La linterna apagada

La linterna apagada

La linterna apagada

Un viajero andaba de pueblo en pueblo, con una linterna apagada en la mano. Era de día, pero él creía que en cualquier sombra podría perderse.

—¿Por qué llevas la linterna apagada? —le preguntó un aldeano.

—Porque no sé cuándo llegará la oscuridad —respondió el viajero—. Prefiero estar preparado.

Al caer la noche, el viajero encontró un anciano sentado en la puerta de su casa.

—¿Por qué si temes a la oscuridad llevas la linterna apagada? —preguntó el anciano—. ¿No sería mejor encenderla?

El viajero bajó la mirada.

—No sé cómo encenderla.

El anciano sonrió.

—La linterna no es más que el reflejo de tu luz interior. No necesitas buscarla afuera.  Debes aprender a encenderla desde dentro.

El viajero cerró los ojos. Sintió el silencio. Un instante después, una chispa brilló en su pecho. La linterna en su mano se iluminó.

Reflexión final:

La búsqueda externa puede ser larga y agotadora. Pero la verdadera luz siempre arde en el interior. Solo hay que atreverse a descubrirla y dejar que brille.




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