El león y los tres toros – Reflexión Judía

El león y los tres toros – Reflexión Judía

El león y los tres toros

Reflexión judía

Había una vez, un león muy hambriento, que acercándose a un valle vio a tres grandes toros pastando muy plácidamente. Un toro era rojo, el otro negro y el otro blanco.

El león estaba realmente muy hambriento, pero era imposible que luchase contra tres poderosos toros a la vez y lograra vencerlos. Se le ocurrió entonces una idea. Se acerco a los toros rojo y negro y les dijo: 

– Miren cuán pálido y desagradable se ve el toro blanco. Déjenme que vuelva mañana por la mañana y yo me lo devoraré, y así ustedes y yo podremos compartir juntos la vida en este hermoso valle”.

Los dos toros aceptaron considerar la propuesta y contestarle al día siguiente. Al llegar el león al valle, los toros le dijeron que efectivamente también a ellos les parecía que el toro blanco se veía muy pálido y desagradable, y que aceptaban gustosos que se encargara de devorarlo. El león se puso manos a la obra, y en pocas horas había acabado con el toro blanco.

A la semana siguiente, el león estaba nuevamente con muchísima hambre. Se acercó al valle y al ver a los dos toros pastando, también le pareció que sería una empresa muy difícil poder luchar contra ambos toros. Se acercó entonces al toro de color rojo y así le dijo: 

–  Mira al toro negro que sucio y feo que se ve. Déjame venir mañana y devorarlo, y tú y yo compartiremos juntos la vida en este verde y agradable valle. 

El toro rojo aceptó gustoso considerar la propuesta, y al día siguiente le dijo al león, que también a él le disgustaba mucho el aspecto sucio y desagradable del toro negro, aceptando con gusto que también a él se lo comiera. El león nuevamente se puso manos a la obra y en pocas horas se lo había devorado casi completamente al toro negro. Plácidamente, se retiró de aquel valle para descansar en su guarida. 

A la tercera semana, cuando nuevamente se hallaba con hambre, se acercó al toro rojo y le dijo: 

– Prepárate, pues en unos minutos voy a empezar a devorarte. – El toro rojo lo miró y le dijo: 

– ¡¿Pero cómo?!, ¿no éramos amigos que íbamos a vivir juntos compartiendo la vida en el valle?”. – El león lo miró y le dijo:

– Amigos … amigos, pero cuando yo tengo hambre ya no tengo más “amigos” – e inmediatamente comenzó a devorarse al último de aquellos tres toros …

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Benicio
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