Cuando desaparece la FE

Cuando desaparece la FE
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Cuando desaparece la FE

“Hay dos formas de vivir la vida:
Una es creer que no existen milagros,
la otra es creer que todo es un milagro.”

Albert Einstein

Te hablo a ti. Si a ti, tú que estás al otro lado de esa pantalla, buscando quizás un motivo para darle un sentido a todo lo que te sucede, un sentido a la vida que vives, un sentido a todo aquello que te ha hecho perder la esperanza, la fe en los demás, la fe en la vida, la fe en la gente, la fe… en Dios.

 No sé quién eres, pero sin conocerte siento el deseo de envolverte en todo el amor que soy capaz de sentir, y  desde ese amor, con una caricia en tu alma, decirte que no te preocupes, sea lo que sea lo que estés viviendo, sea cual sea la prueba que estés atravesando, todo irá bien.

 A veces, toca transitar por un camino duro, doloroso, y cada paso al frente puede sentirse como que estás subiendo una montaña muy alta y te quita el aliento, la fuerza, la energía y el ánimo. Puedes pensar incluso, ¿para qué voy a tomarme la molestia y el esfuerzo de seguir andando? ¿Para qué? ¿Por qué voy a hacer eso si cada paso que doy duele más que el anterior?

 Déjame decirte que aunque ahora no puedas comprender los motivos, siempre existen, quizás por eso ahora estás aquí, leyéndome y buscando un atisbo de luz en la oscuridad.

 No tengo todas las respuestas, es verdad. No soy una persona religiosa, también es verdad. Pero si sé que por encima de ti, por encima de mí, hay algo más grande que nosotros, y a la par está en nosotros y nos envuelve, nos acoge, nos sostiene sin que apenas nos demos cuenta, nos guía, y también pone en nuestro camino pequeños milagros que, a veces, no los percibimos como tales.

 Yo he sido testigo de alguno de esos milagros que la vida pone en tu camino para recordarte que no estás solo, y que en esos momentos donde pierdes fe y esperanza y a veces hasta las ganas de vivir, debes abrir tu corazón y dejar espacio para que esos sucesos extraordinarios y maravillosos que no se pueden explicar con la ciencia ni las leyes de la naturaleza, tengan lugar y te sorprendan.

 Hoy miraba una película que se me sugirió al azar cuando surfeaba por Netflix, pero luego recordé que no creo en el azar ni las casualidades, y decidí mirarla. En realidad, la película es un tema gastado, es verdad, muy emotiva; con una tremenda carga emocional sería lo correcto decir, “Los milagros del cielo” se llama. Y cuenta la historia de una madre coraje, de su sufrimiento  y del dolor de su hija lidiando con una enfermedad complicada y un final…sorprendente.  Alguien común puede pensar que no deja de ser una película sensiblera que pretende hacer taquilla con el truco más viejo del mundo: las emociones del espectador llevadas al límite, con buenas dosis de Kleenex y con reflexiones profundas sobre la vida y la muerte.

 Sin embargo, para mí fue algo más. Fue recordarme que una vez también fui esa persona, una vez también viví esa desesperación y una vez, también me hallé a mí misma lanzando ese grito silencioso, desgarrador, en plegaria al cielo rogando por un imposible.

 Solo puedo decirte que no estás solo en este mundo. Que cuando tu fe desaparece, ese “algo”  que está por encima de ti y de mí, que está en nosotros pero nos sobrepasa, llamémosle Dios, pone en tu camino pequeños milagros para sostenerte, abrazarte, guiarte y acompañarte.

 Como te decía, a veces no los reconocerás, pero están ahí, solo debes aprender a mirar. Son esos pequeños actos de amor, esas “coincidencias”, esas sincronías que puedes llamar casualidad, azar, como tú quieras o te haga más cómodo decir, pero que en esencia, y aunque a veces no se correspondan con lo que tú clamas, son lo que verdaderamente necesitas y lo que verdaderamente te ayuda a superar tu situación del momento.

Aprende a vivir la vida como si todo fuera un milagro:

“Los milagros están por todas partes, los milagros son bondad, mostrándose a veces de la manera más extraña a través de la gente con la que te cruzas y en amigos que siempre están cuando los necesitas. Los milagros son amor. Los milagros son Dios y Dios es perdón… Después de todo lo que he pasado me he dado cuenta de que no estoy sola, y sea lo que sea por lo que estéis pasando estoy aquí para deciros que no estáis solos. Los milagros son la manera que Dios tiene para decirnos que está aquí. “

Los milagros del cielo.



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