La viajera del tiempo

La viajera del tiempo

La viajera del tiempo

Cuando era niña, soñó un amor distante,
más allá de los mares, más allá de los cielos.
Un rostro inventado, unos ojos eternos,
una promesa muda en la brisa errante.

Dibujó su sombra en la espuma del agua,
susurró un nombre que nunca existió,
y entre sueños furtivos, la noche le hablaba
de un alma perdida que buscaba su voz.

Los años pasaron, y en su pecho dormía
ese amor de quimeras, de aire y papel.
El tiempo, implacable, borró su poesía,
y ella, mujer hecha, olvidó su pincel.

Pero un día, sin aviso ni tregua, llegó.
Lo vio en la distancia,como en sus sueños,
el tiempo detuvo sus hilos pequeños,
y su alma de niña en su cuerpo despertó.

Era él, el susurro, la voz en la brisa,
el eco que amó sin saber que existía.
Sus ojos, el puerto que siempre esperó,
su risa, el poema que nunca olvidó.

De repente fue joven, perdida en su sombra,
el reloj retrocedió, borró su memoria.
El mar entre ambos ya no era barrera,
y el amor soñado escribió su historia.

Hoy sus días son huellas de pasos revueltos,
un amor adolescente en la piel madura.
El tiempo es un juego que perdió su apuesta,
y en sus brazos halló su eterna aventura.

Porque a veces los sueños que duermen en calma
despiertan al fin cuando menos lo esperas,
y el alma que creías vencida y silente
renace en el fuego de amores de eras.

Ella es la viajera que el tiempo olvidó,
la que cruzó mares que nunca existieron.
Un amor lejano hizo volver
a la niña que soñaba, y hoy vive de nuevo.

08/01/2025
Lilian Rodríguez




Autor: Lilian Rodríguez

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