Soneto a un seductor

Soneto a un seductor

Soneto a un seductor

Ni sientes pena ni remordimiento,
ni te importa el sufrir del corazón;
amante sembrador de una ilusión,
¡tu alma no sabe de arrepentimiento!.

Tan sólo la alertó el frío viento,
que al rozarla sintió, por compasión,
que ella no merecía una traición,
y así se lo dejó saber, atento.

Aunque el aire desconoce el candor,
indignado por tan innoble acción
¡sopló y sopló con el mayor ardor!

Contra el suelo arrojó al conquistador,
ojalá aprenda esta dura lección…
torpe engreído y vil encantador.

Autor: Genaro Ortega

Unete a nuestros canales para no perderte nada

Luna
Sígueme

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Descubre más desde Afectos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo