Sobre Padres e Hijos: Padres Autoritarios

Sobre Padres e Hijos: Padres Autoritarios
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Sobre Padres e Hijos: Padres Autoritarios

Los estilos de crianza son la forma es la que los padres se vinculan con sus hijos. Como vimos en otro apartado, Diana Baumrind1 propone que hay tres estilos de crianza,  se amplían más adelante a cuatro; uno de los cuales, es el estilo autoritario.

En una relación entre padres e hijos lo que se observa a primera a primera vista es la asimetría. Esta asimetría se da desde el momento en que comienza el vínculo, ya sea en la gestación, en el nacimiento, en la adopción; en el momento en el que ese padre o madre se encuentran con ese hijo o hija. Y esta asimetría está dada, en primer lugar, por una cuestión etaria: niño-adulto. Luego también, por una cuestión de necesidad: el niño necesita los cuidados del adulto, porque si de algo estamos seguros es que los seres humanos nacemos desvalidos, y seguimos siéndolo por varios años, no como otras especies animales. 

En el caso de los padres autoritarios está asimetría es muy marcada. Hay una fuerte presencia de control, un control muy estricto, e inflexible. No hay reciprocidad, los niños simplemente tienen que acatar las voluntades de sus progenitores. Hay una cantidad de reglas muy importante y, en este modelo parental, es muy común que cuando estas reglas no se cumplen aparezcan los castigos, que puede variar entre violento, agresivo, psicológico, etc. Así podemos encontrar, por ejemplo, castigos como dejar al niño sin cenar, o bien encerrado en su cuarto, incomunicado. También puede ser el castigo de la indiferencia, no dirigirle la palabra niño.

En términos generales el niño termina siendo siempre inhibido en su voluntad, en sus intereses, en sus intenciones, en sus deseos de niño. Según Baumrind está restricción de la autonomía del niño se apoya en el deseo del padre autoritario por imponer lo que considera que es correcto en detrimento de las acciones o creencias del niño cuando estás entran en conflicto con las propias del adulto.

 No obstante, como es un modelo donde no se observa afecto, cuando las reglas se cumplen no hay demostraciones de cariño ni de aceptación, simplemente se podría decir que lo que hay es cierta pseudo armonía. 

Este modelo de crianza, como todos por supuesto, tiene ciertas consecuencias para los niños. Por lo general los hijos de padres autoritarios son niños inseguros, que presentan miedos, en ocasiones irracionales; baja autoestima, les cuesta relacionarse con otros niños, por lo general son tímidos y son muy cautelosos a la hora de hacer o decir algo. Es frecuente observar que estos chicos tienden a ser sumisos, o sobreadaptados. 

Puede observarse en ciertos casos que los niños muestran una madurez aparente –porque el niño sigue siendo un niño, simplemente que esa niñez está un poco sepultada en una madurez– que le es exigida por el afuera y que él debe aparentar en detrimento de todas sus características infantiles: no hay travesuras, no hay juegos, no hay risas, no hay gritos, ni entusiasmo. Todo ese tipo de cosas, por lo general están restringidas puesto que de ellos se espera que sean pequeños adultos.

Estos niños incluso pueden tener rutinas muy marcadas y casi inflexibles. Muchas veces hay sobrecarga de tareas, con actividades extracurriculares, y toda una agenda diaria casi completa, sin tiempo para ser niños.

Este modelo paternal también arroja chicos que, con frecuencia, en situaciones novedosas se sienten absolutamente perdidos, porque no logran tal vez discernir qué es lo que está bien y lo que está mal, qué es lo que deberían hacer o no, qué es lo que deberían decir o cómo deberían comportarse. Porque son niños a los cuales sus padres les van indicando todas estas cosas explícitamente, permanentemente, en modo de regla; de esta manera las situaciones novedosas que no tienen una regla ya fijada generan ansiedad, incertidumbre.

Por supuesto, esto no solamente queda en la niñez. Son personas que en su adultez también pueden llegar a esbozar este tipo de rasgos: timidez, dificultad en habilidades sociales, falta de autonomía. Tal vez porque la posición de sumisión en la que han crecido permanece en la figura de un jefe autoritario o una pareja autoritaria que les marque lo que deben hacer.

Claro que este tipo de crianza, según los estudios de Baumrind  también puede generar en los niños una fuerte rebeldía que se manifieste en la adolescencia, con incapacidad de respetar límites y normas, conductas de riesgo, etc. que podrían prolongarse a la adultez con características similares.Es importante resaltar que los efectos en el niño de esta modalidad parental además de ser poco efectivos son muy nocivos porque es una crianza en la que el niño pierde autonomía e identidad propia, para asumir la que sus padres le imparten. La norma que el niño debe aprender, debe aprenderla desde el amor, la paciencia, la tolerancia y el reconocimiento de su propia espontaneidad.2

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  1. Baumrind, D. (1966). Effects of Authoritative Parental Control on Child Behavior. Child Development, 37(4), 887-907. https://arowe.pbworks.com/f/baumrind_1966_parenting.pdf
  2.  Rodulfo, R. (2008). Cap. 1: Serie y suplemento. En R. Rodulfo, El psicoanálisis de nuevo (pp. 21-36). Buenos Aires: Eudeba.

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