El oráculo de Lilith: RECONOCIMIENTO

El oráculo de Lilith: RECONOCIMIENTO
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RECONOCIMIENTO

Me desangro, me desvivo… y nadie me ayuda.

¿Te suena? 

Quizás desde la infancia tuviste que ocupar un rol activo, tal vez  ser padre o madre de tus hermanos, tomando conciencia de las responsabilidades y necesidades familiares, quizás incluso te viste abocado a tomar el rol de padre o madre de tus propios progenitores.

Y fuiste creciendo, y fuiste una persona amiga de tus amigos, compañera de tus compañeros, y seguiste ejerciendo el papel de cuidador, de dador, porque fue lo que la vida te enseñó, a dar, y lo diste todo: cariño, apoyo, comprensión, y hasta las ideas y el conocimiento que otros usaron en beneficio propio, y eras feliz, los veías bien, los veías prosperar, y te sentías feliz por ello.

Y la vida sigue, y sigues dando… pero llega un momento en que ya te sientes cansado, vacío,  triste, solo. Estás solo sí… Miras atrás y te das cuenta de que dejaste un rastro de experiencias que cuando te paras a analizarlas te preguntas a ti mismo ¿por qué?

Y esta pregunta hace explotar todas tus neuronas, todas tus células. Todo tu cuerpo es un grito de ansiedad que ni el mismo Dios puede desestimar porque es un grito de desesperación.

¿Por qué? ¿Por qué lo que di con amor se convirtió en una exigencia, y lo que di con voluntad se convirtió en una obligación, y lo que era mío dejó de serlo porque se apropiaron de ello…?

Pero la respuesta nunca llega porque buscas en el lugar equivocado.

La respuesta no está fuera, está dentro.

Y de pronto caes en la cuenta de que a la única persona que debes ayudar es a ti misma, a la única persona que debes salvar es a ti misma…y te descubres.

Sí, te descubres. ¿De qué te sorprendes? Ni siquiera te habías dado cuenta de que estabas ahí porque tu mirada siempre ha estado fuera de ti.

¿Cómo puedes esperar que el mundo te vea, te reconozca, te respete  si tú misma no eres capaz de verte, de darte tu lugar, o de respetarte a ti misma?

¿Cómo esperas que alguien te ame, si tú misma no eres capaz de mirarte al espejo y decirte, te amo? … Sí, te amo, tal  y como eres, sin cambiar nada.

Entiendes que no hay nadie más importante que tú, porque si tú estás bien todo a tu alrededor lo estará e incluso de rebote podrás hacer que el mundo se sienta bien porque lo irradias, lo vibras, lo proyectas.

Si te amas, si sientes amor por la vida, es tan sumamente contagioso que los demás verán en ti alguien a quien seguir, a quien imitar, a quien admirar.

Y todo cambia… ¿por qué? 

Es simple. Porque tú has cambiado y al cambiar tú, desde dentro hacia afuera, las reglas del juego cambiaron también.

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Lilith

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