente represento, y este carnet que tu ves aquí – dijo enseñándole su credencial oficial –  me califica para ir donde me dé la gana. Yo puedo meterme en cualquier hacienda que se me antoje, sea ésta de quien sea. No necesito hacer preguntas, y tampoco debo dar respuestas. ¿Me has entendido o es que no me he sabido explicar?

El viejo, ante semejante arrogancia, simplemente se encogió de hombros y siguió con sus quehaceres.

Pasado un rato, el ganadero escucha unos gritos y logra ver al empleado del gobierno corriendo por su vida, seguido muy de cerca por un burro semental con el asta al aire. El burro va ganándole terreno y el tipo, visiblemente aterrado pide ayuda a todo pulmón. El ganadero de inmediato deja todo lo que estaba haciendo y corre hasta la cerca, gritándole a su vez:

– El carnet….el carnet….enséñele el carnet…




Benicio
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