El Dios del Agua
Xie Lian, dios marcial y Shi Qing Xuan, dios elemental, el Señor del Viento, caminaban bajo el sol, por un viejo sendero.
—¡Ah te encontré! —De la nada salió un anciano entre los arbustos y miró ansioso a ambos dioses —¡Son perfectos!
—¿Hay algo que podamos hacer por usted? — preguntó amablemente Xie Lian
El misterioso anciano los miró como si hubiera sido cautivado por la belleza de los dioses. Los observó de arriba a abajo no pudiendo encontrar ninguna imperfección. Luego miró a Shi Qing Xuan y le apuntó con el dedo de forma acusatoria

—¡Tú eres puro! —El señor del Viento se sonrojó en una mezcla de vergüenza y enojo
—¿Qué le pasa? — El anciano rió a carcajadas
—No te enojes, joven maestro, por eso eres perfecto.
—¿Perfecto? — Aun molesto, Shi Qing Xuan hizo puchero.
—¡Si! ¡Eres perfecto para ser la novia del Señor del Agua!
Al bajar de la montaña, poco a poco, fueron capaces de ver un pequeño pueblo, sus casas eran bajas y sencillas sin muchos lujos, pero firmes. El pueblo de Mu Yan tenía pocos habitantes, como estaba a pie de la cumbre no contaba con acceso directo al comercio por el cual se abastecía con los productos proveniente del mar Miwa que lo cruzaba. El anciano Lin Yan, patriarca del pequeño pueblo costero, sonrió mirando a Xie Lian
—DaoZhang, no se preocupe. Su pequeño hermano estará bien, será una novia perfecta.
“Novia” pensaron los dioses.
—Honorable patriarca, Qing Xuan es un hombre, no puede ser “una novia”.— Lin Yan río despreocupadamente
—DaoZhang, solo con verlo puedo saber eso, no pretendo que sea una “novia” de verdad.
—¿Para qué necesita una novia pura? — Lin Yan lo miró por un momento antes de responder.
—Como se habrán dado cuenta nuestro pueblo Mu Yan, está rodeado por el mar Miwa. Hace muchos años atrás nuestro humilde hogar era constantemente afectado por inundaciones y nuestros ancestros, desesperados, consultaron con un adivino y les dijo que si querían detener la furia del Señor del Agua debían enviar a una “novia” para apaciguar su ira. La joven debía ser pura y de buena apariencia. Por un día entero, la dama elegida le servirá en el palacio que se encuentra en el centro del mar Miwa, para cuando el sol se ponga la traemos de regreso. Hasta ahora, ninguna ha sido lastimada y él dios ha estado tranquilo. En el pasado muchas novias fueron hombres, mientras sea hermoso y sirva bien el sake, al Señor del Agua no le importará. — El viejo Lin Yan parecía muy convencido. —Devolveré a su pequeño hermano cuando la ceremonia termine, por el momento deje que sea ” La Novia del Señor del Agua”— Lin Yan bajó la cabeza y suplico — Te lo ruego.
Al quemarse dos palillos de incienso1, los arreglos de “la novia” estuvieron terminados, mientras pasaba el tiempo, el dios marcial logró hacer un acuerdo con Lin Yan para ser uno de los que escoltaran a “la novia” hasta que llegara al templo del agua.
Brillante y hermosas túnicas rojas de seda se visualizaron en la entrada de la puerta. Xie Lian se sorprendió al ver tan espléndido traje, no solo era elegante, sino que también muy costoso, tenía bordados dorados de peonias en los extremos, mangas anchas con detalles de flores pequeñas y lo más llamativo era el cinturón de oro que sujetaba su cintura.
—¿Eres tú Qing Xuan? —- Una risa familiar salió de la persona cuyo rostro estaba cubierto por un fino velo
— Soy yo, su alteza, perdóneme por hablarle así, los ancianos dijeron que no debía quitarme el velo a no ser que esté en el Templo del Dios del Agua.
—¿Estás seguro de hacer esto? — Preocupado Xie Lian tomó la mano de Shi Qing Xuan— No necesitas forzarte a hacerlo, puedo tomar tu lugar si no quieres hacerlo.
Apretando suavemente las manos del dios marcial, Shi Qing Xuan sonrió, aunque no pudiera verlo por el velo expresó sus sentimientos de su corazón.
—Gracias, su alteza, pero tengo curiosidad de saber quién es el Señor del Agua.
La preocupación no abandonó los ojos de Xie Lian, el Señor del Viento lo notó. En el puerto, estaban ancladas una docena de canoas, algunas llevan las dotes matrimoniales que se le ofrecerían como tributo al Señor del Agua por aceptar a la novia, otras transportaban la comida que se debía servir como banquete junto con las doncellas y guardias que debían acompañar a la elegida. En un bote aparte, Shi Qing Xuan iba sentado junto a Xie Lian al principio se sintió incómodo, pero cuando la canoa fue impulsada al agua, poco a poco, fue relajándose.

Poco tiempo después de haber zarpado, pudieron ver un templo en el medio del mar Miwa. No era muy grande, tampoco era pequeño, su diseño era simple y sin lujos; estaba sostenido por cuatro pilares principales los cuales tenían tallados de algunas bestias en sus puntos altos, en el medio tenía una escalera que marcaba el único punto de entrada al lugar.
Los aldeanos amarraron los botes a los pilares y comenzaron a desembarcar lo que traían, llevándolo hacia un amplio salón. Mientras tanto, Shi Qing Xuan era guiado por Lin Yan hacia una habitación aparte donde debía esperar “por el Señor del Agua.”
—Este lugar es solo una tapada, los mortales no pueden verlo porque el amo aún no ha llegado, pero cuando venga se podrá ver el verdadero palacio del agua .
—No se preocupe, su alteza, ahora tengo esto—Shi Qing Xuan sacó su abanico — Si pasa algo solo volaré el lugar.
—Por favor no destruyas el templo, los aldeanos nos odiaran.
—S-Si.
Escucharon a Lin Yan anunciar que era momento de retirarse. Al quedar solo, el Señor del Viento escondió su abanico de nuevo entre sus ropas, luego se sentó de forma correcta y esperó. En poco tiempo las paredes viejas y opacas del templo fueron reemplazadas por colores brillantes y nuevos, la antigua habitación fue cambiada de forma mágica por alguna fuerza.
Shi Qing Xuan sintió el cambio en el ambiente, pero no se asustó. Una melodía parecía haber sido traída por los vientos que se filtraban en habitación como si anunciara el arribo de la novia. En ese momento, Shi Qing Xuan bajó la cabeza para saludar a la existencia que no veía, pero sabía que estaba ahí. Podía sentir su esencia sumamente pura y poderosa, similar a la de un dios, pero al mismo tiempo diferente.
—¡Señor del Agua! ¿Dónde está? — Como respuesta solo escuchó fuertes truenos golpear el cielo.
Con prisa abandonó la habitación llegando al mismo pasillo desolado que había cruzado con anterioridad. No hubo respuesta, solo el sonido de truenos y fuerte lluvia eran los únicos sonidos dominantes. Shi Qing Xuan, preocupado por haber arruinado el ritual, comenzó a correr a la salida.
—¡Lo siento…! ¡Lo arruiné!
Al salir del templo fue fuertemente golpeado por una gran tormenta. Vientos furiosos azotaban el mar creando grandes y poderosos torbellinos, parecía ser que el Señor del Agua se había enfurecido y buscaba desatar su ira contra la tierra.
Shi Qing Xuan se quedó parado en su lugar recibiendo la feroz tormenta, empapándose en pocos segundos. Una gran ola de repente aplastó ferozmente el templo dividiéndolo en dos.
—¡No te preocupes, su alteza! —Shi Qing Xuan sonrió, en su mano tenía su dispositivo espiritual desplegado. —¡Iré a ver al Señor del Agua! —Tras decir aquellas palabras agitó su abanico.
Por segunda vez una gran ola se alzó por encima del templo y al caer sobre el santuario la figura del Señor del Viento desapareció. Debido a los vientos creados por el Señor del Viento, la feroz tormenta les impidió a todos acercarse de nuevo al mar Miwa. A lo lejos, en un costado de la costa, Lin Yan se preparaba para adentrarse al mar en un pequeño bote.
—¡Patriarca es peligroso zarpar al mar en este momento! — Lin Yan lo miró con sentimiento complicados en su pecho, Xie Lian pensó que iba a culparlos por enfurecer al Señor del Agua, pero contrario a sus expectativas, el anciano miró el mar con impotencia.
—¡lo siento hemos arruinado….
—¡DaoZhang déjeme ir! — Suplico Lin Yan—¡No sé qué pasó, pero siento que debo ir!
—¿Por qué?
Un largo suspiro salió del patriarca de la aldea y parecía tener un conflicto interno. Xie Lian lo noto y no iba a presionarlo, pero había algo que le estaba molestando desde que escuchó la historia del Señor del Agua. ¿Por qué una deidad requería que una vez al año una joven se casara con él para luego devolverla a la aldea? ¿no sería mejor si se quedara con la novia? Pero, según Lin Yan, ninguna de las jóvenes que fueron elegidas fueron lastimadas y volvieron al día siguiente después de estar casadas.
—Patriarca Lin ¿Por qué siempre le ofrecen una novia al Señor del Agua si lo consideran una Deidad buena? Si las devuelve al día siguiente significa que no está interesado en tener una esposa, entonces ¿Por qué lo siguen haciendo?
—En la época de mis abuelos no era así, en aquel entonces no había novias, sino que ofrecíamos niños. No lo malentienda, al Señor del Agua le gustan los niños. Se decía que es extremadamente amable con los niños mientras que aborrece a los adultos, gracioso ¿Verdad? Cada vez que mandaban a un niño, regresaba con algún regalo del dios y su vida se llenaba de buena fortuna. Por esa razón decidieron cambiar el ritual.
—Las deidades no existen para complacer los deseos egoístas de los mortales, no les impongan sus propias incompetencias.
—El joven maestro tiene razón— Lin Yan le dio la razón, bajando los hombros con tristeza —De hecho, eso fue lo que pasó. Como saben, cuándo se casa a una hija con una buena casa, las familias siempre se aprovechan de su nuevo estatus. En aquel entonces pasó algo similar. Los aldeanos querían casar a sus hijas con el Señor del Agua para tener grandes riquezas, pero el Señor no es un dios de la fortuna, naturalmente no puede hacer eso, los regalos que él les daba a los niños que lo visitaban eran una muestra de su agradecimiento, pero nadie entendió eso.
—¿Y cómo tú lo sabes?
—Porque yo fui la primera novia. — respondió el anciano recordando
—¿Por qué tengo que hacer esto? — Protestó un joven Lin Yan —¡No quiero vestirme de niña!
—¡Silencio! — Le gritó la señora Lin — ¡Esto es para el bien de la familia Lin, ahora quédate quieto!
El pequeño Lin Yan hizo un puchero y dejó que su madre terminara de vestirlo con aquellas horribles túnicas rojas. Aburrido miro por la ventana donde tenía vista al vasto mar de Miwa ¿Por qué tenía que complacer a un estúpido dios pervertido que le gustan los niños.?
Sabiendo lo que pasaba por la cabeza de su hijo, la señora Lin sostuvo sus mejillas con sus manos y lo obligó a mirarla a los ojo
—¡A-Yan escucha! ¡No todos los dioses son compasivos, ni se te ocurra ofender al señor! ¿Escuchaste?
—Si—Respondió de mala forma Lin Yan, pero en secreto su corazón se llenó de rencor hacia el Señor del Agua.
Obligado por sus padres, Lin Yan se convirtió en la novia del Dios del Agua, durante los próximos años tendría que complacer a la deidad para evitar que sus casas fueran destruidas por las tormentas que vinieran del mar y para qué su familia aumentara su fortuna.
—Qué deidad más tonta, no sabe que solo se están aprovechando de él — El joven Lin Yan rió por dentro mientras era embarcado en el bote acompañado por algunos aldeanos. El viaje no fue ni largo ni corto, tampoco algo que le causara felicidad.
Cuando llegó al templo, siguió de mala gana a sus mayores por un largo pasillo mientras miraba el deplorable estado del palacio a su alrededor. Sus paredes eran viejas y desgastadas parecía que con el simple soplar el viento fueran a derrumbarse
Miró a los adultos que estaban susurrando entre ellos sobre qué tesoros entregaría esta vez el dios. Lin Yan volteó los ojos y resopló varias veces bajo el velo que cubría su rostro. Al llegar a una habitación que tenía un aspecto mucho mejor, se sentó sobre un cojín y observó como los demás preparaban una mesa con comida y jarras de vino para el dios.
—Escucha A-Yan, asegúrate de comportarte. Si lo haces, el Señor te dará buenos regalos— Le dijo el Señor Yan palmeando el hombro de su hijo.
—Para asegurar que el ritual sea un éxito nunca te quites el velo, no dejes que el Señor del Agua sepa que eres un niño ¿Entendiste?
—S-Si …
—¡Bien! Vendremos por ti mañana.

Dejando esas únicas palabras, el Señor Lin junto con los demás aldeanos partieron, dejando al pequeño Lin Yan solo. El niño de repente sintió un escalofrío recorrer su espalda y al instante comenzó a tener miedo, cauteloso miró a su alrededor, pero no vio nada. Esperó sentado en su lugar durante mucho tiempo hasta el punto en el que sus piernas se entumecieron.
—¡Ahhh! ¿Dónde está el Señor del Agua? — Se quejó estirando sus piernas—¿No vas a venir? ¡Al menos avisa idiota! — Protesto mientras lo maldecía.
Al recuperar la sensibilidad de sus piernas, Lin Yan se acercó a la mesa y comenzó a comer despreocupadamente
—¡Si no vienes mejor! ¡Más comida para mí! — Tomó varios bollos de carne mordiendo varios al mismo tiempo.
Comía con tal rapidez que la comida se atascó en su garganta. Su pequeño rostro se volvió azul y comenzó a toser, desesperadamente busco algo para beber cuando una mano le tendió una taza. Lin Yan lo bebió hasta el fondo cuando sintió pequeños golpes en su espalda que le ayudaron a dirigir la comida
— G-Gracias —Dijo de forma inconsciente.
Cuando se dio cuenta que aparte de él no debería haber nadie más en aquella habitación comenzó a temblar, su rostro perdió el color y tragó duro
—¡No me comas! — Gritó mientras se postraba con la cabeza tocando el piso. —¡No me comas! — Repitió varias veces hasta que escuchó una suave risa llegar a sus oídos.
—¿De qué te ríes bastardo? — Olvidando su miedo anterior, Lin Yan levantó la cabeza.
Sus ojos se ampliaron al ver a un hombre joven de delgada complexión, su hermoso rostro tenía rasgos finos y bien definidos. Su piel blanca como la nieve resaltaba sus ojos rasgados de color azul claro como el cielo y tan profundos como el mar.
Inmediatamente las mejillas de Lin Yan se volvieron rojas, era la primera vez que veía a una persona tan hermosa. Sin poder evitarlo dejó de respirar cuando aquella persona sonrió y su pálida mano tocó su rostro.
—¿Un niño?
Recuperando sus sentidos Lin Yan se horrorizó. Había olvidado por completo la advertencia de su padre de no quitarse el velo. Miró a la deidad de forma temblorosa buscando una excusa, pero extrañamente se llenó de valor.
—¡Es tu culpa! — Le gritó — ¡Si no hubieras dado aquellos lujosos regalos a los niños, los aldeanos no se habrían vuelto codiciosos! ¡Y yo no estaría así vestido de esta forma tan ridícula! ¡Todo es tu culpa!
El hermoso rostro del Señor del Agua se llenó de dolor
—Lo siento.
Inmediatamente, Lin Yan se sintió culpable, aquella hermosa deidad tenía una bella sonrisa, pero con su lengua suelta la apagó por completo. Sintiéndose mal, se sentó correctamente a un lado esperando que el Señor de Agua lo regañara o desatara una tormenta, pero el ser divino permaneció en silencio con la cabeza a gacha.
Durante mucho tiempo solo hubo silencio entre ellos. Para distraerse del pesado ambiente Lin Yan observó las paredes percatandose que esta no estaba deteriorada como recordaba, sino que parecían nuevas y pintadas de un hermoso color, sorprendido prestó más atención a su alrededor, dándose cuenta de que la habitación en la que había estado anteriormente había cambiado.
Ya no era sombría y no daba una mala sensación, al contrario, percibía que desprendía un aura cálida y podía jurar que había pequeñas luces en forma de esferas como fuentes de luz. Asombrado miró de nuevo a la deidad, el hombre estaba sentado correctamente en una silla con la espalda recta dejando que sus largas túnicas blancas cayeran en el suelo al igual que su largo cabello negro, a su lado había pequeños peces de colores que nadaban en el aire buscando animar a su maestro.

—¡Los peces vuelan! — Exclamó el niño, haciendo que el Dios del Agua lo miriarara. Lin Yan se encogió en su lugar bajando la cabeza cuando vio un pequeño pez tocar su mano, lo observó sorprendido y una sonrisa se formó en su rostro.
—¿Te gusta?
Lin Yan levantó la cabeza y asintió sin hablar, la deidad le devolvió la sonrisa y agitó su mano haciendo que el otro pez se acercara al niño. Ambos peces dieron vueltas en círculo persiguiéndose uno al otro logrando que Lin Yan riera y comenzará perseguirlos con tal de atraparlos.
La deidad no pudo evitar reír, con tal de ver la sonrisa del pequeño hizo aparecer más peces de colores. Una vez más, Lin Yan fue llamado por aquella sonrisa, miró al apuesto hombre percatándose de la inocencia en sus ojos, parecía tan puro que cualquier contacto con otras personas podría contaminarlo.
Notando que el menor lo miraba fijamente la deidad dejó de reír y con un tono inseguro habló
—¿Hay algo malo en mi cara?
—No— Negó Lin Yan con la cabeza — Solo me preguntaba ¿Por qué eres un pervertido que le gustan los niños? Si eres tan hermoso.
El hermoso rostro de la deidad se volvió oscuro
—¿Quién dijo que me gustan los niños?
—¡Los ancianos del pueblo lo dicen! — Respondió Lin Yan con inocencia— Desde hace mucho tiempo nuestro pueblo envía niños para evitar que las desgracias del mar lleguen a Mu Yan.
—¿Y qué tiene que ver eso con que me atraigan los niños? — Preguntó el Señor del Agua indignado.
—¿No te gustan? — Lin Yan inclinó su cabeza a un costado.
—¡Por supuesto que no de esa forma! ¡Fueron ustedes los que siempre me ofrecieron a sus hijos!
La deidad se cubrió el rostro con sus mangas. Si no fuera porque aún estaba sentado en su silla, habría perdido el equilibrio. Despreocupadamente, Lin Yan tomó un abanico que estaba en la mesa y comenzó a agitarlo para darle aire a la deidad. El apuesto joven lo miró sintiendo aún su corazón asfixiado con la cantidad de malentendidos que tenían sus devotos hacia él.
—¿Es así como siempre han pensado de mí?
—¡Si!
Sin saberlo, Lin Yan terminó de apuñalar el corazón de apuesto hombre frente suyo. La deidad quería llorar, pero ninguna lágrima se derramó de sus ojos, completamente herido suspiró, miró al niño frente suyo e inevitablemente perdió confianza en sí mismo.
—Una belleza como tu debería sonreír, no suspirar — Lin Yan quedó completamente fascinado con aquel apuesto hombre que habló sin pensarlo. — ¿Cuál es tu nombre Señor del Agua?
—Xiao WanYue.
Xiao WanYue recuperó un poco de su ánimo, se aclaró su garganta para mostrarse serio y miró a Lin Yan a los ojos
— Escucha, no me gustan los niños de esa forma ¿Entendiste?
—¿Entonces cómo te gustan?
El Señor del Agua volvió a suspirar, no sabía si este mocoso era muy inocente o un idiota, iba a decir algo en su defensa, pero de repente Lin Yan comenzó a reír a carcajadas dejándolo desconcertado.
—Jajaja ¡Solo estaba bromeando, eres muy inocente Señor del Agua!
Las mejillas de Xiao WanYue se tiñeron de un fuerte carmesí
— ¡Tu!
—No te enojes, arruinarás tu belleza.
—¡Deja de llamarme belleza!
Tras molestar un buen rato al Señor de Agua, Lin Yan se disculpó repetidas veces con Xiao WanYue hasta el punto que la deidad se hartó y decidió olvidar el tema.
—Si no tienes esas intenciones ¿Por qué dejas que sólo vengan niños a verte? — Xiao WanYue lo observó molesto
—Porque los niños tienen un corazón puro — Dijo, pero cuando vio que Lin Yan parecía confundido explicó. —Normalmente es muy difícil que un adulto pueda verme a menos que esté metido en algún método de cultivo, pero los niños son diferentes, tienen un corazón bondadoso y no albergan maldad, por eso es más fácil para ellos poder verme.
—¿Entonces tengo un corazón puro? — Lin Yan se sintió orgulloso de sí mismo ante esa revelación.
—¿Quién dijo que tienes un corazón puro? Puedes verme porque mi poder te lo permite — Dijo Xiao WanYue aún resentido por sus bromas anteriores.
—No seas tímido —río Lin Yan.
— Entonces ¿Por qué les das esos regalos a los que te visitan?
El Señor del Agua tomó su abanico de la mano del menor y lo uso para cubrir parcialmente su rostro
—Son un agradecimiento —Dijo recuperando su habitual calma. —Estoy solo la mayor parte del tiempo y la única vez que tengo visitas siempre son niños, ¿cómo podría no darles un pequeño pago por estar con un desconocido como yo?.
Algo dentro de Lin Yan se apretó dolorosamente causando que sus ojos se humedecieran. Estar solo es doloroso y triste, nunca se había puesto a pensar en eso, él nunca estaba solo, tenía a sus padres, abuelos y muchos amigos con quien jugar, pero cuando pensaba en lo solitario que sería la vida de Xiao WanYue, mientras esperaba que alguien lo visitara, su alma se rompía.
—¡Si estás solo vendré a verte! — Dijo de repente y sin pensarlo.
Xiao WanYue creyó que se estaba burlando otra vez de él por lo que no considero las palabras del menor
—Incluso si estoy solo no quiero verte ¡No vuelvas nunca más!
—Te lo prometo, vendré a verte.

—¡No te dejare entrar!
Por el resto del día el Señor del Agua ignoró a Lin Yan y su constante parloteo, cuando la noche cayó, Xiao WanYue no se atrevió a dejarlo solo aun cuando estaba molesto con el niño.
A la mañana siguiente, Lin Yan despertó encontrándose solo en la misma habitación donde su padre lo dejó. Ya no quedaba rastro de aquella lujosa recámara, por un momento pensó que todo se había tratado de un sueño hasta que escuchó una dulce voz. “No vuelvas a venir.”
—¡Volveré pronto!
El pequeño Lin Yan salió del cuarto con una sonrisa, atravesó aquel largo pasillo que lo separaba de la entrada y al salir del templo se encontró con su padre con una sonrisa orgullosa.
—¡Padre…Sabes…!
—¿Qué te dio el Señor del Agua? — Interrumpió su padre
La emoción de Lin Yan se desvaneció tan pronto como llegó. Observó a su padre que parecía impaciente por llenarse de oro sus bolsillos con el regalo que Xiao WanYue dejó entre sus mangas, percatandose de eso no pudo evitar recordar las palabras del señor del agua. “Siempre estoy solo, ¿cómo no le daría un regalo a quien viene a visitarme?si“.
Aquella emoción que lo había sacudido antes golpeó su pecho, apretó fuertemente sus labios para evitar que palabras innecesarias salieran de su garganta. Respiró profundamente y usando su mejor cara de arrepentido confesó.
—Padre, no le guste al Señor del Agua del agua por no ser guapo, dijo que volviera a verlo durante los próximos años y si con el tiempo le gusto me dará muchos regalos.
Naturalmente, el señor Lin no desconfió de las palabras de su hijo, pero su rostro perdió color al imaginar lo que su heredero pudo haberle hecho al Señor del Agua, con tan solo imaginar su corazón se llenó de terror.
—Si ese es el deseo del Señor del Agua no me opondré, hablaré con los mayores de la aldea para explicarle que el idiota de mi hijo ofendió a nuestro protector.
El señor Lin arrastró a su hijo de vuelta a la aldea, donde fue severamente reprendido por sus acciones. Luego fue aislado en una habitación por tres días como castigo por molestar al Señor del Agua. Cuando fue liberado de su castigo, Lin Yan robó un bote y tal como lo había prometido regresó al templo del agua. Al ser un habitante del pueblo de Mu Yan agradeció a los cielos el hecho que desde una edad temprana haya aprendido cómo navegar, sumado a que el templo no estaba muy lejos, no le costó mucho llegar.
Xiao WanYue se sorprendió al ver al pequeño en la puerta de su palacio con la respiración agitada y empapado de pies a cabeza
—¿Qué haces aquí? — El chico se rascó la mejilla para disimular el sonrojo en sus mejillas
—Vine a verte— Murmuró bajo.
El rostro del Señor del Agua perdió color de repente al recordar las palabras de Lin Yan
— ¡Idiota!
—¿Cómo que idiota?
—¡Me esforcé para cumplir mi promesa y me gritas!
Esas últimas palabras quedaron atascadas en la garganta de Lin Yan, todo su cuerpo se estremeció al ser repentinamente envuelto en los brazos del Señor del Agua. Confundido busco decir algo, pero calló al darse cuenta que Xiao WanYue estaba temblando.
—N-Niño tonto ¿Sabes lo que peligroso que es el mar? ¡Pudiste haberte caído! ¡No vuelvas a hacer eso!
Los ojos de Lin Yan picaron, dejando que las lágrimas se desbordaran por sus mejillas
— L-Lo siento — Se aferró al Xiao WanYue ocultando su rostro lloroso en su hombro.
Durante mucho tiempo el Señor del Agua acunó en sus brazos al pequeño Lin Yan, solo cuando sus sollozos se detuvieron, acarició sus mejillas con cariño
— Gracias por venir a verme.
—Te lo prometí— Murmuró bajo Lin Yan dándole más importancia a recibir mimos de la deidad que a los latidos de su corazón.
Durante los siguientes años, Lin Yan visitó el templo del Señor del Agua a escondida de su madre. Sola una vez cada año, se colocaba las túnicas de novia para ir a verlo de forma formal sin que nadie sospechara. Durante ese tiempo ningún anciano se atrevió a oponerse a que solo el hijo del patriarca de la aldea visitara el templo debido que todo ese tiempo ninguna calamidad recayó sobre la aldea de Mu Yan.
—¡Estas ropas sí que son incómodas, no sé cómo las mujeres pueden usarlo! — Se quejó un Lin Yan de 20 años mientras ingresaba al palacio del Señor de Agua vestido de “novia“. Su adorable aspecto infantil había sido reemplazado por el de un joven apuesto.
—Te ves horrible — Se burló Xiao WanYue ocultando su risa detrás de su abanico de papel.
—¡Cállate! En primer lugar, es tu culpa que deba vestir de esta forma.
—¿Me culpas? No les dije que vinieran a visitarme vestidos de rojo.
Xiao WanYue le alcanzó un cambio de ropa, pero cuando miró a Lin Yan se dio cuenta que había crecido mucho durante el último año hasta el punto que era una cabeza más alta que él.

—¿Qué pasa?
—Nada, solo pensaba que el mocoso que solía molestarme todos los días ha crecido.
El Señor del Agua rió mientras abandonaba la habitación para permitirle cambiarse, pero no pensó que Lin Yan fuera a impedirle marcharse así como así. Antes de que pudiera alejarse, su mano fue apresada por el joven. Al ser obligado a verlo, Xia WanYue se sorprendió al ver su expresión seria
—¿Qué?
—Ya no soy un niño—Dijo Lin Yan con seriedad.
—Eso puedo verlo—El señor del Agua golpeó suavemente la cabeza del joven con su abanico —¿Por qué te alteras? Solo bromeaba, ahora cámbiate para que podamos comer.
Liberándose del agarre del joven, Xiao WanYue salió de la habitación sin darse cuenta del dolor que se reflejaba en el rostro de Lin Yan.
—Si lo sabes ¿Por qué nunca te volteas a verme? —- murmuró el muchacho
Un sabor agridulce bajó por la garganta de Lin Yan, aquella sensación siempre se hacía presente en su corazón cuando veía a Xiao WanYue. Cuando era joven no sabía a qué se debía, pero cuando fue creciendo no fue capaz de ignorar aquel sentimiento que se apoderaba de su alma cada vez que veía al Señor del Agua. Lo amaba, pero para Xiao WanYue solo era un niño.
Como podría hacerle llegar sus sentimientos, cuando la otra parte ni siquiera lo tenía en cuenta. Cada vez que se preguntaba eso, su corazón dolía y nunca encontraba la respuesta, tenía miedo de ser rechazado, pero lo que más temía era que Xiao WanYue no quisiera volver a verlo si conociera sus sentimientos. Tras cambiarse de regreso a la habitación donde la deidad lo esperaba, tal como pensaba, Xiao WanYue tenía una expresión molesta
—¿Por qué demoraste tanto?
—Lo siento —Lin Yan se sentó a su lado y le sirvió una copa de vino —No te enojes, no eres lindo cuando tienes esa expresión.
El Señor del Agua volteó los ojos, pero tomó el vaso que le ofrecían
— Nunca cambias. Lin Yan, dime ¿Usas el mismo truco con las mujeres? —Calló un momento mirando a su acompañante que tenía una sonrisa burlona y se arrepentía por preguntar.
—No te pongas celoso, solo uso mi encanto contigo — Lin Yan le susurro al oído.
Xiao WanYue se sonrojó e inmediatamente se alejó de Lin Yan
— ¡Deja de hacer eso! Ya eres un hombre en edad de casarte, deja de tener esa actitud infantil.¡Piensa seriamente en tu futuro!
Sin saberlo, el Señor del Agua hizo que las espinas en el corazón de Lin Yan pincharan sus heridas. Apretó los dientes intentando controlarse, pero al final realmente le dolían las acciones de Xiao WanYue
—¡Qué doncella querría casarse conmigo, sí visto como mujer solo para complacerte! — Dijo con resentimiento. —¡Me criticas, pero ¿Cómo te sentirías si tuvieras que vestirte como una novia? ¡Tú no entiendes cómo me siento!
Al darse cuenta que se pasó, Lin Yan calló de nuevo y miró a Xiao WanYue, encontrándose con su expresión triste. Quiso golpearse la cabeza contra algo, pero el dolor en su corazón le impidió disculparse. Normalmente lo engatusaba para ganarse su perdón con palabras lindas, pero esta vez realmente estaba dolido.
Durante el resto de la velada la pasaron en silencio y sin mirarse, cada uno por su parte tratando de pretender que eran solo aire en aquella oscura habitación iluminada por la luna. Cuando la noche entró en su etapa más oscura, Xiao WanYue dejó a Lin Yan en la recámara durante varias horas.
Pensado que no volvería, Lin Yan cerró sus ojos para dormir, pero luego escuchó los pasos de la deidad retornar a la habitación, se incorporó para quedar sentado dispuesto a ceder, como siempre que peleaban, pero las palabras que estaban destinadas a salir de sus labios se estancaron en su garganta.
En la entrada de la habitación, Xiao WanYue estaba vestido con túnicas rojas con bordados dorados de flores silvestres en sus mangas y en la parte inferior de sus ropas. Su rostro estaba cubierto por un largo velo que llegaba hasta el piso.
En el silencio de la habitación, Lin Yan podía escuchar el palpitar de su corazón y pensó que se saldría del pecho al ver cómo el Señor del Agua se acercaba a él con pasos lentos hasta arrodillarse frente suyo. De forma inconsciente, el joven extendió su mano para apartar aquel molesto velo que le impedía apreciar al dios que se encontraba delante de él. Lentamente lo retiró, pudiendo apreciar el rostro sonrojado de Xiao WanYue. Su piel pálida brillaba con el resplandor de la luna y sus rosados labios parecían tener un destello que los hacían ver de un color rojizo.
Sintiéndose avergonzado por la mirada sorprendida que le estaba dando Lin Yan, Xiao WanYue quiso esconderse en algún lugar, pero el joven había tomado su mano para impedir su escape, por lo que no tuvo más opción que explicarse.
—Tienes razón, la ropa es incómoda. Lo lamento Lin Ya…
Unos labios se apoderaron de los de Xiao WanYue asustándolo. Intentó romper el contacto, pero sus dos manos fueron retenidas, mientras era recostado en el piso. Su boca fue mordisqueada e invadida profundamente robándole todo el aliento que portaba en su cuerpo.
—Te amo WanYue —Confesó Lin Yan al separarse un poco de la persona que amaba.
El rostro de Xiao WanYue estaba lleno de agonía, cristalinas lágrimas bajaron de sus ojos parecía angustiado o luchando internamente contra algo, pero no rechazó a Lin Yan cuando volvió a besarlo simplemente apretó sus manos unidas. Solo la luna fue testigo del encuentro que se profesó bajo su dominio, guardó ese secreto durante una sola noche y cuando el sol volvió a salir de otro de la montaña uno de ellos despertó solo.
—No me odias ahora ¿Verdad WanYue?
Lin Yan acomodo su túnica y abandonó la habitación, sabía que por un tiempo el Señor del Agua estaría enojado y no se mostraría, pero no se arrepentía de haberlo tomado porque sintió que a Xiao WanYue no le fue indiferente. Al día siguiente regresó, pero no vio al Señor del Agua. Al siguiente día volvió, pero tampoco lo encontró, todos los días fue a verlo hasta el punto que los días se volvieron semanas y las semanas se convirtieron en meses, pero ni una sola vez Xiao WanYue se mostró ante él.
En su desesperación por verlo, Lin Yan llegó una noche y se arrodilló en el medio de la habitación

— ¡Perdóname WanYue! ¡Te juro que no volveré a tocarte! ¡Pero por favor déjame verte otra vez! ¡por favor!
En la oscura habitación nadie apareció ni nadie respondió. Solo los sollozos de Lin Yan se escucharon, lágrimas amargas desbordaban desde sus mejillas al piso
—¡Te amo! — Repitió incontables veces sin llegar a sentir que era suficiente. —Por favor déjame… Verte solo una vez.
Frente a él estaba Xiao WanYue derramando incontables lágrimas que expresaban el dolor de su corazón, se arrodilló en el piso a la altura de Lin Yan envolviéndolo con sus brazos, aunque el otro no pudiera sentirlo ni escucharlo.
El anciano miró a Xie Lian tristemente.
—Han pasado décadas desde entonces, aunque fui muchas veces al templo del agua nunca más pude volver a ver Xiao WanYue. Con el paso de los años me encontré con algunos cultivadores y monjes que me dijeron que solo un cuerpo y alma pura eran capaces de entrar en contacto con una deidad. Aquella noche, cuando le entregué mi amor, perdí el poder que me había dado WanYue para poder verlo. Como no soy un cultivador, mi pureza no la pude recuperar. Aunque regresara al templo, jamás podría volver a verlo. Pero a pesar de que han pasado muchos años, aunque me casé y tuve hijos, jamás pude olvidarlo. Todos los días que compartimos juntos quedaron grabados en mi corazón. Por esa razón, cambié el ritual cuando me volví patriarca de la aldea. No quería que estuviera solo, pero tampoco podía soportar la idea que alguien más me lo quitara. Por eso prohibí que dos veces la misma persona fuera al templo.
Después de escuchar la historia, Xie Lian empatizó con Lin Yan, pero no tenía palabras para consolarlo, ni mucho menos motivo alguno para detenerlo. Un sentimiento de impotencia lo llenó al ver que el viejo patriarca en silencio se montaba en aquel bote para adentrarse en aquel furioso mar. Había ocasiones en las que, por más que se deseara algo, aquel anhelo no podía ser cumplido. Lin Yan lo sabía, aun así, eso sacudía su corazón todavía estaba dispuesto a ir a verlo una vez más.
Shi Qing Xuan se hundía en lo profundo del mar, el agua lo envolvía por completo, pero no se mojaba. Su mente estaba consciente, pero sentía que su alma respondía al llamado de alguien más.

“Aléjate ” “Vete“
—¿Por qué me rechazas?
“Vete, no debes acercarte a este lugar“
—¿Por qué? ¿Dónde estás?
“Vete“
Después de lo que pareció un interminable túnel oscuro, Shi Qing Xuan finalmente tocó el fondo del mar. Frente a él había un pequeño templo en ruinas. Lo que alguna vez fue un hermoso jardín ahora tenía sus árboles marchitos, su estanque de peces estaba seco y las flores a su alrededor estaban muertas. El templo estaba completamente en ruinas. Como si una bestia lo hubiera destruido dejando solo intactas algunas ventanas y parte del techo. Shi Qing Xuan se dio cuenta que podía respirar aún cuando estaba bajo el agua. Entendió de inmediato que había entrado al territorio de la deidad, pero no la veía por ninguna parte.
—¿Dónde estás Señor del Agua?
“Vuelve a casa“
La gentil voz que le había estado pidiendo que se fuera, sonó angustiada y con una profunda tristeza. Shi Qing Xuan intentó sentir de donde provenía aquella voz, pero no lograba ubicarla.
—¡Que grosero, he recorrido un largo camino para venir a verte y me dice que me vaya! ¡Ven aquí en este instante o te daré una paliza!
“No puedo, debes irte antes que pierda el control sobre el lugar y el peso del agua se te lleve tu vida.“
Shi Qing Xuan sintió que la voz se hacía más débil a medida que pasaba el tiempo. No sabía bien porqué, pero un extraño sentimiento apretó su pecho.
— ¡No me iré! Si me voy la ceremonia se cancelará y grandes tragedias azotaran al pueblo Mu Yan. — Tras una larga pausa el Señor del Viento escuchó de nuevo aquella voz.
“Nunca he tenido tal poder, solo soy una deidad inferior que nació de las súplicas de las personas que viven rodeadas por el mar Miwa. Mi deber era sólo evitar que las grandes tormentas creadas por los cielos les provocarán miserias “
“Durante mucho tiempo he estado velando por su bienestar, pero ahora que he sido corrompido ya no tengo el poder para protegerlos“
—¿Corrompido?
—¿A qué te refieres con eso? ¿Qué te pasó?
Un temblor vino de repente sacudiendo la tierra, Shi Qing Xuan perdió el equilibrio cayendo de rodilla al suelo cuando miró hacia adelante de nuevo sus ojos se ampliaron con incredulidad. Enfrente suyo, el pequeño palacio perdió sus últimas paredes dejando a la vista el interior de la mansión. Sobre la pared estaba colgado un hombre, sus manos y pies estaban envueltas por enredaderas llenas de espinas que perforaban su piel, la sangre brotaba de ella arruinando sus túnicas blancas.
—¿Q-Quien te hizo eso? —Xiao WanYue levantó levemente la cabeza
— No lo sé, de repente fui atacado por un demonio. Con mi fuerza no fui capaz de defenderme y me encerró en este lugar. Joven maestro ¿Eres la novia que han enviado esta vez? —Shi Qing Xuan asistió con la cabeza, Xiao WanYue sonrió con tristeza —Ya veo, eso quiere decir que nada malo pasó en mi ausencia. Es un alivio.
Por su expresión realmente parecía que estaba muy aliviado de saber que nada les pasó a las personas del pueblo de Mu Yan. Shi Qing Xuan iba a decir algo para consolarlo, pero el rostro de Xiao WanYue se llenó de dolor de repente, aquellas enredaderas apretaron sus manos y piernas.
—¡Señor de Agua!
—¡No te acerques!

El Señor del Viento iba a correr hacia Xiao WanYue, pero su grito lo detuvo. Confundido busco una explicación en la mirada de Xiao WanYue, pero todo lo que vio fue una profunda tristeza.
—Esta tierra está maldita, si un oficial celestial la pisa me temo que dañara su cultivo.
—¿Qué pasará contigo? —Preguntó con voz temblorosa el Señor del Viento.
—He perdido la mayor parte de mis poderes, ni siquiera puedo libérame de estas ataduras, me temo que mi vida terminará aquí.
La suave sonrisa de Xiao WanYue no le proporcionó el alivio que esperaba el Señor del Viento. Shi Qing xuan solo sentía dolor, un dolor similar a cuando te esfuerzas por hacer las cosas bien, pero al final termina por salir todo mal.
A diferencia de los dioses, las deidades tenían existencias más efímeras, aunque nacían de las plegarias de las personas, cuando perdían sus poderes desaparecían.
—¿Eso te parece bien?
Shi Qing Xuan camino lentamente hacia el pequeño palacio. De repente sintió un intenso ardor en las plantas de su pies como si estuviera pisando fuego, pero aun con ese dolor no se detuvo
—¿No hay nada que desees?. —El Señor del Agua estaba tan sorprendido que no logró articular palabras.
En su corazón resonaba esa pregunta y bien sabía la respuesta. Pero ¿cómo podría ser tan egoísta? ¿Cómo desear aquello que hace mucho que dejó de lado? Viendo a Shi Qing Xuan dirigirse hacia él, soportando el dolor de ser quemado vivo, su conciencia le exigió dejar de lado ese anhelo. No podía seguir viendo como aquella persona arriesgaba su vida por él.
—¡Te ruego que te detengas, joven maestro, no sigas avanzando!
—¡No te preocupes por mí!
Una expresión de profundo dolor se reflejaba en el rostro del Señor del Viento, las lágrimas se contenían en sus ojos y para evitar dejar salir un grito de dolor apretaba fuertemente los dientes. Su mirada se mantenía en el frente, como si fuera lo único que le importaba.
Las enredaderas de espinas para frenar su avance, se movieron como si fueran un fuerte látigo cortando la piel de Shi Qing Xuan, la sangre brotaba de sus heridas dejando un sendero carmesí en cada paso que daba, pero aun así el Señor del Viento avanzó. Aunque el dolor estaba haciendo que poco a poco perdiera la conciencia.
Las lágrimas bañaron el rostro de Xiao WanYue, aunque gritaba y suplicaba que el Señor del Viento se detuviera, su voz parecía no alcanzarlo. Debido a la impotencia, él mismo se movió para liberarse, provocando que las enredaderas de espinas perforaran su cuerpo. Pero sus esfuerzos fueron en vano.
“¿Por qué no te detienes joven maestro?”
“Solo soy un desconocido para ti“
·”No tienes la obligación de salvarme, entonces ¿Por qué?“
De repente, Shi Qing Xuan fue tumbado al piso por un fuerte latigazo por parte de las enredaderas, sin poder evitarlo un grito de dolor salió de sus labios junto con una gran cantidad de sangre.Con dificultad volvió a levantarse y miró al Señor del Agua.
—Una vez fui un dios aclamado por muchos devotos, pero un día perdí mis poderes y a mi hermano. Creí que ya no tenía ninguna relación conmigo si los creyentes dejaban de rezar, pero me equivoque. Mis templos fueron destruidos, mis estatuas fueron mancilladas borrando todo rastro de lo que alguna vez fui. P-Por eso… — Shi Qing Xuan cayó de nuevo, pero esta vez de rodilla — Me arrepiento. Abandoné a mis creyentes y huí de mí mismo. Aunque volví a los cielos naturalmente ninguno volvería a escoger a alguien que los abandonó. S-Si tienes alguien a quien quieras ver antes de irte, te llevaré con él, tal vez no pueda verte, pero por lo menos dile adiós como corresponde para que no te odie por no poder seguir a su lado.
Solo una persona llegó a la mente de Xiao WanYue cuando pensó en a quién quería volver a ver
—Lin Yan — Murmuró. La Deidad cerró sus ojos contenido el dolor que se reflejaba en su mirada—Hay alguien. Pero no sé si esa persona quiera verme de nuevo, lo abandone cuando solo quería quedarse a mi lado ¿Cómo podría enfrentarlo? ¿Qué palabras podría decirle para disculparme?

Con gran dificultad, finalmente Shi Qing Xuan llegó hasta el Señor del Agua, pero todavía se encontró con el problema de la enredadera de espinas. Una vez más soporto el dolor y con sus manos comenzó a arrancarlas. En cuanto tuvo una de sus manos libre, Xiao WanYue ayudó a Shi Qing Xuan a romper las enredaderas, terminando él por liberarse a sí mismo y cayendo en los brazos del Señor del Viento.
Shi Qing Xuan colocó uno de sus brazos alrededor de su cuello ayudándolo a ponerse de pie .Con un gran esfuerzo logró sostener el peso de la otra persona para darse la vuelta y volver. Cuando pensó que tendría que soportar de nuevo
aquel dolor de caminar sobre el fuego, su cuerpo se estremeció, pero al girarse se encontró con una especie de túnel de agua cubriendo el terreno. Con cautela pisó el agua descubriendo que no dolía, al contrario le estaba dando un cierto alivio a su piel herida. Con
confianza caminó junto con el Señor del Agua por aquel túnel.
—¿Cómo es la persona que desea ver el Señor del Agua?
—Era una humano raro— Dijo Xiao WanYue con una sonrisa — Idiota, pero amable. Shi Qing Xuan sonrió
—¿Lo conoces desde hace mucho tiempo? — Xiao WanYue asintió con la cabeza
—La primera vez que lo vi, era un mocoso descarado que sólo sabía molestarme con sus bromas. Pero a diferencia de todos los que vinieron a verme antes, él se enojó y luego sonrió. Todos los niños lloraban cuando eran dejados en mi templo. Muchas veces, aunque me mostrara, me tenían miedo y no me hablaban. Llevaba mucho tiempo siendo el protector del mar Miwa, solo él se comprometió a venir a verme sin la promesa de obtener algo. Sin embargo, yo lo subestimé, nunca pensé que realmente cumpliría esa promesa. Durante muchos años él vino a verme, en días soleados, en días nublados y en días de lluvias, siendo un simple mortal, curó cientos de años de soledad en poco tiempo. Pero…
Al ver que la expresión del Señor de Agua se volvió triste, Shi Qing Xuan sintió que había algo mal
—¿Pero?
—El joven maestro debe saberlo, como un oficial celestial, es consciente que el tiempo que viven los seres humanos comparado con la longitud de nuestras vidas, es sumamente corto. Y-Yo no me di cuenta de eso …— Xiao WanYue sollozo— El tiempo que pasó conmigo fue tan fugaz a mi percepción, que él se volvió de un niño a un hombre en un abrir y cerrar de ojos. Sólo cuando confesó que me amaba, me di cuenta del daño que le estaba haciendo. Aun así, mis sentimientos por él eran lo suficientemente egoístas para querer arrebatarle su
humanidad, pero no puede hacerlo. Aun si dolía quería estar a su lado, pero el destino es cruel. La única noche que pasamos juntos, arruinamos la posibilidad de poder continuar con la hermosa mentira de que podríamos quedarnos como estábamos.
El Señor de Viento contuvo algunas lágrimas que deseaban salir de sus ojos, sus labios se separaron queriendo decir algo, pero al final calló. En el cielo había una regla no escrita. Una que prohibía que un dios y un humano se enamoren ¿Quién lo prohibió? Nadie lo sabía, pero entre los dioses, incluso entre los demonios y monstruos, se mantenía aquella regla. Aunque pensara que era algo estúpido, solo cuando escuchó a Xiao WanYue lo entendió. Quien lo prohibió fue una persona amable, porque cuando un inmortal y un mortal se mezclaban, su relación solo traería muchas lágrimas para una de las partes.
Tras una larga pausa, Xiao WanYue logró contener su angustia
— Después de ese día, él seguía viniendo. Implorando que lo perdonara, pero por más que le hablara, mi voz no podía alcanzarlo. Por más que usaba todos mis poderes para que me viera, frente a sus ojos no había nadie. El tiempo es cruel, tras verlo durante meses visitar el
templo del agua no puede evitar pensar que fue lo mejor. Si ya no me veía él podría vivir como un humano normal. Aunque doliera nuestra separación, con el tiempo lo superaría. Las personas tienen ese tipo de fuerza. El que no pudiera verme era como si yo no existiera. Era un lazo sin sentido, por esa razón, desde entonces nunca volví a mostrarme ante un mortal. Mi señor, como dios usted debería entenderlo.
Un silencio los rodeó. Incluso los sollozos del Señor del Agua parecían pequeñas ondulaciones en el agua que no emitían sonidos. Shi Qing Xuan sabía que, aunque sacara al Señor del Agua de aquel lugar y lo llevará con esa persona, nada cambiaría. No podía salvar a Xiao WanYue, pero aun así, se negaba a rendirse por más que no había solución.
Como si pudiera percibir el conflicto del corazón del Señor del Viento, Xiao WanYue llamó su atención
— No sufra por mi, joven maestro, mi corazón está tranquilo, porque el maestro me ha ayudado. Incluso si desaparezco antes de ver a Lin Yan, no debe culparse.
—¿Qué estás diciendo? ¡Soy tu esposa por hoy, es normal ayudar a mi marido cuando me necesita! — Bromeo Shi Qing Xuan, logrando hacer sonreír Xiao WanYue.
Sin que ambos se dieran cuenta el túnel de agua que los protegía se tornó turbulento por un momento. Viendo que faltaba poco para que salieran de aquel lugar, Shi Qing Xuan sacó su abanico para elevarlos con un suave viento. Atravesaron la barrera que protegía el territorio del Señor del Agua apareciendo en la habitación principal. La feroz tormenta seguía azotando el mar creando enormes olas y los relámpagos continuaban resonando en el cielo, pero aun en medio de todo aquel ruido Xiao WanYue fue capaz de escuchar una voz que lo llamaba.
—¡WanYue!
El Señor del Agua salió de los brazos de Shi Qing Xuan para ir con aquella persona. Sus pasos eran torpes provocando que más de una vez cayera al piso aun así se volvía a levantar. El Señor del Viento lo siguió, pero ya no intervino, si lo hacía estaría rompiendo las reglas del cielo.
—¡WanYue!
Tras muchos tropiezos, Xiao WanYue llegó a la salida del templo, usando el marco de la puerta sostuvo su cuerpo. Sus ojos se ampliaron cuando vio que a unos cuantos pasos había un hombre mayor llamándolo con desesperación. Tenía muchas arrugas, sus cabellos eran grises y opacos. Se veía diferente a la persona de sus recuerdos, pero seguía
siendo el mismo hombre que amó.
—¡Lin Yan!
Aun con la dificultad de ver por la lluvia, Lin Yan no estaba sordo definitivamente escucho esa voz. Cuando miró en la entrada del templo lo vio. La persona por la cual su corazón lloraba por las noches, la persona que le dedicaba sus oraciones antes de dormir por el temor a no volver a despertar al día siguiente. Ahí estaba tan hermoso como siempre, sin cambiar en lo más mínimo aun cuando han pasado décadas desde entonces.
Sus ojos se encontraron y sus pies se movieron de forma inconsciente hacia el otro, la lluvia comenzó a cesar como si el cielo por fin se hubiera apiadado de ellos dejando filtrar rayos del sol sobre sus figuras. Los rayos iluminaron las gotas de lluvias creando esferas brillantes que resplandecieron cuando finalmente Lin Yan sostuvo en sus brazos Xiao WanYue.
Las lágrimas de alegrías recorrieron sus rostros con la felicidad de tenerse otra vez en brazos del otro. Lin Yan acarició las mejillas de su amado
— Belleza, no has cambiado nada. Sigues siendo la cosa más hermosa que he visto.
—¡Lin Yan perdóname! —Lin Yan negó con la cabeza y simplemente abrazó al Dios del Agua
— Lo sé— Dijo con amargura, aquella noche me adelanté. Por culpa de mi estupidez te perdí. Pero, aunque no pudiera verte sabía que estabas ahí.
Sus palabras fueron como una medicina para el corazón de Xiao WanYue, la deidad lo abrazó con fuerza aun cuando sentía que estaba perdiendo su forma
— Te amo Lin Yan.

Se apartó un poco para mirarlo y besar sus labios de forma suave. Lin Yan rápidamente devolvió el beso reprimiendo el grito en su garganta que deseaba salir de sus labios, El cuerpo de Xiao WanYue comenzó a volverse transparente, emitiendo un resplandor blanco que se trasformaba en pequeñas esferas brillantes que se perdían en el cielo.
En los brazos de Lin Yan solo quedó aire, lo último que vio fue la suave sonrisa del Señor del Agua.
Shi Qing Xuan se dio la vuelta para mirar el mar que poco a poco volvía a calmarse. Escuchó el llanto angustioso de Lin Yan, deseando poder cumplir el deseo que el anciano le estaba suplicando a los dioses. Pero no podía. En poco tiempo el cielo dejó ver un hermoso color azul como si se estuviera burlando del dolor de aquellos amantes al ser separados. Shi Qing Xuan por primera vez odió ese cielo, pero más se odió a sí mismo por no poder hacer nada.
—¡Joven maestro! —Al girarse, Shi Qing Xuan se encontró con Lin Yan. El patriarca tenía los ojos rojos e hinchados, su voz era ronca y parecía que fuera a derrumbarse .
—Patriarca Lin, lo siento … Yo.
—Gracias joven maestro — Lo interrumpió Lin Yan— Me dejaste verlo una vez más — Explicó con las lágrimas acumulándose en sus ojos de nuevo.
—Y-Yo no—Shi Qing Xuan no sabía dónde esconderse, estaba prohibido que un dios ayude a un mortal a ver a otros dioses, sin que tenga la habilidad natural para comunicarse con ellos. Si alguien lo descubría, podrían castigarlo.
—No se preocupe no diré nada— Agregó de prisa Lin Yan— Solo quiero agradecerle. Pensé que moría solo con su recuerdo, pero aunque fue en el final, estoy feliz de haber podido verlo otra vez. —Lin Yan no soportó más y lloró— Joven maestro ¿Qué pasa cuando las deidades mueren? Al lugar a donde fue ¿Podré ir cuando muera?
Shi Qing Xuan no sabía la respuesta a eso, cuando los mortales mueren vuelven a la tierra y sus almas renacen, cuando los dioses mueren simplemente desaparecen, a donde van nadie lo sabe. Con las deidades debía pasar lo mismo, pero él no creía eso.
—Las Deidades nacen de los deseos de las personas. Cuando mueren, si sus creyentes le continúan rezando renacerá y volverá a este mundo. — Shi Qing Xuan sacó su abanico desplegándose con elegancia mientras sonreía con gentileza— Seguramente se volverán a
encontrar mientras sigan pensando en él.
El Señor del Viento no lo sabía, pero sus palabras aliviaron el corazón de Lin Yan. El viejo patriarca sonrió con alivio. Aunque su corazón dolía, se aseguró de grabar bien la imagen de Shi Qing Xuan, quería agradecer a este gentil dios por darle esa oportunidad, como pago se aseguraría de ser su fiel creyente hasta que sus días llegaran a su fin.
Fragmento de
Pequeña Gran Calamidad
de Izuna
Editado para Afectos por Benicio

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