La leyenda del Dios Conejo

La leyenda del Dios Conejo
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La leyenda del Dios Conejo

Leyenda china

En épocas antiguas por ejemplo en la dinastía Tang,  las relaciones entre personas del mismo sexo eran vistas naturalmente e incluso en algunos casos celebradas. Existen registros, grabados, imágenes y escritos que hablan acerca de esto. No obstante, en el siglo XVII, durante la dinastía Qing, la homosexualidad estaba prohibida y era castigada de forma severa. 

Sin embargo, esto no evitó que, a pesar de todas las prohibiciones y los posibles castigos, Hu TianBao se enamorara con locura de un magistrado local. Se trataba de un joven muy inteligente y hermoso, al que Hu TianBao no dejaba de admirar. Se sentía absolutamente fascinado y lo seguía permanentemente en todos los actos públicos que el magistrado hacía. Vivían en la provincia de Fujian, que por supuesto no escapaba a las prohibiciones imperantes, pero nada de eso cabía en la mente del enamorado… Sólo podía pensar, ya casi obsesivamente, en estar cerca de su amado. 

Tan era así su sentir, que cierta vez logró acceder al magistrado en el momento en que éste estaba en los baños, y sin poder evitarlo se entregó a su afán de espiarlo. Cegado por su pasión no tomó precauciones y fue descubierto. La furia del joven magistrado fue tal que ordenó que arrestaran y lo castigaran a fuerza de bastonazos. Hu TianBao, agonizando confesó estar enamorado y solo estaba ahí porque que amaba al muchacho, a lo que el magistrado más enfurecido aún ordenó que lo mataran a golpes.

Resulta que, cuando Hu TianBao llegó al Inframundo, los funcionarios consideraron que el castigo había sido demasiado extremo dado que el pecado había sido por amor. Luego de deliberar, decidieron reparar la injusticia concediéndole dones divinos y nombrándolo el protector del amor homosexual.

Una noche, haciendo uso de sus nuevos poderes, el joven se le apareció en sueños al magistrado y le dijo que, aún si espiarlo no fue correcto, lo hizo por la ansiedad de su corazón y no merecía el castigo de la muerte. Le explicó también que había sido nombrado protector de los homosexuales y le pidió que erigiera un templo para venerarlo.No se sabe si fue el mismo magistrado, temeroso de este nuevo Dios, o si fue alguien más bajo sus órdenes, pero lo cierto es que alguien, en efecto, construyó un templo y el pueblo de Fujian comenzó a venerarlo. Dado que “conejillo” era una forma despectiva de referirse e insultar a los homosexuales desde la antigüedad en China, a este nuevo Dios, protector del amor entre hombres, le otorgaron el nombre Tu’Er Shen (Dios Conejo). Se lo suele representar con una imagen de hombre conejo, y también con la estatuilla de dos hombres abrazados.




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