Carta a mi hijo: Un día como hoy

Carta a mi hijo: Un día como hoy

UN DÍA COMO HOY

Un día como hoy me preparaba para afrontar la venida al mundo de mi hijo pequeño, inquieto, con ganas de salir para comerse el mundo, fue un parto visto y no visto.

Aún recuerdo las risas que me entraron en la camilla al ver a las enfermeras correr como locas por los pasillos para llevarme al quirófano porque el niño salía solito, no podía esperar por nada ni por nadie. Os lo aseguro, risas literales, porque apenas sentía dolor.

Y han pasado ya 21 años. Casi no me he enterado, pero he visto cómo te has ido desarrollando, cómo has tenido valor para hacer todo aquello que se te antojaba a lo largo de tu corta vida sin importar cuanto esfuerzo te costase. Las limitaciones no eran ni son para ti.

Te apasionó el futbol, el rugby, la lucha de contacto, el deporte, y yo siempre con miedos de que te rompiesen un hueso, las costillas o la nariz y te estropeasen la cara.

Pero tú para adelante, siempre para adelante.

Constantemente me das lecciones de superación, y este año me veo estudiando contigo en la EOI inglés, a mi edad, cuando ya creía que lo tenía todo hecho y ahora veo que todavía puedo hacer más. Me arrastras contigo y tus sueños y me haces ver que ¿por qué no? ¡Todo puede ser posible!

A mi me enseñaron a estudiar mucho, trabajar mucho, para ganar dinero que me ayudase a pagar facturas y que en algún momento dado de mi madurez, podría disfrutar de la libertad y el bienestar que habría logrado ganarme a pulso después de una vida de arduo trabajo.

A día de hoy hijo mío te digo, que he trabajado mucho, he estudiado mucho, pero esa libertad nunca llega porque siempre hay cosas que te lo impiden, bancos que hay que rescatar, sueldos que se congelan, privilegios que se pierden, un gobierno que nos entierra…

Y la vida pasa hijo, la vida pasa…

Ahora quieres ser modelo, actor, y te buscas la vida aprovechando cualquier oportunidad que te sale al camino para hacer lo que AMAS HACER, y disfrutas haciendo.

Y mi voz interior grita, «no hagas eso, pero qué haces, ¿no ves que es una locura y vas a perder el tiempo? Sin embargo, esos son mis miedos que hablan, y es mi problema, no el tuyo.

Y MI REGALO PARA TI, en un día como hoy, que será mi regalo en vez de la tarta que cada año esperas que te cocine, es este mensaje:

Querido hijo:

Desde que naciste me has enseñado que no has venido a este mundo para seguir el camino de los borreguitos que caminan en silencio un camino marcado por otros, estudia si lo que quieres hacer requiere que lo hagas, si amas hacerlo, si disfrutas haciéndolo.

No esperes a ser demasiado viejo (como yo) a tener todo el tiempo libre para hacer lo que quieras hacer, porque luego te DARÁ UNA PEREZA INMENSA HACERLO.

No esperes a que las cosas lleguen por si solas, porque si, porque tienen que llegar, porque no llegarán hijo, SAL A BUSCARLAS, como has hecho hasta ahora desde que naciste.

No entres en la rueda de la ratita, porque cada uno de mis movimientos y esfuerzos en las enseñanzas que te doy van dirigidas a eso, porque si lo haces, lo único que motivará el que te levantes cada mañana será lo mucho que tienes que trabajar para poder pagar millones de facturas que te asfixiarán.

VIVE, DISFRUTA, AMA, no tengas miedo de amar, ni de equivocarte, ni de ir a por lo que quieras hacer, aunque no sepas hacerlo, puedes aprender, porque lo tienes todo para hacerlo.

Además, si no lo intentas, no sabrás si puedes hacerlo y no conozco a nadie mejor que tú, con el valor suficiente, como para poner toda la carne en el asador sin importar lo que digan los demás para ir a por tus sueños, aunque ese sueño cambie por otro una vez que lo hayas conseguido.

No te pongas nunca excusas, las excusas solo son un producto del miedo, miedo al qué dirán, miedo al fracaso, miedo a ser tú mismo, miedo a… NO DEJES QUE EL MIEDO TE ALCANCE.

El miedo se conquista, al miedo se le gana la partida.

No dejes que los trenes de tu vida pasen, porque aunque te prometan que luego pasará otro, no es cierto, nunca vuelven, o al menos no el mismo tren que tu esperas que pase. Si quieres subirte a un tren HAZLO, porque si no es ese, puedes bajarte, pero si es ese, no lo habrás perdido.

Sigue tus sueños, si te equivocas, rectifica, si algo no sabes hacer, aprende a hacerlo, si te faltan recursos, búscalos, si tienes miedo, enfréntate a él y libérate.

Tampoco te arrepientas de nada de lo que hayas hecho, aunque no haya salido bien, porque ha sido un aprendizaje para ti y forma parte de tus experiencias de vida, que en definitiva, serán las que te hayan ayudado a ser lo que eres en ese momento.

Querido hijo, yo no he parido un bebé para que sea un esclavo más en la rueda de la rata.

Yo he parido un hijo para que SEA LIBRE, VIVA, SEA FELIZ Y TENGA EL VALOR DE LUCHAR POR SUS SUEÑOS, aunque esos sueños me pongan los pelos de punta y me den un miedo atroz.

Ese es mi problema, no el tuyo, soy yo quien debe solucionarlo, no tú.

FELIZ CUMPLEAÑOS para ti y para mí, porque contigo sigo aprendiendo, y también sigo enseñando.

TE AMO.

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