La serpiente verde 

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La serpiente verde 

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La historia comienza con un chico de unos 30 años aproximadamente y con rasgos faciales que hacían pensar que su país era la India, totalmente enfocado en sacar dinero de un cajero automático, en una ciudad cualquiera  de USA. Detrás de él, muy impaciente,  había un chico trajeado, rubio con un carácter flemático,que destilaba ira por los poros y con una actitud bastante racista, insultándolo e increpándolo a que se largara a su país. Lo trató realmente mal. El chico, azorado y avergonzado, optó por irse sin discutir ni presentar signos de violencia o intención de defenderse.

Satisfecho, el chico rubio procedió a usar el cajero rápidamente pues ya iba tarde para la oficina. Y sucedió que estando ya en la oficina, en una sala con divisiones  individuales abiertas de trabajo, cuando más ocupados estaban  viene el jefe y les anuncia que les van a presentar al nuevo Jefe de Marketing. 

Lo presenta como un auténtico genio, que había ganado importantes premios y que ahora, pondría a disposición de la empresa sus conocimientos y habilidades y sería el jefe de ellos. 

No imaginas la cara que puso el chico rubio cuando alzó la mirada y vio al nuevo jefe… su cara se descompuso, aunque no me queda claro si fue realmente la cara, o realmente se hizo caquita en los pantalones, pero lo que sí es cierto, es que siguió en sus 13 de orgullo y racismo. 

El jefe, confirmado ya,  era el chico del cajero automático, de origen indio, y era una persona francamente cortés y educada. Lo vio pero no dijo nada. Solo dijo unas palabras muy amables a todo el personal y todos felices. Todos, menos el rubio. 

Al día siguiente, el Jefe de Personal le dice al nuevo jefe de marketing que su primera misión es despedir a parte de la plantilla porque están mal, a causa de las malas gestiones. 

El rubio, que se había apostado tras la puerta para espiar, oye eso y comienza a maquinar estrategias para sabotear su nuevo jefe. Y sucedió que después de una reunión de inversores que el nuevo jefe de marketing había concertado, había un ágape para agasajar a los inversores, pero ¿qué crees? el rubio había metido polvos para provocar diarrea en las bebidas y todos los inversores tuvieron que salir disparados al baño pues los cólicos y las urgencias físicas ya no podían esperar.

. El jefe de marketing estaba totalmente asombrado, en shock, sentado mirando sin saber qué pensar. Sin embargo, se percata de que su empleado, el chico  rubio que tanto lo había maltratado en el cajero automático, estaba bajo la mesa;  levantó el mantel y sus miradas se cruzaron. 

A la mañana siguiente, el Jefe de Personal  da un discurso al personal de la sección de marketing, diciendo que el Jefe de esa sección había salvado a la empresa y ya no tendrían lugar los despidos. Y en tono de humor bromeó diciendo que ya sabía que había rumores acerca del malestar de los inversores, pero que no se preocupasen porque habían firmado antes de ponerse malos.

Después de eso, el rubio entra con una carta de renunciamiento al despacho del jefe de personal  y este muy animoso le dice:

– ¡Oh! venga… ¿en serio? ¿Esto es todo? ¿De verdad crees que no te habría podido despedir en mi primer día? 

El chico rubio totalmente impactado  le dice que, después de todo lo que le había hecho y lo mal que lo había tratado que imaginaba quería perderlo de vista y el jefe le dijo así:

– Crecí en la India, escuchando cada día un cuento. El mismo cuento. Habia en el bosque una serpiente de color verde llamada Raki. A Raki  le hacían mucho bullying en la selva porque era verde. Todas las serpientes eran amarillas, menos ella que era verde.  Raki se enfadó tanto que arremetió con todas las demás serpientes amarillas. Y eso hizo que el odio creciese y creciese y ahora ya no solo se perseguían serpientes verdes, sino serpientes amarillas con ojos verdes, pues le habían declarado la guerra a todo lo verde por ser diferente. Al final, se exterminaron unas a otras, víctimas del odio. 

El jefe continuó diciéndole – Si yo te hubiera despedido en el primer día, si hubiera hecho uso de mi derecho y volcado mi ira hacia ti, tú te hubieses ido con tu odio esparciéndolo por por doquier a lo largo y ancho de la tierra. 

Te hubieses ido sin aprender la lección que yo te quiero enseñar: y es que todos somos iguales, sin importar raza, color etc. 

Y esta vez cuando el jefe le volvió a tender la mano… no la rehusó y se la estrechó no solo era indio, sino que era su jefe, y encima le estaba dando una lección




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