Evitación patológica de la Demanda 

Evitación patológica de la Demanda 

Evitación patológica de la Demanda 

< Pathological Demand Avoidance >

Los niños suelen evitar hacer las cosas que se les pide que hagan. La evitación puede tomar muchas formas, incluyendo poner excusas, crear una distracción, concentrarse intensamente en otra cosa, retraerse, escapar, entre otras. Sin embargo, existen aquellos pequeños que perciben estas demandas como una exigencia y pueden llegar a sufrir una crisis nerviosa o un ataque de pánico.

Este patrón de comportamiento se llama evitación patológica de la demanda o PDA (por sus siglas en inglés). Se observa con mayor frecuencia en personas diagnosticadas con trastorno del espectro autista (TEA), aunque no exclusivamente. Se llama patológico cuando la evitación es inhibitoria, es decir que interfiere con el funcionamiento en casa o en la escuela.

Las personas con PDA (no solo es un comportamiento que se encuentra en niños, de hecho hay muchos adultos que también lo presentan) tienden a tener una reacción adversa cuando les dicen cómo comportarse o qué hacer, incluso cuando es algo que forma parte normal de su vida diaria, e incluso cuando les beneficiaría. Dice Cynthia Martin, doctora en psicología clínica y directora clínica del Centro de Autismo del Child Mind Institute: “Cualquier exigencia externa que proviene de otra persona, o que la persona percibe que proviene de otra persona, genera mucho malestar interno, lo que lleva a la evitación”.

Entonces encontramos que tareas como ponerse los zapatos, vestirse, sentarse a una mesa, dibujar o decir los nombres de elementos o imágenes comunes en un libro, que son cosas que un niño pequeño tiene habilidades para hacer, un niño con PDA sólo podría hacerlas cuando esté personalmente motivado para ello. De manera similar, los niños mayores y los adolescentes podrían manifestar dificultades para completar las tareas escolares básicas, aunque los padres saben que son capaces de realizar estudios académicos avanzados. Esta puede ser una experiencia frustrante para los padres, especialmente cuando se evalúa a su hijo, porque puede parecer que el niño no puede hacer cosas que los padres saben que puede hacer.

Algunos profesionales insisten en la importancia de identificar el comportamiento PDA como un “perfil”, la Dra. Martin sostiene que lo que se busca es responder eficazmente a las necesidades individuales de cada niño, ya que los niños con síntomas de PDA pueden necesitar un tipo de apoyo diferente.

La clave es descubrir qué motiva al niño, esto permitirá estimular esa motivación y aprovecharla. Por esto un enfoque colaborativo con negociación puede hacer que se sientan más en control y menos ansiosos. El objetivo es evitar enfrentamientos con el niño, ya que esto tiende a aumentar la resistencia sin desarrollar las habilidades que el niño necesita. “Tenemos que encontrar lo que motiva al niño y ser creativos y flexibles en nuestra implementación“, explica la doctora. “Supongamos que al niño le interesan los tiburones o catalogar listas de reproducción de música. En ese caso, vamos a incorporar tiburones o catalogarlos en la intervención, para aumentar la propia motivación del niño para completar lo que queremos que haga”.

La profesional sugiere que al trabajar con niños con comportamientos PDA, un  enfoque muy interesante es desarrollar lo que se llama “habilidades de adaptación”. Se trataría de la adquisición de habilidades que mejorarán su calidad de vida y su capacidad para vivir de forma independiente.

Agrega también que es importante establecer consecuencias claras cuando los niños no cumplen con las demandas. Pero señala que cambiar lo que conduce a la evitación (aprovechar la motivación para que el niño cumpla y fomentar la flexibilidad) es más eficaz como herramienta para aumentar el cumplimiento en los niños que se ajustan al perfil de PDA. Y resalta que “también es posible que necesitemos reducir nuestras expectativas sobre cómo será el ‘cumplimiento“.

Explica la Dra. Martin que “Para desarrollar la flexibilidad, tenemos que enseñarle al niño que ser flexible tiene beneficios: obtendrá lo que quiere con más frecuencia y tendrá más tiempo para las cosas que quiere“. Esto puede implicar la necesidad de idear un plan B cuando el plan A no funciona, aprender cómo llegar a un acuerdo con los demás y cómo identificar los tipos de situaciones “con elección” y “sin elección”. Cuando el niño puede optar entre muchas posibilidades dentro de situaciones de “elección”, es más probable que se comprometa y trabaje con un adulto para desarrollar planes alternativos en situaciones de “no elección”.

Martin también plantea que “cuando solo adoptamos un enfoque conductual intenso, impulsado en gran medida por la recompensa y las consecuencias, a menudo vemos efectos del tratamiento que son altos inicialmente, pero que luego disminuyen con el tiempo“. Los niños con PDA progresan más y lo mantienen a lo largo del tiempo cuando ven que se consideran sus ideas, por esto es sumamente importante dar lugar a la participación activa del pequeño, tanto en la toma de decisiones como en la negociación.

Como siempre decimos, los artículos son orientativos y nos ayudan a detectar conductas que quizás no estén dentro de lo esperable. Consultar con profesionales cuando surge alguna inquietud siempre va a ser el mejor camino, ya sea para el cuidador, como para el niño. 

Artículo Completo por Caroline Miller publicado en Child Mind InstituteFragmento traducido y editado para Afectos por Benicio.





Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Descubre más desde Afectos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Afectos
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.