La Bestia de la Ciudad de MaTel
Era un día de intenso calor, el sol ardía con intensidad en lo alto del cielo sin proporcionar alguna sombra. Sobre un deshabitado camino estaban Shi Qing Xuan de la mano con el pequeño He Yi. Después de caminar quien sabe cuantos kilómetros, Shi Qing Xuan pensó, preocupado, que el pequeño no resistiría más. Él era un dios elemental, el Señor del Viento, pero el niño era un mortal al que estaba regresando a su casa. Cuando a lo lejos vio una pequeña ciudad, su ánimo mejoró rápidamente y con nuevas energías se apresuró en ir hacia aquel lugar.
Las casas eran simples pero viejas y desgastadas, las calles estaban aún más desoladas que el camino por el cual había estado caminando y no parecía haber presencia de vida ni de actividad.
Había oído sobre la ciudad de MaTel, o así la llamaban los viajeros, su nombre real es el pueblo de CaiYi. Hacía muchos años atrás fue una ciudad donde había abundante agua y era famosa por sus canales y pozos de agua, pero una terrible tragedia llegó al pueblo un día. Las lluvias dejaron de venir y una enorme sequía azotó el lugar por años, convirtiendo la ciudad en un desierto y poco a poco sus habitantes fueron abandonándola. Después de quedar deshabitada un rumor comenzó a circular, se decía que todos lo que llegaban al pueblo morían, por esa razón los viajeros ya no se acercaban a este lugar debido a las muchas desapariciones que hubo.
Un ruido parecido al de una bestia herida invadió el lugar. El ruido siguió por varios segundos, hasta que, de repente, todo quedó en silencio. Contuvieron la respiración cuando vieron que una especie de muñeca de arcilla salió por la ventana de una casa, mientras otras intentaban hacerlo por todas las aberturas. De repente una blanca hoja afilada pasó por entremedio de los dos. Ambos cayeron al piso y vieron que algo se acercaba.

Era una enorme bestia con cabeza de buey, pero el cuerpo de un hombre, salía de una de las casas. En sus manos tenía un hacha tan enorme como su cuerpo, su piel era gruesa y oscura, pero lo más sorprendente eran sus grandes cuernos negros que sobresalían de la cabeza del monstruo. El ser híbrido caminó en dirección hacia donde estaban y comenzó a girar su hacha como si fuera a cortarlos. A pesar de su gran cuerpo, la criatura se movió velozmente agarrando a Shi Qing Xuan. Él estiró su mano como un arco reflejo hacia He Yi, el pequeño hizo lo mismo pero sus dedos se rozaron apenas cuando la velocidad de la bestia los alejó rápidamente al uno del otro.
—¡Ah-Yi! —Ambos desaparecieron en la distancia al mismo tiempo que el sol se ocultó en el horizonte.
Sin saber cómo terminó secuestrado, Shi Qing Xuan fue tirado en una especie de colchón de heno fresco, pero mucho más suave y cómodo que uno normal. Bajo su piel sintió que estaba cubierto por una seda de calidad, pero el terror le impidió apreciarlo y retrocedió lo más que pudo mirando a la gran bestia.
—¿Vas a comerme?
El híbrido se sentó en el suelo haciendo temblar el piso por un momento
—No como cosas feas.
—¿Cómo que fea? — Se quejó Shi Qing Xuan con un puchero— ¡Has visto tu reflejo, eres muy feo! ¡Mírame bien y atrévete a decirme feo otra vez!
Lo regañó olvidándose completamente de su miedo anterior. Cuando se dio cuenta de que había algo raro se quedó rígido
—¿Puedes hablar? —La gran bestia asistió con la cabeza
—No como humanos feos — Repitió. Su voz era gruesa y hasta amenazante por su gran tamaño. —No como humanos feos— repitió la bestia.
—¡Si, sí, porque tú eres muy lindo! – Shi Qing Xuan lo miro— ¡Si yo soy feo tú lo eres más! —Señaló con un dedo acusador.
Cuando miró detalladamente al híbrido se dio cuenta que, aunque era grande y su piel gruesa como una roca, su cabeza de buey mostraba un pelaje brilloso y unos ojos negros oscuro como la noche, pero eran tan puro como la luz, le recordó al buey de la Señora de la Lluvia.
—No eres tan feo —Le sonrió— Solo eres muy grande —Rió despreocupadamente – Pero no debes comer humanos, aunque sean lindos los cielos te castigaran— Dijo mientras se acercaba al híbrido.
—No como humanos porque son feos—Repitió la frase que Shi Qing Xuan había malinterpretado.
—Eso es bueno— Lo felicitó el Señor del Viento— Pero ¿Por qué me secuestraste? Mis amigos dijeron que tú atacas y te comes a los viajeros.
—Salvé —Dijo despacio el mitad buey, mitad humano— Cerca de ti había malas intenciones. —Shi Qing Xuan lo miró confundido “te refieres a las muñecas” Pensó
—¿No fuiste tú quien los envió para comernos?
—No— Negó el híbrido— Yo no fui.
—Si no fuiste tú ¿Quién fue? Eres el único al que hemos visto.
—Confundí buena persona con mala persona. No quise atacar.
—¡Ah! No te preocupes. Pero también debes disculparte con Ah-Yi ¡Lo asustaste! — Shi Qing Xuan continuó hablando sin parar. El mitad buey respondía con monosílabos.
—¿No me tienes miedo?
—No, eres un buey agradable —Shi Qing Xuan sonrió con una gran sonrisa.
—Todos los que han venido aquí, tienen miedo de mí.

Sintiendo tristeza en su corazón Shi Qing Xuan se acercó más hacia la gran mano del mitad buey y lo tocó, sintió cómo el híbrido tembló, pero luego se relajó.
— No te tengo miedo — Afirmó —¿Tienes miedo de mí?
—No, los humanos siempre han temido a TaiWen
—¿Ese es tu nombre?
—Si, TaiWen nació en MaTel, pero solo traje desgracias. —La mirada de Shi Qing Xuan se volvió aún más triste y TaiWen extendió uno de sus dedos para acariciar su cabeza, aunque fue un toque rudo el Señor del Viento sintió su calidez.
—TaiWen nació en MaTel —Comenzó a relatar—La sequía apenas era notada. La abundancia de agua se notaba, aun así no llovía.
El día que nació TaiWen el pueblo de MaTel se horrorizó, mi madre enfermó del corazón apenas vio mi deforme aspecto y antes de escuchar mi voz tomó su vida con una daga.
TaiWen comenzó a recordar
—¡Es una maldición! —Gritó horrorizado el médico KoYan al recibir a su sobrino. La joven TaiMei sollozaba, pero no de felicidad, sus ojos estaban llenos de desesperación
—¡Yo no di a luz a esa cosa! — Sujeto su cabeza horrorizada — ¡Mátalo! – Gritó.
Un pequeño bebé con cabeza de buey movía sus manos hacia su madre, pero esta se negaba a mirarlo. KoYan agarró un cuchillo, pero al momento de apuñalarlo no pudo.
—TaiMei, aún siendo una criatura del demonio, es tu hijo no puedo matarlo.
TaiMei no soportó la vergüenza de dar a luz a una criatura inhumana, se levantó de la cama y tomó el cuchillo de su hermano e intentó apuñalar a TaiWen, pero KoYan se lo impidió protegiéndolo con su cuerpo siendo herido en la espalda.
—¿Por qué defiendes a esa monstruosidad? ¡Tú lo llamaste una maldición! — KoYan aguantó el dolor y sostuvo con cuidado a TaiWen – Ah-Mei, este servidor se ha cultivado en el arte de salvar vidas, no puede arrebatarlas.
TaiMei se negó escuchar
—¡Esa cosa ni quiera es humana, prefiero morir que llamarme su madre! — TaiMei atravesó su garganta con el cuchillo en sus manos! —RoYan lloró en su corazón por la muerte de su hermana
—No es tu culpa, pequeño— Sujeto la mano de TaiWen —Este anciano promete protegerte.
Los años pasaron y las personas de MaTel empezaron a notar que las fuentes de agua comenzaban a bajar, las lluvias eran menos frecuentes comenzaron a generar disturbios entre los pobres y ricos.
En un lugar apartado de la ciudad, TaiWen creció en la clandestinidad. Su cuerpo de solo 5 años parecía uno de 10. Sus cuernos eran pequeños, pero afilados, su corazón era humilde y no podía dañar a ningún ser vivo, sin embargo, solo tenía contacto con su tío. Él tenía prohibido salir y si alguien venía debía esconderse en la habitación secreta que estaba
en el comedor.
—Ah-Wen he vuelto— Ingresó al lugar KoYan.
TaiWen lo recibió con un movimiento de cabeza, aunque entendía el lenguaje humano no sabía hablar con normalidad como cualquier persona.
—Hoy otra vez hubo heridos —Suspiro con tristeza Ko Yan— La causa fue que uno de los pozos se secó, últimamente la gente está más violenta.
—Tío ¿Estás bien? — pregunto TaiWen
—Si, estoy bien — La mirada de Ko Yan se volvió preocupada— ¿Ningún ciudadano te ha visto?
—TaiWen no salió
—Lo siento Ah-Wen, no quiero que te hagan daño por eso no dejes que nadie te vea.
—Sí, tío.
KoYan sentía culpa por privarlo del mundo, pero sabía que MaTel no aceptaría la existencia del menor
—Ah-Wen empecemos a estudiar hoy las hierbas para el dolor. Aunque TaiWen solo tenía 5 años aprendía rápido las cosas, sobre todo cuando KoYan le hablaba sobre medicina, por eso disfrutaba enseñarle.
Cierto día KoYan comenzó a volver tarde o tardaba días en volver. La situación en MaTel cada vez era peor. Desde el interior de la casa TaiWen escuchaba gritos y disturbios los cuales no entendía porqué pasaban, muchas veces quiso ver qué sucedía por las aberturas de la puerta, pero siempre recordaba las palabras de su tío de no salir de la casa.
Pronto los días que KoYan estaba ausente pasaron a ser meses. El calor de los días iba matando levemente a las personas de MaTel. Los funcionarios del lugar monopolizaban el agua para los poderosos y dejaban a la suerte a los pobres.
Un día TaiWen esperaba que su tío regresara, pero al caer la noche se resignó y fue a su habitación escondida. Se acostó sobre un suave colchón de fresco heno, cuando escuchó un fuerte golpe. Se levantó pensando que era su tío, se asomó por una grieta para comprobarlo, pero lo que vio no le gusto.
KoYan había vuelto, pero no estaba solo, había varios hombres con él que parecían oficiales de la ciudad, algunos de ellos sujetaban a KoYan de sus dos brazos. El hombre no parecía resistirse, sus ropas estaban sucias y se podía notar una fuerte herida en su cabeza. Aquellos oficiales arrastraron a Ko Yan a una silla y lo sujetaron fuertemente de sus cabellos para que los miraran
—¡Ahora escucharemos lo que tiene que decir doctor! – Se burló el que lo sujetaba.
Tai Wen no entendía qué pasaba, pero no le gustaba que lastimaran a su tío, iba a salir, pero de repente sus ojos se encontraron con los KoYan, aunque no dijo nada entendió que había una súplica silenciosa en sus ojos pidiéndole que no salga.
—Las personas humildes también necesitan vivir — Dijo KoYan girando su rostro hacia el oficial – Necesitamos el agua, por favor pídale a su señoría que encuentre piedad en su corazón.
—¡Aquí tienes tu piedad! — Uno de los oficiales comenzó a golpearlo con un palo.
KoYan se había dado cuenta de la situación de MaTel era mala por eso advirtió muchas veces a los señores de la ciudad que debían evitar malgastar el agua, pero sus palabras no fueron escuchadas. Cuando la sequía se fue haciendo evidente y los fuertes monopolizaban el agua pidió incontables veces que suministraran agua a los enfermos y pobres, pero sus intenciones se vieron como un acto de rebelión contra el señor de la ciudad cuando varios de sus amigos y algunos artesanos fueron a rogar por agua.
La golpiza cada vez era peor. La sangre manchaba cada rastro de la pequeña habitación, Tai Wen no pudo soportarlo, su corazón se llenó de oscuridad y su visión se volvió negra. Con la furia de una bestia arrasó la puerta y con sus puños golpeó aquel oficial que lastimaba KoYan, al verlo los demás se llenaron de miedo.
—¡Un monstruo!
—¡KoYan ha criado un monstruo para maldecir la ciudad!

Tai Wen embistió con fuerza a esos oficiales rompiéndoles varios huesos, a los otros dos que habían gritado, les arrancó un brazo y una pierna, en cuanto a los demás escaparon con el miedo.
Con su cuerpo cubierto de sangre se acercó a KoYan. El anciano apenas estaba consciente, al ver la sangre derramada TaiWen temió lo peor, pero sin embargo sonrió débilmente extendiendo su mano. El odio aún no había abandonado a TaiWen, sobre todo al mirar más de cerca a su tío, su cuerpo comenzó a crecer y volverse robusto, sus cuernos originalmente cortos crecieron como dos cuchillos afilados.
—Ah-Wen no debes … Lastimar a los seres humanos.
—Han lastimado a tío.
Antes de que KoYan pudiera decir algo. Escuchó muchos movimientos afuera, entonces supo quiénes lo causaban, con las ultimas fuerza que le quedaban grito
—¡Huye TaiWen! — Su advertencia llegó tarde, una flecha atravesó su cabeza y muchas otras a TaiWen, seguidas de sogas que se enrollaron en el cuerpo del mitad hombre.
—¡Capturen a la bestia! Lo usaremos como sacrificio a los dioses.
TaiWen se resistió hasta el último momento, pero finalmente un grupo de hombres logró atraparlo, entre ellos se hizo paso el señor de MaTel, un hombre arrogante que no temía ni al cielo ni al infierno
— Veo que ese idiota de KoYan tenía un gran secreto guardado. —Miró a TaiWen y una idea maliciosa cruzó por su corazón —Llévenlo a mi palacio, lo usaremos para castigar aquellos que atrevan a oponerse a mí.
En medio de la oscuridad de la ciudad, dentro del gran palacio principal del señor de MaTel se escuchaban sonidos de brutales golpes. Tai Wen era ferozmente golpeado hasta el punto en el que su sangre teñía el piso y su piel era desprendida de su cuerpo, si no fuera porque estaba sujetado por gruesas sogas sería incapaz de seguir de pie.
Desde su silla Ryo Mo, el señor de MaTel contemplaba el espectáculo con satisfacción
— ¿Aún no logran que esa bestia se enfade?
—Mi señor, parece que es muy resistente. —Ryo Mo maldijo
—¡Enfurezcan a esa cosa! ¡Quiero ver a esa bestia destrozar todo lo que esté delante suyo! — Ordenó mientras se levantaba y caminaba hacia Tai Wen quedando a unos pasos de él.
Al verlo, los ojos de TaiWen se llenaron de odio e intentó liberarse, si no fuera por las sogas que sujetaban sus extremidades habría arrancado un brazo de Ryo Mo. El señor de MaTel rió divertido ante su reacción
—¿Qué pasa? Me odias… Por matar a KoYan.
Tai Wen rugió con ira, sus ojos claros se volvieron rojos como la sangre que había a su alrededor. Usando toda su fuerza logró librarse de una las sogas que sujetaban sus brazos y tiró contra la pared aquellos que lo sometían desde el otro extremo. Ya libre buscó destrozar a Ryo Mo, pero una lluvia de flechas cayó sobre él deteniendo sus pasos, dejándolo de rodillas frente al señor de MaTel.
Indefenso, su corazón se llenó de amargura, sus ojos se quedaron viendo la sonrisa de Ryo Mo “¿Por qué?” se preguntó. Solían gustarle los humanos, eran tan frágiles y hermosos, a diferencia de él que tenía pelo, cabeza de animal y cuernos, era tan feo. Cerró sus ojos con fuerza negándose a creer que en realidad esta era su verdadera forma.
El señor de MaTel rio a carcajadas a ver a TaiWen derrotado, le dio la espalda, cuando uno de sus hombres se acercó
—¿Mi señor, se encuentra bien? Esa bestia parecía que lo iba a devorar.
—¡No seas estúpido! Esa cosa ni sentimientos tiene— Bufó Ryo Mo siguiendo su camino, pero antes ordenó— Traigan a los rebeldes, que nuestro TaiWen se haga cargo de ellos — Continuó riendo.
Los hombres se miraron entre sí como si dudaran, pero luego arrastraron a TaiWen al jardín del palacio, donde enormes paredes de rocas se alzaban creando diversos caminos que podían confundir a cualquiera que se adentrará a ciegas. Al final de lo que parecía interminables caminos había una especie de habitación, pero no contaba con puertas ni ventanas, sólo tenía enormes pilares que contenían cuatro paredes que estaban abiertos como una especie de arena de combate.
Tai Wen fue arrojado al suelo como si fuera una basura. Temerosos de que la bestia los matara, los hombres lo dejaron atado y, siguiendo las órdenes de su señor, dejaron un hacha a su lado, luego se marcharon por el mismo caminó por el cual habían llegado.
Al quedar solo, TaiWen dejó que unas cuantas lágrimas cayeran de sus ojos, un pequeño sollozo escapó de su boca al recordar que KoYan estaba muerto, pronto la tristeza
consumió aún más su corazón y aunque podía moverse se acurrucó sobre la tierra como si esta fuera a salvarlo del dolor de sus heridas.
En ese momento se escucharon sonidos de pasos y voces llenas de terror. TaiWen levantó la cabeza para ver qué pasaba, pero se encontró con un grupo de veinte hombres y
mujeres de diferentes edades. Al verlo aquellas personas soltaron un grito aún más aterrador, TaiWen se encogió en su lugar para ocultar su horrendo aspecto, pero sus acciones provocaron que el miedo aumentaran aún más en esas personas
El grupo comenzó a correr para salir del laberinto, pero detrás de ellos estaban los soldados del señor de MaTel, los cuales asesinaron uno por uno a todo aquel que intentara huir. TaiWen intentó gritar para que se detuvieran, pero no podía formular correctamente las palabras. Nadie lo escuchaba. Se levantó como pudo para ayudar a algunas mujeres, pero estas se asustaron aún más al verlo. Los hombres de Ryo Mo asesinaron a sangre fría aquellas mujeres mientras reían con diversión.
TaiWen se enfureció y tomó el hacha que estaba en el suelo, con ella cortó a la mitad hasta el último de ellos. Nuevamente quedó solo rodeado de un montón de cadáveres
y sangre. Las lágrimas volvieron a deslizarse por su cara. Tenía miedo de sí mismo, no quería lastimar a nadie, pero había usado sus manos para matar yendo en contra de todas las enseñanzas de su tío. “Lo siento”, se postró antes los cadáveres de las mujeres “No pude ayudarlas“, se lamentó mientras enterraba profundamente su cabeza sobre la tierra.
En los días siguientes el mismo escenario se repitió, un grupo de personas eran guiados por el laberinto hasta donde se encontraba con TaiWen, con solo verlo estos corrían horrorizados y los mataban los soldados de la ciudad, algunas veces venían armados con espadas y arco como si buscaran la gloria al matarlo.

Cuando Tai Wen intentaba hablar con ellos para decirles que no quería lastimarlos, nunca lo entendían, por su desagradable aspecto lo atacaban o se suicidaban con las armas que traían. Otras veces se mataban entre ellos, preferían morir maldiciendo a TaiWen que dejarse comer por una bestia. En esos días la sequía era más fuerte, el sol se tornaba más fuerte y el agua en los pozos desaparecía. Pronto la comida comenzó a ser una necesidad, trayendo disturbios entre los ciudadanos. Los que tenían dinero comenzaron a migrar hacia otros lugares, los pobres también se embarcaron en busca de otro lugar para sobrevivir, pero solo unos pocos podían resistir el viaje y los que no podían hacer ninguna de las dos cosas se quedaron en MaTel.
La sangre que se había derramado había sido suficiente como para crear un río, TaiWen llegó a comprender que por su aspecto nadie nunca lo escucharía, así que decidió no hablar con los humanos, tal vez de esa forma no le tendrían miedo, pero el tiempo le demostró lo contrario. Días tras días, la gente de MaTel moría, ya sea a causa de sequía o porque su vida se le fue arrebatada por algún oficial de la ciudad. Al pasar algunos años la ciudad quedó casi vacía excepto por dos personas Taiwen y Ryo Mo.
Bajo un cielo estrellado y con la brillante luna iluminando sus siluetas se miraron mutuamente como muchas veces lo había hecho a lo largo de años.
—Bestia eres el único que queda — Ryo Mo se burló.
Aun con su aspecto desmarcado y débil cuerpo contrario al que alguna vez tuvo, su arrogancia nunca desapareció e igual que la primera vez que se vieron. El Señor de MaTel lo miró a los ojos
— Al final morirás solo en esta ciudad abandonada por los dioses, sin que nadie te llore, sin que nadie te ame, el odio acumulado en esta tierra será tu prisión, el mundo nunca aceptara tu existencia. TaiWen también llegó a darse cuenta que Ryo Mo fue el único humano, aparte de su tío, que lo ha mirado y no le ha tenido miedo
— S-Señor… F-Fue su. E-Egoísmo Q-Quien …C-Causó su desgracia, que también es mía. M-Mi Señor estoy atado a esta casa, sin cadenas, sin puertas ni ventanas. Solo cielo, llena de quietud y soledad …. Y también, mi señor, estoy atado a usted.
—¿Atado a mí? — Ryo Mo casi escupió sangre al escuchar esas palabras — ¡Bestia inmunda! ¿Quién sería tan miserable como para compartir tu destino?
—S-Señor, sufro el horror de estar condenado a esta apariencia inhumana, a la vida de una bestia, sabiendo que soy conocido por mi condición animal y no como el hijo de KoYan. Con mis manos humanas apenas puedo desgarrarme los ojos para no ver en el monstruo en que me has convertido.
—¡Te lo tienes bien merecido! ¿Quién llegaría a amar a una cosa tan monstruosa como tú?
—¿Amar? — TaiWen no conocía bien el significado de esa palabra, pero cuando pensaba en lo que era amar, la única persona que le llegaba a la mente era su tío y…. Aquel que nunca tuvo miedo de él.
Tai Wen miró fijamente a Ryo Mo, el hombre le devolvió la mirada con la misma arrogancia con la que solía verlo. Quizás porque llevaban años teniendo el mismo proceso, TaiWen creyó ver un brillo de tristeza en los orbes de ese hombre, sin embargo, no pensó nada al respecto. Ahora ambos estaban solos, en una gran ciudad, sin nadie con quien hablar, inmersos en una gran soledad, una que podían compartir, porque pronto la verdadera soledad llegaría, la cual sólo se puede sentir si has sentido la compañía de alguien.
—Mátame—Dijo Ryo Mo apoyándose sobre un pilar dejando que su débil cuerpo cayera lentamente. La luna lo iluminaba de forma intensa, dándole un aspecto delicado y fugaz.
—TaiWen no te matara.
—¡Bestia tonta! — Ryo Mo cerro sus ojos lentamente, pero sin despegar en ningún momento sus ojos de los de TaiWen – Iré al infierno, pero ni siquiera en ese lugar aceptarían tu existencia …Tai Wen nadie nunca te aceptara …Solo eres una bestia.
De repente todo quedó en silencio, Ryo Mo había muerto y TaiWen se le quedó observando mientras una solitaria lágrima caía de uno de sus ojos. “Soy una bestia… Las personas solo me verán así, llenos de miedo, llenos de terror.” Mientras, él lloraba en silencio, deseaba hacer correr su sangre bastarda, pero quién sabe qué castigo dan los dioses aquellos que se suicidan, pero para él habían reservado la eterna soledad. “¿Por qué no me mataste antes de convertirme en un monstruo?”.
—Desde entonces MaTel ha estado desierta— finalizó el relato TaiWen — Muchos han venido desde entonces, pero cada vez que ven a TaiWen corren asustados, recientemente algunos han muerto, pero TaiWen no fue quien los lastimó, cuando los encontré estaban así.
Shi Qing Xuan ya no escuchaba sus palabras, su rostro estaba empapado de lágrimas, las cuales intentaba controlar, pero no lo lograba. Sin saber que decir simplemente tomo la gran mano de Tai Wen y lo abrazó.

— Ya no estarás solo, te sacaré de aquí.
TaiWen se sorprendió, era la primera vez en muchos años que había sentido lo que era ser abrazado por alguien. Un sentimiento cálido lleno su corazón
— G-Gracias — Aunque no se noto sonrió con tristeza — P-Pero TaiWen no puede dejar MaTel, el señor tenía razón … Nadie me aceptará —Shi Qing Xuan lo miró con dolor
—¡Eso no es cierto! ¡Seguramente habrá alguien afuera que no le importará! — Dijo de forma desesperada —¡La Señora de la Lluvia tiene un buey! ¡Ella es una buena persona, te recibirá! — TaiWen negó con la cabeza haciendo que Shi Qing Xuan se apretara sus labios con impotencia.
De repente escucharon el sonido de algo arrastrándose por el piso, el sonido era aterrador y daba mal augurio, solo cuando lo volvió a escuchar, Shi Qing Xuan recordó al pequeño He Yi que había sido rodeado por aquellas muñecas
— ¡Ah Yi ! — Grito aterrado de lo que pudo haberle pasado. TaiWen no quería verlo llorar.
— E-l está bien, está a salvo,
— Aun así, debo ir a buscarlo — se levantó, momento en el cual TaiWen soltó un rugido que lo asustó
—¿Qué pasa?
El mitad buey, mitad hombre se levantó de repente sintiendo que algo malo venía hacia ellos, tomó su hacha y camino hacia la salida
— E-Espera aquí, estarás seguro — Le dijo a Shi Qing Xuan, pero él negó con la cabeza.
—¡Iré contigo!— Insistió con firmeza.
Taiwen lo vio fijamente, como si esperara que retrocediera, pero solo logró ver la determinación de Shi Qing Xuan que no cedió. Derrotado extendió su mano y sin ningún esfuerzo lo colocó sobre sus hombros
— N- No te separes de TaiWen.
—¡Si! —Le sonrió Shi Qing Xuan— ¡Gracias Taiwen!
Saltaba de casa en casa, mientras peleaba contra unas extrañas muñecas de barro, aunque no presentaban una amenaza eran muchas y estaba comenzando a cansarse. Había algo muy raro allí. Desde que esos títeres de barro aparecieron, habían estado retrocediendo de forma inconsciente para tener un mejor terreno para enfrentar aquellas cosas, pero al hacerlo estaban siendo guiados hacia cierto lugar.
Miraron hacia atrás donde había un enorme palacio, el paso de los años había hecho que sus paredes se cayeran y fuera solamente una casa abandonada más. Allí solo se había acumulado todo el odio, dolor, tristeza de los ciudadanos de CaiYi, esas muñecas debían moverse por esa energía yin1 acumulada durante años, y seguramente fueron los que estuvieron matando a los viajeros.

Lo que vieron más adelante les dejó un mal sabor de boca. Docenas no, cientos de esqueletos estaban esparcidos por la habitación, incluso llegaban a llenarla casi por completo. Sus partes estaban separadas, incluso había algunas que se habían convertido en polvo. Sobre el piso se podía notar levemente la sangre que había secado y grabado lo que pareció una sangrienta escena, pero lo más sorprendente era que entre los huesos de hombres, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, había una pequeña estatua de un mitad buey mitad humano, arrodillado delante de un hombre de elegantes túnicas. No parecía tener nada en especial, pero cuando la luz de la luna le iluminó se podía notar una cierta tristeza en la mirada de aquel hombre.
De repente en el gran salón aparecieron las muñecas de barro, TaiWen era atacado pero debido a su fuerza no representaban ningún problema, sin embargo, Shi Qing Xuan comenzaba a sentirse mareado, algo apretaba fuertemente su pecho y le costaba respirar. La energía de ese lugar le estaba haciendo sentir mal.
—T-TaiWen para, necesito descansar. —El ser híbrido lo miró, notando su rostro pálido. Lo bajó de su hombro e hizo que apoyara sobre un pilar
— ¿E-Estas bien? —Lo miro preocupado. Shi Qing Xuan le sonrió débilmente
— No te preocupes, estoy bien… Solo estoy mareado.
Antes que TaiWen pudiera decir algo más, otras docenas de muñecas de barro lo atacaron, con su hacha las destrozó, pero estas no paraban de reconstruirse solas como si alguien las estuviera manipulando. Pronto el número comenzaba a superarlo y a dificultar sus movimientos debido a su enorme cuerpo.
Shi Qing Xuan se percató de eso y luchando contra el dolor que estaba asfixiando, tomó un palo del suelo para defenderse y no ser una carga, cuando vio que varias muñecas iban a golpear a TaiWen desde su espalda, usó todas sus fuerzas para detenerlos. Sus movimientos fueron torpes y claramente no estaba acostumbrado a pelear. Las muñecas se volvieron en su contra y una de ella lo golpeó con fuerza lastimando su cabeza y creando una profunda herida en su brazo lo que lo sacudió con fuerza dejándolo casi inconsciente mientras caía.
TaiWen había visto a Shi Qing Xuan ser herido, el enojo nubló sus ojos tiñéndolos de rojos y una extraña energía negra envolvió su cuerpo, haciendo que se perdiera en la oscuridad y comenzara a destrozar todo lo que veía sin tener en cuenta su alrededor. Iba destrozando todo a su paso.
Poco después Shi Qing Xuan comenzó a despertar. Una de las endemoniadas muñecas golpeó a TaiWen creando una profunda herida en su pecho derribándolo en el piso. Lentamente los ojos de Shi Qing Xuan se fueron abriendo y lo primero que vio fue cómo TaiWen era lastimado.
—¡No! — Grito corriendo hacia Taiwen.
Shi Qing Xuan se colocó delante de TaiWen. En ese momento una especie de ráfaga llegó pasando por detrás de Shi Qing Xuan y atravesando el corazón de TaiWen. Sin darse vuelta supo lo que pasó y sus lágrimas se congelaron en su rostro. Se dio la vuelta acercándose hacia donde estaba Taiwen tirado. Shi Qing Xuan presionó sus manos contra el pecho de TaiWen para detener la sangre, pero era imposible, lo sabía, pero no quería rendirse. TaiWen volvió a la normalidad al ver a Shi Qing Xuan bien
—¿E -Estás herido? —Negando con la cabeza, Shi Qing Xuan lo miró a los ojos
—Estoy bien… Gracias por protegerme.
“Gracias“. Esa simple palabra calentó el corazón de TaiWen. Nadie nunca le había agradecido por algo, siempre era temido por su aspecto y era odiado por el simple hecho de existir. Recordó a Ryo Mo y sus palabras. Por un momento cerró sus ojos y al abrirlos de nuevo lo tenía enfrente suyo con una sonrisa que nunca lo vio poner. “He venido por ti Taiwen” “Ya veo…Es tiempo de ir a su lado.” “Fui felizmente condenado por un error divino, como fui infelizmente en la tierra por un error humano, mi señor no me perdonó por nacer diferente, pero mi dios me perdonó y me amó”.

Sus ojos capturaron la figura de Shi Qing Xuan y aún con el dolor, se sentía en paz. Shi Qing Xuan se sentó en el suelo, donde TaiWen podía verlo. La luz de la luna iluminó su figura mientras acariciaba la cabeza de Taiwen manteniendo una dulce sonrisa en su rostro.
—Gracias …. Por tratarme como un humano al final.
Cuando el primer rayo de sol estaba aclarando el cielo, TaiWen murió con una pequeña sonrisa apenas visible en su cara. Cuando el sol comenzó a elevarse en lo alto del cielo, Shi Qing Xuan salió del gran palacio.
—Lamento lo que pasó.
—Me escondí en un lugar seguro y cuando salió el sol vine aquí para esperarte.
Con pasos lentos, Shi Qing Xuan se arrodillo frente a He Yi abrazándolo fuertemente
—Lo siento — Se lamentó y no dijo nada más, simplemente abrazó con fuerza al pequeño en sus brazos.
Tras abandonar la ciudad de MaTel caminaron por largos y hermosos campos de cultivos se extendían sobre grandes pastizales de tierra, entre ellos había agricultores cosechando la tierra y un buey negro que se paseaba por sus campos, comiendo las hierbas de vez en cuando. A lo lejos había una pequeña pero sencilla casa.
—¡Señora de la Lluvia! Soy yo… Shi Qing Xuan — se anunció en la entrada de la casa.
La puerta se abrió lentamente dejándolo entrar. El interior era sencillo igual que el exterior, contaba con una mesa y sillas, una puerta que separaba las habitaciones de la sala y la cocina. De ella, salió una mujer hermosa de vestimenta sencilla y humilde. Sus rasgos eran amables y suaves, los cuales quedaban a la perfección con la bonita sonrisa que se formó en su rostro cuando miro Shi Qing Xuan.
La Señora de la Lluvia se acercó a pasos lentos y cuando lo tuvo enfrente suyo lo abrazó como una madre que se reencuentra con su pequeño hijo después de no verlo por mucho tiempo, o tal vez una hermana mayor que protegía a su pequeño hermano. Yushi Huang acarició sus cabellos dulcemente, como si con ese simple abrazo hubiera sabido por todo el dolor que pasó. Al mismo tiempo, el corazón de Shi Qing Xuan se sintió cálido, había muchas cosas que quería decirle. Pero todo lo que salía de su boca eran pequeños sollozos. Juntó sus manos, de sus palmas un resplandor suave lleno de energía espiritual empezó a emerger y poco a poco una pequeña esfera de color azul claro rodeado por una luz blanca apareció.
—¿Esta es la razón por la cual viniste a verme? —Preguntó la Señora de la Lluvia. Shi Qing Xuan asistió con la cabeza
— Es el alma de TaiWen — Explicó. — Su cuerpo quedó atrapado en MaTel por años, si dejaba su alma allí estaría preso por la eternidad.
Yushi Huang no necesitaba más respuesta para saber lo que Shi Qing Xuan quería que hiciera, solo con ver aquella alma sumamente pura, podía entender qué clase de persona era. Extendió sus manos y tomó aquella alma con gentileza, luego la introdujo en su cuerpo. Como fue una cultivadora, podía dejar que un espíritu habite en su cuerpo y se alimente de su energía hasta que esté preparado para renacer.
—Incluso si hago esto, su alma necesitará cientos de años antes de volver a reencarnar.
—Lo sé— Shi Qing Xuan hizo profunda reverencia — Cuando ese momento llegue, por favor déjelo correr por los campos de cultivos y bañarse con la calidez del sol. En esta vida no pudo hacerlo, pero en la próxima estoy seguro…
En ese punto recordó que en el destino de los mortales los dioses no debían intervenir, pero si algún día volvía a escuchar la voz de Tai Wen rogando ayuda rompería las reglas del cielo para ir a su lado. De alguna forma Yushi Huang sabía lo que él pensaba, secretamente sonrió y sintió orgullo en su corazón al saber lo mucho que había madurado, solo tenía una preocupación y era que la bondad que expresaba no fuera devuelta.
Fragmento de
Pequeña Gran Calamidad
de Izuna
Editado para Afectos por Benicio.

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