La transición del verano al nuevo año escolar es un período de ajuste significativo para toda la familia. La anticipación del regreso a las rutinas, las nuevas clases, los reencuentros con amigos y la adaptación a nuevos horarios pueden generar ansiedad, especialmente en niños con predisposición a ella. Una preparación adecuada es fundamental para minimizar el estrés y asegurar un comienzo exitoso.
Preparando el regreso: horarios, rutinas y organización
Podría no ser una buena idea esperar al último momento. Lo mejor es la anticipación, para lo cual es recomendable sostener una comunicación abierta y comenzar a hablar del regreso a clases varios días antes. Involucrar a los niños en la conversación, preguntándoles sobre sus expectativas, preocupaciones y qué les emociona del nuevo año.
Sabiendo que en época vacacional no hay restricciones de horarios, es importante resaltar que el proceso adaptativo tiene que implicar un reestablecimiento progresivo de los horarios más importantes. Por ejemplo, respecto del horario de sueño, sabemos que durante el verano, los horarios suelen relajarse.
Es crucial volver a un patrón de sueño regular. Si la hora de acostarse durante el verano era muy tarde, será necesario reajustar los ciclos de sueño. Pero como decíamos, para evitar un cambio brusco se puede ir retrocediendo de a 15-30 minutos cada noche hasta alcanzar el horario escolar. Lo mismo aplica para la hora de despertar.
Otra cosa que solemos variar durante el receso son las rutinas, por lo que recuperarlas puede acarrear ciertos beneficios. Reintroducir la rutina matutina gradualmente podría incluir levantarse a una hora fija, ducharse, vestirse y desayunar. Incluso se puede simular algunos días la rutina completa, como si fuera un día de escuela normal, para que el cuerpo se vaya acostumbrando.
Es fundamental la limitación estratégica del tiempo frente a pantallas. Para esto debemos definir límites de tiempo para el uso de dispositivos electrónicos (televisión, videojuegos, redes sociales). Límites claros y respetarlos. La luz azul emitida por las pantallas interfiere con la producción de melatonina, la hormona del sueño. Por esto es necesario asegurarse de que no haya pantallas al menos una hora antes de acostarse. Fomentar actividades relajantes como leer un libro, escuchar música suave o conversar en familia, puede ser una excelente alternativa.
Muchas familias suelen aprovechar las compras de útiles escolares como una actividad preparatoria, pero incluso en los casos en que se reutilicen los útiles del año anterior, preparar lo que vayan a usar los niños puede ser muy positivo.
Permitirles elegir sus mochilas, estuches y otros materiales no solo les genera entusiasmo y les ayuda a visualizar el regreso a clases, sino que también les ayuda a familiarizarse con los objetos que les pertenecen, lo que va a contribuir a que se produzcan menos pérdidas. Por eso es muy apropiado que una vez comprados los útiles, se dedique un tiempo a organizarlos juntos. Esto también les ayudará a sentirse más preparados y evitará el estrés de buscar cosas a última hora.
Manejo emocional: reducir la ansiedad y fomentar la confianza
Hay niños que experimentan mucha ansiedad en el período previo al inicio de clases, e incluso los primeros días. En estos casos, realizar “ensayos prácticos” en la Escuela: podría contribuir a reducir ansiedad. Por ejemplo, facilitar la familiarización con el Entorno, visitando la escuela antes del inicio de clases, especialmente si es una nueva escuela o un nuevo ciclo (como el paso a secundaria).
Recorrer los pasillos, ubicar las aulas y otros espacios importantes les dará una sensación de familiaridad y control. También puede ayudarlos a lidiar con la tensión, el aprenderse el camino hacia la escuela, principalmente si tendrán que hacerlo solos. Puede ser útil y divertido, el utilizar mapas, y hacer diferentes recorridos y luego seguirlos, durante los días previos.
En todos los casos es muy importante validar y normalizar los sentimientos, mediante una comunicación empática que permita escuchar activamente las preocupaciones de los niños. Validar sus sentimientos es simplemente decirles que es normal sentirse nerviosos o ansiosos ante un nuevo comienzo. Podemos también compartir experiencias propias, ya sea respecto del inicio de clases o del nerviosismo experimentado ante situaciones nuevas. Esto les ayudará a entender que no están solos y que estos sentimientos son comunes.
Un punto que resulta interesante abordar es el de las actividades extracurriculares. Es interesante, en tanto muchos padres consideran que es necesario que el niño asista a múltiples actividades de este tipo, porque esto mejorará su rendimiento y redundará en un alto beneficio en su formación. Lo cierto es que para que esto sea así, las actividades extracurriculares deben pensarse estratégicamente.
Primero debería hacerse una evaluación y una priorización, es decir, antes de inscribir al pequeño en múltiples actividades, deberíamos evalúa su tiempo disponible, sus intereses y sus capacidades. En su lugar, lo que debemos hacer es ayudarle a priorizar aquellas actividades que realmente le apasionan y que se ajustan a su horario.
Es recomendable esperar al menos unas semanas después del inicio de clases para comenzar nuevas actividades. Esto permitirá que el niño se adapte a la rutina escolar y evite la sobrecarga.
Sea cual sea la actividad que los niños desempeñen, es importante mantener una comunicación abierta con los entrenadores o instructores e informarles sobre cualquier necesidad especial del niño y buscar su apoyo para un desarrollo integral. Y nunca debemos dejar de observar señales de estrés o agotamiento en nuestros hijos, como podrían ser los cambios en el estado de ánimo, dificultades para dormir, irritabilidad o bajo rendimiento escolar. Si se observan estas señales, se debería considerar reducir la cantidad de actividades.
Relaciones sociales: amistades, conflictos y habilidades
Para muchos niños el regreso a clases implica un reencuentro con amigos, para otros niños es un reencuentro con niños a los que no quieren ver. Por esto es necesario que establezcamos un manejo empático de las relaciones sociales de nuestros hijos.
Como siempre decimos, la apertura de canales de comunicación abierta va a permitirnos saber sobre las amistades de los niños, las mejores y las no tan buenas. Hablar con los niños sobre las dinámicas sociales en la escuela, explicarles que las amistades pueden cambiar y que es normal, puede ser de gran ayuda no solo que para que les resulte más sencillo entender los diferentes vínculos sociales, sino que también puede favorecer que nosotros nos mantengamos informados y podamos detectar alguna problemática en esa área
Siempre vamos a animarlos a cultivar relaciones positivas y a ser respetuoso con los demás. Es común que cuando los niños son pequeños se enfoquen más en la cantidad de amigos que tienen, por lo que algunos presentan malestar al tener un número reducido de amigos, en comparación con algún compañero.
Nuestro rol, en este punto, va a ser ayudarle a entender que es mejor tener unos pocos amigos cercanos que muchas amistades superficiales.
Con frecuencia, una de las razones por las que los chicos están más ansiosos con el regreso a clases es por el tema de los amigos, o los compañeros. Por esto es tan importante el desarrollo de habilidades sociales. Brindarles herramientas como la comunicación asertiva, la empatía y la resolución de conflictos, puede resultarles muy útil a la hora de desenvolverse socialmente.
Sin dudas, y ya no estamos hablando del período de inicio de clases sino de todo el ciclo lectivo, el apoyo Integral y continuo es crucial. Para poder llevarlo a cabo, es menester establecer la colaboración con la escuela, manteniendo una comunicación constante con los maestros y el personal escolar.
Compartir información relevante sobre nuestros hijos y buscar su apoyo para abordar cualquier dificultad. Así mismo, el seguimiento del progreso del niño y el refuerzo positivo de sus logros, tanto académicos como sociales suelen mejorar ampliamente su rendimiento académico, puesto que el elogio sincero y el reconocimiento del esfuerzo son fundamentales para su motivación y autoestima.
Flexibilidad y adaptación: la clave para un año exitoso
Por último vamos a recordar la importancia que tienen la flexibilidad y la adaptación, en todos los aspectos de la vida, pero en este en particular, es fundamental. Cada niño es diferente y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Por esto, ser flexible y adaptar las estrategias según las necesidades individuales de nuestros hijos es lo que va a marcar la diferencia..

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