Un día… HomeOffice

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Llevábamos poco de casados. Esa mañana mientras yo estaba en la sala, ella se acercó a mi. “Amorcito tienes un koala a tu espalda” me susurró al oído dándome besos muy suaves en el cuello y en mis mejillas, acarició mi cabello y volvió a susurrar: “Trabaja tranquilo amor, la tarde es nuestra, hoy nos tomamos vacaciones de todo, hasta de la luna de miel, y el tiempo será solo para nosotros, para charlar, para abrazarnos, para besarnos y para…ya sabes, ‘después’”. Luego la punta de su lengua rozó muy suave la base de mi cuello, y luego de un besito añadido sonrió con picardía. 

Ese “besito” suyo no podía no tener una respuesta. Giré hacia ella, la tomé de la cintura y la acosté en el sofá a mi lado. Mientras ella sonreía me incliné encima de ella. Sus manos en mi cabello se movían lentamente mientras me acerqué a su boca.

Aún estaba entre sus piernas. Mis manos recorrieron el contorno de su cuerpo, desde sus axilas hasta su cadera. Y cuando finalmente mi boca cubrió la suya, sus brazos se enroscaron en mi cuello. Apenas separé mis labios de los suyos para balbucear “¿Puedes sentir lo que provocas en mi?”. ¡Claro que podía sentirlo!

Sus piernas se cruzaron en mi espalda. Y mi boca se llenó de ella. De sus suspiros, de su lengua, de su aliento tibio, de gemidos de esos casi imperceptibles que me vuelven tan loco.

Mis manos subieron de sus caderas, por su cintura, su pecho. Se colaron bajo su suéter. Su cadera respondió el estímulo moviéndose hacia mí, casi desesperadamente. Y en ese preciso instante sonó la notificación de un mail del trabajo. Tomé conciencia que estaba mi laptop sobre la mesa, frente al sofá. “Tengo que responder” murmuré agitado entre sus labios. Ella asintió sonriendo, también agitada. Sus piernas se aflojaron. Me incorporé y mientras el mail se abría, yo no podía evitar mirar como poco a poco, ella recuperaba la calma…

Su boca aún vestía esa sonrisa llena de picardía y deseo. Y mordía su labio inferior mientras acomodaba su ropa. “Seguimos después” susurró agitada… Mi cabeza debía focalizarse, aunque lo único que podía pensar era en arrojarme sobre ella y continuar con lo que estábamos haciendo. Pero estoico como pocas veces, respondí “Si, seguimos después”

Dios mio!!!

Pero que palabra tan imprecisa!!

Cuanto tiempo es después!?

Cuanto tiempo tiene que pasar para que sea después?

Cuando es después?

Después?

Toda la tarde es después?

Definitivamente esto de trabajar en casa será todo un desafío pensé aún intentando recuperar el aliento

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