El verdadero amor
Un hombre y su esposa decidieron salir de paseo. Viajaron al zoológico, en su recorrido encontraron muchos animales, sin embargo, la mujer reparó en un mono que jugaba apasionadamente con su hembra. La esposa dijo:
– ¡Qué romántico!
El hombre siguió callado observando las distintas especies. Más adelante, luego de caminar otro rato, encontraron un león y su leona separados el uno del otro. El león estaba recostado silencioso sobre una enorme roca en su esquina, su hembra estaba en la otra punta del recinto, bajo un árbol. El hombre comenzó a caminar para seguir el recorrido, pero la mujer observó a los animales, ambos estaban en su lugar como si el otro no existiera, su esposa le dijo:
– ¡Qué triste escena sin amor! – Dijo ella siguiendo a su esposo. Su marido le dijo, entonces:
– Toma esa piedra y arrójala hacia la leona, y observa
La mujer al principio se quedó perpleja, pero se inclinó y recogió la piedra. Cuando ella la tiró, el león saltó rugiendo para defender a su leona. La mujer comprendió el punto. Pero no pudo dejar de pensar en los monos, así que regresaron y al volver a verlos, aún estaban en los mismos jugueteos. La esposa tomó una piedra e hizo lo mismo, la arrojó hacia ellos, el mono saltó entonces y abandonó a su hembra para salvar su pellejo!
La esposa miró a su marido en silencio.
A veces asumimos que el amor tiene una sola forma. Besos, caricias, juegos, miradas, etc. Y cuando estas cosas no aparecen, se nos complica reconocer el amor. Sin embargo, perdemos de vista que el amor es un sentimiento, por lo tanto no se ve, sino que se siente, es algo que corre por dentro de nosotros. Por esa razón incluso un silencio puede estar lleno de amor.
No todos expresamos el amor de la misma manera, y no todos nos sentimos amados de la misma forma. Pero fundamentalmente, aquellas cosas que siempre asociamos al amor, con frecuencia esconden sentimientos muy diferentes.

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