LA MIRADA DEL AMOR por Jorge Bucay

LA MIRADA DEL AMOR por Jorge Bucay

LA MIRADA DEL AMOR

por Jorge Bucay
en 26 cuentos para pensar 

El rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.

Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre de Sabrina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.

A su regreso, el rey fue informado de la situación.

–-¿No es maravillosa? –dijo– Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa!

Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.

–-¡Parecen ricos! –dijo el rey.

–-Lo son –dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último durazno.

–-¡Cuánto me ama! –comentó después el rey– Renunció a su propio placer, para darme el último durazno de la canasta.¿no es fantástica?

Pasaron algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey. Sentado con su amigo más confidente, le decía:

–-Nunca se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida.

La historia del rey y Sabrina nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del verdadero amor y cómo este puede verse empañado por expectativas y percepciones erróneas. En sus inicios, el rey se muestra cautivado por las acciones desinteresadas de Sabrina, interpretando cada gesto como una manifestación pura y noble de su amor. Sin embargo, con el paso del tiempo, ese mismo amor se transforma en desilusión y crítica. Esta transición es un recordatorio de que el amor no solo florece en las acciones grandiosas, sino que también puede estancarse en la rutina y el egoísmo.

Al final, somos invitados a cuestionar nuestras propias relaciones y emociones: ¿cómo percibimos el amor? ¿Nos mantenemos abiertos a los gestos cotidianos de cariño, o nos dejamos llevar por la insatisfacción y el juicio? La verdadera espiritualidad del amor reside en la capacidad de ver más allá de lo superficial, apreciando cada pequeño sacrificio y gesto como un reflejo del corazón del otro. Solo así podremos cultivar un amor que perdure en el tiempo, celebrando la belleza de cada imperfección y cada entrega sincera.




Benicio
Últimas entradas de Benicio (ver todo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Descubre más desde Afectos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Afectos
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.