La luz roja del semáforo
Extraído del poemario: Son de Amores
de Benicio de Seeonee
La ciudad sigue su ruido,
pero el auto se detiene
y con él, todo lo que venimos conteniendo.
La luz roja arde frente a nosotros
y hace de excusa perfecta
para no avanzar,
para quedarnos ahí,
cargados de ansiedad contenida.
No me tocas, solo me miras.
No te toco tampoco, solo te miro.
pero el aire entre los dos
late con un pulso propio.
Espeso, caliente,
como si supiera lo que no decimos.
Tu mirada me rozó primero,
ligera, casi inocente,
y aun así me atravesó
con una claridad brutal.
Siento tu respiración cambiar,
apenas un golpe más profundo,
pero suficiente para incendiarme.
Mis manos se aferran al volante
solo para no buscarte,
porque si te toco
aunque sea un instante,
aunque sea un milímetro,
no voy a poder frenarme.
El semáforo sigue rojo,
eterno,
cómplice.
Y tú te inclinas apenas,
lo justo para que tu perfume
me desordene el pecho
y la voluntad, y la cordura.
Nadie afuera lo nota,
pero acá adentro
todo tiembla.
Cuando la luz finalmente cambia
tarde, clarísima, implacable,
los dos respiramos
como si volviéramos del infierno.
Arranco despacio,
como si el motor también supiera
que lo que casi pasó
fue más real
que todo el día entero.
Porque en esos segundos suspendidos
no fuimos prudentes,
ni sensatos,
ni fieles a lo que deberíamos.
Fuimos deseo puro,
latente,
apretado entre frenadas y silencios.
Y aunque no pasó nada,
los dos sabemos
que casi lo hicimos todo.
Únete a la comunidad de Afectos.org
Si estos contenidos te acompañan, puedes unirte a nuestra comunidad para recibir nuevos textos, reflexiones y materiales que seguimos creando cada semana.
© 2021–2026 Benicio de Seeonee —
Esta obra está protegida bajo una licencia Creative Commons Atribución–NoComercial–SinDerivadas 4.0 Internacional.
- La carta no leída de Benicio de Seeonee - julio 10, 2026
- La luz roja del semáforo - julio 9, 2026
- Límites punitivos: cuando poner límites se convierte en control - julio 8, 2026

