Lo que el tiempo no roba
Extraído del poemario: Son de Amores
de Benicio de Seeonee
El tiempo pasa.
Cambiamos trabajos, amores, ciudades, cicatrices.
Nos atravesaron dolores distintos,
alegrías que no siempre compartimos,
y decisiones que nos llevaron por veredas opuestas.
Aun así, lo nuestro no se agrieta.
Será porque crecimos juntos,
porque conocemos de memoria las torpezas del otro
y las dejamos pasar con esa paciencia rara
que solo tienen los vínculos buenos.
O porque aprendimos a perdonarnos
sin armar dramas,
sin exigir explicaciones largas,
con esa mirada cómplice que dice “dale, ya está”.
Quizá sea porque jamás intentamos ser otra cosa
que dos tipos sinceros con sus luces y sus sombras.
Dos cabezas duras que la vida golpeó, pero nunca quebró del todo.
La vida te lima los bordes, te cambia el pulso,
te vuelve más selectivo, más escueto,
más verdadero.
Y entre todo lo que se desgasta,
entre lo que se pierde y lo que duele,
hay vínculos que permanecen, porque eligieron quedarse.
Porque se sostienen solos.
Porque resisten las mudanzas, los silencios,
los años que pasan sin pedir permiso.
El nuestro es uno de esos.
De los que el tiempo, por más insistente que sea, no toca.
© 2021–2026 Benicio de Seeonee —
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