El mito de Leo

El mito de Leo
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El mito de Leo

Una de las muchas aventuras con mortales del Dios Zeus, dio como fruto un semidios al que llamaron Hércules, y al que Hera, esposa de Zeus, detestaba desde el momento mismo en que supo que venía en camino. Se empeñó en evitar su nacimiento, pero no pudo lograrlo. Luego intentó deshacerse de él desde muy temprano, y tampoco lo logró. Siendo ya un hombre y con familia, volvió a arremeter contra él, induciéndole un estado de extravío durante el cual el héroe mató a su esposa y a sus hijos. 

Los dioses le dieron la oportunidad de redimirse, encargándole cumplir con doce míticas pruebas, que se conocen como “Los doce trabajos de Hércules” o las Hercúleas. La primera de estas consistía en derrotar a un mítico león que habitaba en Nemea. El monstruo era poseedor de una gran fuerza. Moraba las tierras de Argólida, aterrorizando a todo aquel que se atreva a acercarse demasiado a las colinas de Nemea. El gran león de Nemea se había dado la gran vida en la región, básicamente desolando el área, matando no solamente al ganado y cualquier animal que se encontrase, sino también se alimentaba de los habitantes del pueblo, quienes vivían aterrorizados por la monstruosa criatura. 

Luego de buscar al León durante un tiempo por las colinas, Hércules lo encuentra y comienza a intentar herirlo con sus flechas. El héroe griego sabía que el León no solamente era más grande, sino más vehemente y potente que las demás bestias. Pero desconocía su principal ventaja, y era que no existía madera, metal o piedra que fuera capaz de perforar su piel. Al comprobar que el león era inmune a todas sus armas, Hércules decidió que lo mejor era pelear cuerpo a cuerpo.

Hércules encerró al animal en una cueva, bloqueando las salidas y comenzó a luchar contra el monstruo. Tras una larga y legendaria batalla pudo tomarlo del cuello bajo sus fuertes brazos y finalmente, logró estrangularlo. Como trofeo, Hércules usó las mismas garras del animal, y con eso, lo desolló y le quitó hasta la cabeza. Terminó usando la piel impenetrable del león como capa y su cabeza como yelmo, fungiendo como un escudo protector en el resto de sus misiones, con tal de recuperar su honor. Zeus, admirado por la proeza de su hijo, ubicó la imagen del León de Nemea en los cielos creando la constelación de Leo en el firmamento, desde donde podemos ver surcando majestuosamente el resto de las estrellas.

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Benicio
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