El mito de la Media Naranja

El mito de la Media Naranja

El mito de la Media Naranja

Esta idea de la media naranja nos es traída desde hace más de dos mil años, de la mano de Platón y con el tiempo se le ha ido dando forma. Los primeros esbozos los encontramos en el texto El Banquete, en el que uno a uno, los distintos participantes van postulando sus ideas respecto del amor. Uno de sus personajes, Aristófanes, expone su teoría según la cual, al principio, los hombres tendrían un cuerpo con forma esférica, con cuatro piernas, cuatro brazos, dos caras. Estos hombres primitivos se dividían en tres especies, los todo hombre, los todo mujer y los andróginos que estaban formados por la combinación hombre-mujer. Resultó que estos seres, que eran muy poderosos e inteligentes, tuvieron la osadía de querer ir contra los dioses. Entonces Júpiter, apremiado por la amenaza tuvo que idear una forma de reducir la fuerza y debilitarlos para lo cual decidió partirlos en dos mitades; cada una de las cuales caminaría erguida y tendría dos piernas, dos brazos, un rostro; algo más parecido a lo que hoy conocemos como hombres y mujeres.

Según esta teoría de Aristófanes, una vez separadas en dos mitades, estas criaturas primigenias comenzaron a desesperarse y morir. No podían continuar sin su otra mitad entonces, algunos comenzaron a juntarse. Los todo hombre se juntaban hombre con hombre; o se juntaban mujer con mujer si habían sido todo mujer. Pero de todas formas seguían muriendo y poco a poco iban desapareciendo. Júpiter, ante esta situación se conmovió y decidió darles la posibilidad de procrear. De manera que cuando se combinarán dos mitades andróginas hombre-mujer podrían llegar a procrear un nuevo hombre. En tanto en las otras uniones  simplemente se daría la satisfacción de estar juntos y vivirían en el amor y la unidad. 

Es de aquí de donde deriva lo que hoy se conoce popularmente como la media naranja. La idea principal es la de estar incompletos, de no poder vivir incompletos y necesitar de otra persona que venga a completarnos; y, según este postulado, a esa unión, a esa “completud” la llamamos erróneamente amor. Ahora bien, esta teoría nos ubica en una posición inacabada que se contrapone con la realidad, ya que desde el momento de nacer somos sujetos completos, enteros y únicos. Que al buscar un compañero o compañera lo que estamos buscando es alguien que nos complemente y nos acompañe en el camino de la vida. Si tenemos en claro esta diferencia a la hora de encontrarnos con aquella persona que ha de acompañarnos en nuestro recorrido podremos estar seguros que estamos unidos por amor.

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